(CNN) - El más grande paso atrás del presidente Donald Trump está provocando un nuevo caos político y legal, y nuevas acusaciones de inhumanidad hacia los niños de inmigrantes indocumentados separados de sus padres en la frontera sur.

Este miércoles, Trump cedió a la incesante presión de Estados Unidos y del mundo entero y firmó un decreto que según la Casa Blanca debería mantener juntas a las familias que cruzaron la frontera de Estados Unidos ilegalmente.

El presidente Donald Trump firma un decreto para terminar la separación de familias durante un evento en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washinton, el 20 de junio de 2018. (Crédito: AP Photo/Pablo Martinez Monsivais)

“Van a tener mucha gente feliz”, dijo Trump mientras firmaba el decreto, calificándolo como la medida presidencial más significativa sobre inmigración en medio siglo, incluso aunque estuviera arreglando un problema que su propio gobierno había causado.

Pero a medida que emergían detalles de su control de daños, quedó claro que esto podría causar una lista larga de nuevas complicaciones. Y la credibilidad de la Casa Blanca fue socavada porque había pasado días insistiendo en que la medida del miércoles no era posible y culpando a los demócratas por el caos.

Entre tanto, la esperanza de que el Congreso pudiera acabar la crisis en la frontera sur con una votación este jueves en varios proyectos importantes de inmigración, fue atemperada por divisiones entre los legisladores entre quizá el tema más divisivo en la política moderna.

La deficiencia más flagrante en el decreto presidencial fue que sorprendentemente no hizo nada con los más de 2.300 niños que ya fueron separados de sus padres, algunos de los cuales han estado recluidos en condiciones similares a una jaula o han sido enviados a diferentes instalaciones en todo el país.

Citando una fuente oficial, Tal Kopan de CNN reportó este miércoles que la orden no contenía ningún procedimiento sobre cómo reunir a los niños que ahora están bajo cuidado de las autoridades federales con sus padres. La fuente retiró más tarde la declaración pero dijo que cualquier plan para reunir a las familias aún estaba en desarrollo.

“Creo que la intención fue cambiar las cosas, (pero) creo que hay mucha confusión. Francamente, creo que la manera como fue hecho el borrador no es ejecutable”, le dijo John Sandweg, exdirector del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, a Anderson Cooper de CNN.

“Quedé muy sorprendido de ver que ellos no van a reunir a los niños. Creí que el punto central de esto era reunir a los niños”, agregó Sandweg.

Esa realidad impondrá una presión extrema en el gobierno para que encuentre rápidamente una solución que asegure que la controversia polémica y nociva no empeore.

El presidente mencionó la revocación solo de pasada en un evento de campaña en Minnesota el miércoles en la noche.

“Hoy firmé un decreto”, dijo Trump. “Vamos a mantener a las familias juntas, pero la frontera va a ser tan fuerte como ha sido”.

La inmigración fue un tema fundacional en la campaña presidencial de Trump en 2016 y forma el vínculo esencial entre el presidente y sus seguidores. Así que aunque la revocatoria sea vergonzosa, es poco probable que muestre un reblandecimiento de su postura más amplia sobre los inmigrantes indocumentados.

Aunque el presidente estaba en campaña el miércoles en la noche, sus críticos lo acusan de resolver el problema de las separaciones de familias simplemente ordenando encerrar a las familias enteras de manera indefinida.

“Cuando tienes el país más poderoso del mundo diciendo que es inaceptable detener familias de manera indefinida, estás enviando un mensaje a los países de todo el mundo de que esta es la manera como puedes tratar a los inmigrantes y las minorías”, dijo el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders.

El Congreso podría cambiar la dinámica este jueves cuando la Cámara vote varios proyectos de ley que incluyen lenguaje que terminaría de forma permanente con las separaciones de familias.

Pero incluso si alguna de las medidas pasan, la inclusión de elementos de cambios en la línea dura a la política legal de inmigración de Trump parece casi seguro que morirá en el Senado.

El representante republicano de Oklahoma Markwayne Mullin les dijo a los reporteros que la secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen argumentó que el decreto del presidente solo le había dado tiempo al Congreso para cambiar la ley después de una sesión informativa en el Capitolio el miércoles en la noche.

“Esencialmente ella dijo, ‘Miren, el presidente está tratando de darle al Congreso un espacio de maniobra sobre esto, pero necesitamos que el Congreso actúe”, dijo Mullin.

Aunque la situación política es turbia, los retos legales de un decreto pueden ser incluso más complejos.

Bajo la nueva política que el gobierno de Trump adoptó a principios de este año, muchas personas son canalizadas al sistema criminal de justicia cuando cruzan la frontera de manera ilegal, y las directrices de Estados Unidos establecen en ese momento que los niños sean separados de sus padres.

El decreto establece nuevas pautas para que las familias se mantengan juntas bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional.

Pero es casi certero que esa posición sea impugnada en una corte debido a un acuerdo de consentimiento de 1997 que estipula que los niños pueden permanecer en detención solo 20 días. Esa decisión podría incluso llevar a que las familias sea separadas otra vez.

“Es absolutamente una posibilidad” dijo Jonathan Turley, profesor de leyes de la Universidad George. Washington, a CNN, estableciendo dos posibilidades sobre si el gobierno no lograba modificar el acuerdo de consentimiento, un escenario que consideró dudoso.

“Si reúnes a las las familias, es una cuenta regresiva. Si esto dura más de 20 días, podrías liberar a las familias, que es similar a la política de Obama que el presidente quiere cambiar”, dijo Turley, “o vuelves a separar a las familias y envías a los niños a algún tipo de centro de custodia”.