(CNN) - Si utilizas pajillas u otros utensilios de plástico en Seattle, Estados Unidos, prepárate para pagar una multa.

Este domingo entró en vigor una norma que prohíbe ese tipo de objetos "en todos los negocios de servicios de alimentos, incluidos restaurantes, tiendas de comestibles, cafeterías, 'food trucks' y cafeterías institucionales".

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Los infractores estarán sujetos a una sanción de 250 dólares.

Las empresas pueden optar por pajillas o popotes y utensilios hechos con materiales más ecológicos, como papel, acero y bambú. Aún así, la ciudad sugiere que las empresas los proporcionen solo si el cliente lo pide.

Las pajillas, pajillas, popotes o cañitas de plástico, vienen siendo prohibidas en cada vez más lugares del mundo.

"Es una posición contra la contaminación del plástico", dijo Kate Melges, de la organización ecologista Greenpeace, a la cadena KIRO, afiliada de CNN. "Y realmente es una postura sobre lo que debe suceder, una prohibición de todos los productos plásticos de un solo uso", agregó.

Greenpeace dice que el 40% de los plásticos que hay en los océanos provienen de plásticos de un solo uso, informó KIRO.

En los últimos años, Seattle ha tomado medidas importantes para reducir la basura. En 2009, se prohibió el poliestireno expandido (en algunos países se le conoce como telgopor, icopor o unicel). En 2010, se convirtió en un requisito que los "artículos para el servicio de alimentos", con la excepción de pajillas y utensilios, fueran reciclables o compostables. Ese mismo año, la ciudad también ordenó que las empresas tengan compostadores y papeleras de reciclaje.

Otras ciudades, como Miami Beach (Florida), Monmouth Beach (Nueva Jersey) y varios municipios de California, incluyendo Oakland y Berkeley, han prohibido el uso de pajillas desechables de plástico, pero no de utensilios. La ciudad de Nueva York presentó una legislación para prohibir las pajillas de plástico en mayo.

Un informe del año pasado de la revista académica Science Advances detallaba que, a inicios de 2015, solo el 9% de los plásticos se reciclaban, el 12% se incineraba y el otro 79% terminaba en el medio ambiente.