(Crédito: PEDRO PARDO/AFP/Getty Images)

Nota del editor: Roberto Rave es politólogo con posgrado en negocios internacionales y comercio exterior por la Universidad Externado de Colombia y la Universidad Columbia de Nueva York. Con estudios en Gerencia de la Universidad IESE de España y candidato a MBA de la Universidad de Miami. Es columnista del diario económico colombiano La República. Fue escogido por el Instituto Internacional Republicano como uno de los 40 jóvenes líderes más influyentes del continente. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - Desde pequeño he tenido un gran cariño por México. Me ha cautivado siempre su espíritu de lucha, su riqueza cultural, su capacidad de trabajo, la disposición de su gente al servicio, su historia y tradición y su amor por los valores familiares. He tenido la oportunidad de contar con grandes amigos en este país: políticos, empresarios, académicos y líderes en diferentes áreas. Por esta razón y algunas de orden regional, he prestado especial atención a los comicios democráticos que acaban de elegir a nuevos representantes y a Andrés Manuel López Obrador como presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

México, el país más poblado, más influyente y con la economía más grande de toda la América hispana ha decidido en las urnas. El proceso ha reflejado la fortaleza institucional de un país libre en el que la voz del pueblo es escuchada y respetada.

Ahora bien, ¿qué implica el triunfo de AMLO en México? Lo primero sería el previsible estancamiento económico de un gigante, que en buena medida es el motor de América Latina. México es la décimo quinta economía más grande del mundo, superando el billón de dólares de PIB. Si se le aplican las ruinosas recetas populistas, ya insistentemente probadas en Venezuela, el desastre mexicano nos perjudicará a todos los habitantes del continente, incluyendo a Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, el discurso del electo presidente ha seguido una línea conciliadora especificando que no habrá expropiaciones, que respetará la autonomía del Banco Central y los compromisos con empresas y bancos extranjeros y que no existe deseo ni voluntad de su parte para elevar los impuestos y el endeudamiento.

Y es que durante la campaña AMLO se pronunció contra los empresarios de su país, ignorando que sin ellos no es posible el progreso económico. En algunas declaraciones, AMLO afirmó que los empresarios "tienen confiscadas las instituciones, tienen secuestrado al gobierno". El gobierno no representa a todos los mexicanos, está al servicio de esta minoría rapaz, a cuyos integrantes los calificó de malagradecidos". Estas declaraciones se asemejan a las que daba Hugo Chávez en Venezuela: "Me declaro en guerra económica y llamo al pueblo y a los trabajadores a la guerra económica. Vamos a ver quién puede más. Si ustedes burgueses de pacotilla, burgueses sin patria, o nosotros". Y es que la comparación no hace parte de una simple suposición, el electo presidente ha mostrado admiración en diferentes ocasiones por dictadores como Fidel Castro y compañía, al respecto llegó a afirmar lo siguiente en una entrevista: "Nosotros pensamos distinto, nosotros sí reconocemos a quienes luchan por la dignidad y la independencia de los pueblos; para nosotros el comandante Fidel Castro es un luchador social y político de grandes dimensiones, porque supo conducir a su pueblo y alcanzar la auténtica, la verdadera independencia." También se refirió al dictador cubano como "un gigante" que "está a la altura de Nelson Mandela".

¿Querrá llevar AMLO al pueblo mexicano a la supuesta "verdadera independencia" que logró Castro en Cuba? Las propuestas de AMLO parecen irrealizables, una de ellas es la de congelar el precio de la gasolina, sustentado en la construcción de dos nuevas refinerías. Además, propone una posible evaluación de la Reforma Energética.

Aunque algunos periodistas económicos como Jude Webber del Finalcial Times en su artículo: Falling Mexican peso reflects prospect of Amlo winning election , advertían sobre la caída del peso mexicano ante una posible victoria de AMLO, la moneda mexicana tuvo un leve repunte, sustentado como bien lo menciona la economista de la Universidad Anahuac, Ana Paula Franco, en que el mercado ya preveía la victoria del líder del Partido Morena. Su ventaja en las encuestas y la carencia de un contradictor que logrará cautivar a los electores suponía un triunfo seguro.

El exjefe de Gobierno (alcalde) de la capital de México se catapultó con su discurso anti establecimiento, una gran plataforma para un país cansado de la corrupción y la pobreza. Según el Índice de Global de corrupción o el índice de percepción de la corrupción, creado por Transparencia Internacional, México es uno de los países con más corrupción en el mundo, ocupando el puesto 135 de 180 países evaluados. Es el país de la OCDE con más percepción de corrupción. Además el último informe de la CEPAL indica que Latinoamérica tiene 38 millones de analfabetas, informes más recientes de la Unesco hablan de casi de 56 millones mientras el Banco Mundial afirma que más de 27 millones de latinoamericanos van diariamente a la cama sin nada qué comer.

México tiene una historia revolucionaria de lucha de clases sociales. Ya vivió el espasmo populista en los años 1930 de Lázaro Cárdenas, quien inició la moda de la nacionalización de industrias estratégica, generando una mayor concentración de poder con más corrupción y despilfarro de riquezas, sin nunca solucionar los problemas principales del país. La región tiene la esperanza de que el nuevo presidente de México se aleje de los calificativos marxistas y populistas y gobierne su país con la misma sensatez y eficacia con la que gobernó su capital cuando fue alcalde.

La victoria de Manuel López Obrador, supone una nueva composición política, económica y social para una región azotada por la desigualad y la pobreza, pero también por los líderes populistas y socialistas que han saqueado países como Argentina, Cuba y Venezuela. AMLO tendrá una nueva oportunidad para demostrar al mundo que las políticas socialistas de izquierda pueden funcionar. Su discurso y el reconocimiento gallardo de sus oponentes ante la arrasadora victoria tanto en las elecciones presidenciales como en las congresuales y municipales, generan tranquilidad. Sin embargo, las expectativas y los retos son grandes. Para iniciar, debe asumir una batalla frontal contra la corrupción y enfatizar los lazos con las diferentes naciones incluido Estados Unidos, su mayor socio económico. Finalmente, el mundo entero está a la espera de un rechazo contundente del presidente AMLO ante las políticas sociales y económicas de Nicolás Maduro.

¡Viva México!

La victoria de Manuel López Obrador, supone una nueva composición política, económica y social para una región azotada por la desigualad y la pobreza, pero también por los líderes populistas y socialistas que han saqueado países como Argentina, Cuba y Venezuela"

Roberto Rave