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Noticias de EE.UU.

La prensa respalda la periodista que vetó la Casa Blanca… ¡Ya era hora!

Por S.E. Cupp

Nota del editor: S.E. Cupp es comentarista política y presentadora del programa “S.E. Cupp Unfiltered”(“S.E. Cupp sin filtro”) de la cadena HLN. Los comentarios expresados en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN Español) – La muestra de solidaridad que protagonizó la prensa este miércoles fue un espectáculo bienvenido tras años de oír al presidente Trump criticar a los medios, en gran medida sin reproches por parte de las cadenas más cercanas a él.

En una reprimenda poco usual por parte de Fox News –el medio predilecto de Trump– el presentador Bret Baier leyó una declaración de la cadena que defendía, nada menos, que al enemigo de noticias favorito del presidente, CNN:

“El hecho de que la Casa Blanca se sienta incómoda frente a pregunta sobre las noticias del día no significa que la pregunta no sea pertinente y no deba hacerse. Esta decisión de vetar a un miembro de la prensa resulta vengativa y no es indicador de una prensa abierta y libre. Exigimos algo mejor. Como miembro de la alianza de prensa de la Casa Blanca, Fox defiende firmemente a CNN en cuanto a este asunto de acceso.”

Y más allá fue el presidente de Fox News Jay Wallace, quien trabajó durante muchos años junto al vicejefe de personal de comunicaciones de la Casa Blanca (y exejecutivo de Fox) Bill Shine.  Wallace emitió su propia declaración que decía: “Nos solidarizamos enérgicamente con CNN por el derecho al acceso pleno de nuestros periodistas como parte de una prensa libre y sin restricciones.”

Esta impresionante muestra de fuerza llegó después de que Shine y la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, le vetaran el acceso a un evento abierto en el Jardín de las Rosas a Kaitlan Collins –de CNN y quien ese día representaba además a otras cinco cadenas de televisión– por haberle hecho al presidente preguntas que juzgaron como inapropiadas durante una breve presentación anterior. O mejor dicho, por hacer su trabajo.

Como han señalado numerosos periodistas al aire y en redes sociales, las preguntas que ella hizo iban al punto y no fueron expresadas de un modo irrespetuoso ni escandaloso. CNN publicó en un comunicado las preguntas, que cubrían la opinión de Trump sobre Michael Cohen y su relación con Vladimir Putin.

Por supuesto, defender a la competencia en la prensa solía ser algo mucho más común antes de Trump. El entonces corresponsal para ABC News Jake Tapper defendió a Fox en e 2009 cuando el presidente Barack Obama insinuó que ésta no era una compañía de noticias.

Cuando el gobierno de Obama intentó vetar a Fox de una entrevista con un funcionario del departamento del Tesoro, el resto de los reporteros dijo: o somos todos o ninguno.

Pero en la era de Trump, cuando el acceso solo es concedido como recompensa a la lealtad más servil, esa práctica solidaria había quedado inactiva.

Es bueno ver que ha hecho su reaparición tan necesaria. De hecho regresó hace dos semanas cuando el presidente, una vez más, ridiculizó a CNN llamándola “noticias falsas” durante una charla con la prensa.

“CNN es noticias falsas”, le dijo a Jim Acosta cuando él intentó hacer una pregunta durante una aparición de Trump junto a Theresa May. “No tomo preguntas de CNN. Vayamos con una cadena real”, agregó, dándole la pregunta a John Roberts de Fox News. En lugar de usar ese momento para defender a su colega de CNN, Roberts siguió con su pregunta.

Pero las críticas de sus colegas fueron rápidas y él finalmente publicó una defensa de CNN, en la que decía: “Hay algunos periodistas excelentes que trabajan allí y arriesgan sus vidas para reportar las historias en todo el mundo. Es injusto condenar en su totalidad a la cadena como ‘noticias falsas’.”

Y la semana pasada, la reportera de la NBC Hallie Jackson le preguntó a Sanders sobre Rusia en una rueda de prensa, pero Sanders no quiso responder. Cuando siguió con Jordan Fabian de The Hill, él cedió su tiempo de nuevo a Jackson.

Si las personas que cubren e informan sobre este presidente se están dando cuenta de que los ataques contra uno también son ataques contra todos, eso es algo bueno.

Desafortunadamente, parte del daño ya está hecho. Trump viene sacando provecho de esta campaña hipócrita e infantil de “noticias falsas” desde que asumió el cargo, sembrando semillas de duda sobre la veracidad de informes verificables, azuzando las teorías conspirativas que muchos de sus seguidores felizmente propagan y convenciendo a amplios sectores de que la prensa es claramente una institución no confiable. Y la gran consecuencia es que la confianza en la prensa está en sus niveles más bajos.

Flagrantemente, el sabotaje de Trump a uno de los más importantes controles estadounidenses del poder (como el del propio presidente) ha sido habilitado e incentivado por el silencio de muchas personas del mismo sector que él difama.

En el futuro, esperemos ver muchos más momentos como este, en que los medios de prensa se unen independientemente de la cobertura, en lugar del relativo silencio de algunas esquinas que envuelven el primer año y medio de Trump como presidente.