(CNN) - Han pasado cinco años desde que Tiger Woods ganó un torneo de golf por última vez y 10 años desde que se aseguró el último de sus 14 majors, pero el exnúmero uno del mundo alborotó al mundo al terminar segundo, detrás de Brooks Koepka, en la PGA de EE.UU. en Bellerive.

Woods tuvo a los asistentes en éxtasis este domingo mientras perseguía un primer gran título desde el US Open de 2008, una hazaña que, dada su historia, sería un gran cuento de hadas deportivo.

El jugador de 42 años, que ha tenido cuatro cirugías de espalda en los últimos años, hizo la ronda final más baja en cuanto a golpes en su carrera en majors (64), pero terminó dos golpes detrás del dominante Koepka.

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Koepka, de 28 años, sumó el Campeonato de la PGA de Estados Unidos al título del US Open que ganó en junio. Al hacerlo, se convirtió en el quinto jugador en ganar las dos Grandes Ligas en la misma temporada, siguiendo a Gene Sarazen, Ben Hogan, Jack Nicklaus y Woods.

Pero aunque Koepka ha disfrutado de lo que el gran Nicklaus describió como "uno de los mejores años que cualquier golfista haya tenido", fue la actuación de Woods la que dominó titulares, redes sociales y conversaciones.

Tiger Woods, durante el PGA Championship 2018.

"Quiero ver qué está haciendo Tiger"

Desde antes del clímax del torneo, el nombre de Woods fue buscado más en Google que el de Koepka. Incluso, Rafael Nadal, el tenista masculino mejor clasificado del mundo, estuvo pendiente después de su victoria en el Canadian Open, diciendo: "¡Quiero ver qué está haciendo Tiger!".

El regreso prolongado

La perspectiva de otro gran triunfo de Woods ha capturado el interés deportiva recientemente y ha demostrado ser un drama apasionante, tanto en Carnoustie como ahora en Bellerive.

Woods parecía dispuesto a superar el récord de mayores victorias de Nicklaus hasta que problemas personales y graves lesiones en la espalda detuvieron la trayectoria de uno de los mejores talentos del golf.

Un segundo lugar en el Campeonato Valspar seguido por un quinto empatado en Bay Hill hizo que la curiosidad por él creciera, pero fue en el Abierto Británico, cuando lideró con ocho hoyos por jugar, lo que sugirió que había vuelto como un serio competidor.

"No tuve un swing de golf"

Woods declaró a los reporteros en St. Louis que había sido un "gran proceso" volver a los primeros lugares de una clasificación.

"No sabía cuántos torneos jugaría este año o si incluso jugaría, así que cada torneo trajo sus propios desafíos", dijo Woods, que ahora tiene siete puestos de subcampeón en Grandes Ligas en comparación con los 19 de Nicklaus.

El resurgimiento de Woods lo ha llevado a una disputa seria para jugar un doble papel como jugador y vicecapitán en el equipo de EE.UU. en la Copa Ryder, dirigido por Jim Furyk, para enfrentar a Europa en París en septiembre.

Furyk ya había nombrado a Woods como uno de sus asistentes.

"Increíble"

Aunque la historia de Koepka puede no parecerle a una audiencia mundial como la historia de redención deportiva de Woods, el número 4 del mundo ha tenido sus propios problemas de lesiones este año.

Pero la victoria en Bellerive significa que Koepka ha ganado dos tercios de los majors en los que ha competido en este año.

"Ganar dos majors es realmente increíble", dijo Koepka a CNN Sport.

"Miren dónde estaba hace un par de meses, hace cuatro meses, es increíble. No creo haber podido soñar con esto. Ni siquiera tengo las palabras para eso, para ser honesto", continuó.

"Tengo tres [majors] ahora. No voy a cansarme de decir que tengo tres carreras principales. Puedo decir eso, pero es una locura y con suerte puedo agregar algunas más a esa lista", agregó Koepka.