(CNN Español) - La devaluación del peso, la cotización del dólar que sube (y a veces baja un poco), el acuerdo y las misiones de revisión del Fondo Monetario Internacional, los vencimientos de las letras del Banco Central, las Lebac, la suspensión de algunas retenciones a las exportaciones de productos derivados de la soja... Los argentinos viven desde hace meses en una economía convulsionada que, lejos de apaciguarse, parece complicarse cada día más.

Sin embargo, para la vida diaria de los argentinos todos estos vaivenes se traducen en inflación, es decir, aumentos de precios y menor poder adquisitivo.

Para este miércoles se esperan los datos oficiales del Índice de Precios al Consumidor de julio, pero en la primera mitad del año, los números no fueron alentadores. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, junio tuvo el alza de precios más alto de los últimos 25 meses: 3,7%.

Así, el primer semestre del año acumuló un alza del 16%. Un 1% por encima de la meta anual que el Gobierno argentino había anunciado en diciembre para todo el 2018. Lo que pone en duda el 27% para todo 2018 pactado en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Estas mediciones reflejan la transferencia a precios de las turbulencias cambiarias que vienen azotando al país desde abril. Que además llevaron la cotización del dólar de poco más de 20 pesos a los casi 30 actuales.

El alza del dólar explica, en parte, que el precio de los alimentos para una familia (dos adultos y dos niños) de la capital argentina, haya aumentado casi un 27% el último año, según estadísticas oficiales. Y así sucede con varios ítems.

Pero los aumentos de precios no se detienen. En agosto volvieron a subir los combustibles. Hoy día el litro de combustible “súper” de la petrolera estatal YPF, que domina el mercado local, se vende a US$ 0,99 en la capital argentina. Hace un año costaba US$ 0,66. Pero todo indica que el precio seguirá indexándose a la par del valor del dólar.

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También los servicios de medicina prepaga tuvieron un alza del 7,5% este mes, acumulando un 19% durante los primeros ocho meses del año.

Tramitar el documento nacional de identidad y el pasaporte también cuesta más caro desde agosto. Aumentaron un 200% y 57%, respectivamente.

Moverse en transporte público por Buenos Aires también es más caro desde agosto. El pasaje del metro ya aumentó un 67% este mes y este miércoles 15 de agosto entrarán en vigor los aumentos de un 10% de los pasajes de trenes y buses de Buenos Aires y alrededores.

Es decir, el pasaje básico de bus, que hasta ahora costaba US$ 0,33, pasará a US$ 0,37. Subirá aún más en septiembre y octubre hasta llegar a los US$ 0,43.

Por último, las tarifas de electricidad de la misma zona aumentaron entre un 20% y un 29%, dependiendo el consumo. Este aumento comenzará a pagarse con las facturas que lleguen a partir de septiembre y octubre.

Pero para esa época, en consonancia con esas facturas, desde el Ministerio de Energía ya confirmaron que entrarán en vigor los nuevos aumentos del gas. El ministro del área estima que podrían rondar el 25%.