(CNN Español) - Argentina contabilizó en el primer semestre de 2018 un total de 139 feminicidios: una cifra superior a cinco asesinatos a mujeres por cuestiones de su sexo cada semana, según los datos presentados este martes por el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación.

La cifra es ligeramente inferior a la registrada en el año 2017: en los 12 meses se contabilizaron 292 asesinatos a mujeres, casi seis cada semana, según este mismo cuerpo creado en el año 2016 para "reunir, producir, elaborar, sistematizar, analizar y comunicar datos e información sobre femicidios ocurridos en Argentina".

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Pero para entender la gravedad de estas cifras es necesario ponerlas en contexto: ¿cómo son los feminicidios en el resto de la región? La comparación es complicada ya que, tal y como alerta ONU Mujeres, "no disponemos de datos comparables sobre feminicidio a nivel global". Adriana Quiñones, representante de ONU Mujeres en Guatemala, explicó en una entrevista el pasado año la necesidad de disponer de estadísticas comparables que permitan analizar qué funciona y qué no para erradicar los asesinatos a mujeres simplemente por ser del sexo femenino.

Manifestación en contra de la violencia de género y los feminicidios en Argentina, en abril de 2018. (Crédito: EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images)

Manifestación en contra de la violencia de género y los feminicidios en Argentina, en abril de 2018. (Crédito: EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images)

Aún así, sí hay estudios que dibujan una situación preocupante para las mujeres en América Latina. Un informe del Small Arms Sorvey de 2016 citado por ONU Mujeres dice que, entre los 25 países del mundo con mayores tasas de feminicidios, 14 están en América Latina y el Caribe. Aún así, la experta alertó que existe "un problema con la investigación adecuada y el reconocimiento de la cuestión en muchos países". Es decir, "que en todo el mundo muchas muertes de mujeres todavía no se contabilizan".

Otro estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló, con datos proporcionados por los países, que en 2016 un total de 1.917 mujeres de 17 países de la región (14 de América Latina y 3 del Caribe) fueron asesinadas.

El problema de estos datos es que no incluyen cifras de países como Brasil, Colombia o México, que "registran un elevado número de casos de feminicidio", explicó en diciembre de 2017 ONU Mujeres, que agregó que, debido a esto, "las dimensiones [de los feminicidios] son mucho mayores". A lo que, además, se suma el ya mencionado problema de casos "que no son adecuadamente tipificados como feminicidios".

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Sobre el caso de México, por ejemplo, la misma ONU Mujeres dice que en el año 2016 se asesinaron a siete mujeres cada día. Esta cifra situaría al país norteamericano como el que tiene más número de feminicidios en la región. En 2014 esta institución contabilizó más de 2.000 muertes en México.

Por lo que respecta a Colombia, el Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Medicina Legal contabilizó 731 mujeres asesinadas en el año 2016, la cifra es superior a la de 2015 (670) pero inferior a la registrada en 2014 por este organismo (810).

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De entre los países del informe de Cepal, Honduras es el país con mayor número total de feminicidios en toda la serie histórica, sumando 466 solo en 2016. Si se mira la tasa de asesinatos por cada 100.000 mujeres, el que la presenta más alta es El Salvador, con 11 mujeres asesinadas por cada 100.000 féminas.

"Esta cifra es un fuerte llamado de atención para sostener y profundizar los esfuerzos a nivel nacional para terminar con este flagelo", dijo la Cepal. "Además de las medidas concretas de prevención, atención, protección y reparación, otro desafío en el camino hacia la erradicación de la violencia contra las mujeres lo constituye precisamente la disponibilidad de información", concluyó este organismo.

ONU Mujeres tuvo la misma conclusión: "Hacen falta datos de calidad, recursos presupuestarios para la implementación de políticas públicas, continuidad y coordinación en las políticas y planes nacionales, acceso a la justicia con visión de cero impunidad, y un cambio en los patrones culturales patriarcales que naturalizan la violencia contra las mujeres de la región".