(CNN Español) - En México, la mayor parte de las mujeres se sienten inseguras en sus propias ciudades, según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Ante esta realidad, cuatro estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) del campus de Puebla decidieron hacer algo y crearon una prenda de vestir tipo abrigo contra el acoso.

No se trata de cualquier chamarra, como se conoce en muchas partes de América Latina: cuando se activa, emite descargas eléctricas hacia la persona que toque a la mujer, tal y como explicó una nota de prensa del ITESM en mayo. La descarga no sería mortal, sino que tiene un voltaje de 90 voltios y está pensada para dar tiempo a la supuesta víctima para que huya o pida ayuda, explicaron los estudiantes. Por ponerlo en perspectiva, esa cantidad es muy inferior a los 1.200 voltios que tienen (como mínimo) un taser o pistola eléctrica.

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El proyecto, de nombre 'Woman Wearable', consiste en instalar un circuito cerrado en el forro de la chaqueta para que pueda emitir descargas eléctricas hacia el exterior "como defensa para quien busque atacar o tomar por fuerza a la persona que la porta", indicó la institución.

Anahí Parra Quiroz con la chaqueta que emite descargas eléctricas. (Crédito: Agencia Informativa Conacyt).

Anahí Parra Quiroz con la chaqueta que emite descargas eléctricas. (Crédito: Agencia Informativa Conacyt).

"Protegidas para salir a la calle"

Anaid Dafne Parra, una de las integrantes del equipo formado por tres estudiantes de Ingeniería y una de Derecho, explicó que su intención es brindar a las mujeres "una herramienta que sea de fácil uso" para que "se sientan protegidas a la hora de salir a la calle", explicó la nota.

"Más allá de ser una prenda u objeto de ataque, el producto diseñado se enfoca en la defensa personal", aseguró el comunicado, que matizaba que, más que agredir al presunto delincuente, la intención es que la mujer tenga "la posibilidad de defenderse y de tener tiempo para huir o pedir auxilio".

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Los estudiantes explicaron a la Agencia Informativa Conacyt que los cables están aislados para evitar que la usuaria pueda sufrir daños o autodescargas. Por ello, la chaqueta no debe de contener plástico: ellos utilizaron una de algodón, aunque dijeron que el sistema se puede adaptar a otras prendas.

El circuito consiste, según explicaron los alumnos a la mencionada agencia, en un inversor de voltaje que emite descargas de 90 voltios. El efecto de esta descarga en el presunto agresor variará de su tolerancia: si tiene mucha, dará a la mujer unos 5 segundos para huir. Si tiene poca, afectará a la persona por un minuto aproximadamente.

Esta descarga desata una pregunta: ¿es legal su uso? Según Guadalupe Martínez, estudiante de Derecho que forma parte del proyecto, la prenda no puede considerarse como arma porque el voltaje está regulado y no llega al máximo permitido.

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Giwan Park, Guadalupe Martínez Gloria, Anaid Dafne Parra Quiroz y Esthela Gómez Vázquez, los estudiantes que desarrollaron la chaqueta contra el acoso. (Crédito: Universidad de Monterrey)

Giwan Park, Guadalupe Martínez Gloria, Anaid Dafne Parra Quiroz y Esthela Gómez Vázquez, los estudiantes que desarrollaron la chaqueta contra el acoso. (Crédito: Universidad de Monterrey)

"No se encuentra en el margen de armas letales. Incluso el uso de gas pimienta en Puebla ya está regulado ante el índice elevado de feminicidios, por eso la protección hacia la mujer ha ganado mucho peso. No obstante, en el caso de la chaqueta, los términos y condiciones que tenemos nos excluyen del uso que le pueda dar la persona que la adquiera”, dijo a Conacyt.

Este año Puebla aprobó el uso de rociadores como gas pimienta para defensa personal de las mujeres. Además, también permitió las armas electrónicas "siempre y cuando su uso no provoque la pérdida del conocimiento ni ponga en riesgo la vida de la personas", indicó el Congreso de Puebla en abril.

La idea aún es un prototipo y necesita mejoras, tal y como reconocieron los propios estudiantes.