(CNN) - Este lunes, el presidente de Estados Unidos Donald Trump escribió siete tuits – ¡sí, siete! – atacando a la exasesora de la Casa Blanca Omarosa Manigualt Newman por las declaraciones que hizo en su libro de memorias, publicado oficialmente este 14 de agosto.

Y continuó criticándola vía Twitter en la mañana del martes. "Cuando le das la oportunidad a una escoria loca y llorona y le das un trabajo en la Casa Blanca, supongo que simplemente eso no funcionó. ¡Buen trabajo el del general Kelly por despedir rápidamente a ese perro!", escribió el mandatario.

Ocho tuits en 24 horas: todos acerca de Omarosa. Ocho mensajes en los que Trump se refiere a ella, una mujer negra y exempleada de la Casa Blanca, como, “perro”, “chiflada”, “desquiciada”, una “escoria loca y llorona”, “viciosa”, y “no inteligente” entre otras cosas.

Ahora pregúntate a ti mismo: ¿estarías alguna vez tan enfocado –al borde de la obsesión– en alguien que no te importa y que sinceramente crees que solo dice cosas falsas? ¿Insultarías a esa persona, incluyendo varias ofensas claramente raciales, si esa persona no importara?

La respuesta, por supuesto, es “no”. El hecho de que Trump parezca estar absolutamente obsesionado con Omarosa –y con el libro que ella escribió sobre su periodo en la Casa Blanca– revela la preocupación que tiene el presidente por el impacto que podrían tener las afirmaciones de la exasesora acerca de él.

Trump, exhibiendo una inusual autoconciencia, trató de justificar por qué estaba tuiteando tanto sobre Omarosa. “Aunque sé que 'no es presidencial' enfrentarse a una escoria como Omarosa y pese a que preferiría no hacerlo, esta es una forma moderna de comunicación y sé que los medios de noticias falsas estarán trabajando horas extras para hacer que la loca de Omarosa parezca lo más legítima posible", escribió en Twitter. "¡Lo siento!", completó. (Voz de narrador: en realidad no lo siente).

El problema de Trump es que siempre revela sus verdaderas intenciones si esperas lo suficiente. Y por “suficiente”, me refiero a unas pocas horas. Desde ese mensaje sobre “no es presidencial”, el mandatario ha tuiteado (o retuiteado) seis veces más sobre Omarosa. Y en esa ráfaga reveló que la exasistente firmó un acuerdo de confidencialidad, además de avivar la idea de que él está dispuesto a utilizar lenguaje racial para su beneficio político personal. Incluso retuiteó a su exabogado Michael Cohen, contra quien el presidente ha arremetido en las últimas semanas ya que Cohen parece dispuesto a ponerse en contra de su antiguo cliente.

Ninguno de estos tuits son remotamente buenos para la posición política y legal de Trump. Entonces, ¿por qué lo hace? Es simple: no puede contenerse.

Piensa en esto: ¿qué dice sobre Trump el hecho de que haya contratado y despedido a Omarosa –por su cuenta– cuatro veces, tanto en el reality de televisión como en la vida real? Para que alguien sea despedido cuatro veces por la misma persona necesita que primero ese alguien lo haya contratado dicha cantidad de veces. Es posible que seas contratado y despedido por la misma persona, o compañía, dos veces en toda tu vida. Tal vez. ¿Pero cuatro veces? Esto habla de algo fuera de lo ordinario, algún tipo de compulsión.

Y no es difícil ver lo que a Trump le atrae de Omarosa: ella es, en muchos sentidos, tal como él. Entiende que el drama funciona, que ser el centro de atención es todo lo que importa y que lo peor no es que haya prensa mala sobre ti, sino que no tengas. Ella esta dispuesta a hacer lo que sea para ganar, y recuerda que ganar según Trump y Omarosa es simplemente ser relevante.

De nuevo, el perfil de Trump en Twitter es revelador cuando se trata de Omarosa.

“Re Omarosa: desagradable, fuerte o inteligente…o todo”, tuiteó el hoy presidente en marzo de 2013. Ese mismo día también publicó: “Honesta Omarosa: ella no te apuñalará por la espalda, vendrá a ti de frente”. Y en otro tuit: “Omarosa siempre promete y entrega bastante drama.”

Trump ha puesto todo su esfuerzo en difamar a Omarosa en las últimas 24 horas porque sabe de lo que ella es capaz... Y cuán peligrosa puede ser. Lo sabe porque es consciente de lo que él mismo es capaz y de lo peligroso que puede llegar a ser. Omarosa y sus declaraciones representan una amenaza para Trump, incluso cuando una gran parte de ellas, han sido previamente refutadas. Y él lo sabe.

Omarosa es, en cierto modo, la mayor creación, de la época de realities de Trump. Ella es tal como él, por lo que ahora el presidente la entiende y sabe el mucho daño que pueden inflingir. Esto sería un tremendo y fascinante giro psicodramático para un programa. Desafortunadamente para todos nosotros, esto no es “The Apprentice”. Es la vida real.