(Crédito: Télam)

(CNN Español) – A una semana de que el Senado de Argentina rechazara la despenalización del aborto, el país vuelve a sumergirse en el tema por cuenta de la aprobación para producir un fármaco con misoprostol, medicamento que se utiliza en la interrupción del embarazo. Sin embargo, el Misop 200, nombre que llevarán los comprimidos vaginales con 200 microgramos de misoprostol, no será de venta libre ni tendrá como único objetivo el aborto.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) tuvo que salir a aclarar algunas imprecisiones que estaban circulando en medios esta semana sobre la autorización del medicamento. En un comunicado, señaló que la decisión de darle luz verde a su fabricación no es reciente ni se produjo tras el intenso debate que vivió el país por cuenta de la legalización del aborto –como reportaron algunos informes de prensa–: ocurrió el pasado 2 de julio, antes de la votación en el Senado. Además, el Misop 200 se distribuirá únicamente con receta archivada y será de uso exclusivo de hospitales e instituciones que cuenten con el servicio de obstetricia.

En ese sentido, los documentos de la disposición que aprobó su fabricación señalan que el medicamento debe ser “utilizado por médicos por vía vaginal”. En otras palabras, deben ser ellos quienes administren el fármaco según los diferentes usos a los que se puede aplicar, como la preparación del cuello uterino para procedimientos ginecológicos, pues no se limita únicamente al aborto permitidos por la ley de Argentina: cuando se trató de una violación o cuando la salud de la madre está en riesgo. Incluso, en las contraindicaciones, el medicamento advierte de pacientes en embarazo o en sospecha de embarazo.

¿Qué es el misoprostol? Algo más que un método para abortar

Si bien el misoprostol es conocido como un medicamento para interrumpir el embarazo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incluye en el método de aborto médico –aunque en dosis más altas que las del Misop 200, valga aclarar–, el fármaco también tiene otros usos. La misma OMS reconoce que también se utiliza para la maduración cervical y el trabajo de parto. Esto es, inducir el parto cuando los embarazos ya están a término y generar contracciones en el útero.

En la misma línea, la Anmat indicó que el misoprostol aumenta “la frecuencia y la intensidad de las contracciones del músculo liso uterino (…), facilitando así la expulsión del contenido del útero”, además de producir “maduración cervical, dilatación y reblandecimiento del cuello uterino”. Sus efectos, aparte de los que tiene durante el embarazo o el aborto, también permiten preparar y dilatar el útero para procedimientos que requieran “acceder a la cavidad uterina” en mujeres no embarazadas, como la histeroscopía, e incluso prevenir o tratar la hemorragia posparto. Y, estos serían los casos en los que se podría utilizar el Misop 200, además de la interrupción del embarazo en las condiciones establecidas legalmente en Argentina.

Ahora, según la OMS, el misoprostol adicionalmente se utiliza para el tratamiento de las úlceras gástricas. De hecho, en Argentina existe el Oxaprost, que es un medicamento con misoprostol y diclofenc sódico que inhibe “la secreción ácida gástrica”, como señala el laboratorio que lo produce. Y se usa, precisamente, para tratar temas gástricos, aunque su venta está limitada bajo receta archivada, es decir que solo se puede adquirir “bajo rigurosa prescripción y vigilancia médica”.

El debate por el aborto que revolucionó a Argentina

El país atravesó un intenso debate por la despenalización del aborto que atravesó a toda la sociedad. El pasado 9 de agosto, el Senado votó un proyecto de ley para despenalizar la interrupción del embarazo hasta la semana 14, que ya había pasado en la Cámara de Diputados. Sin embargo, el rechazo a la medida se impuso y con una votación de 38 senadores en contra, 31 a favor 2 abstenciones. La propuesta no podrá volver a tratarse este año.

Pero más allá de lo legislativo, el debate mostró a un país dividido. Fue una periodo histórico, con movilizaciones multitudinarias durante semanas en varias partes del país. Quienes apoyaron el proyecto se caracterizaron por manifestarse con el color verde, mientras los que se oponían usaron el color celeste.