Beijing (CNN) - Taiwán perdió otro aliado diplomático contra China, el tercero en cuestión de meses, luego de que El Salvador anunciara que cortaría sus lazos con la isla y cambiaría su lealtad a Beijing.

Los gobiernos de Taipei, Beijing y San Salvador, confirmaron esta medida el martes, solo días después de que el presidente de Taiwán Tsai Ing-wen visitara Centro y Suramérica para cimentar los lazos de la isla con el resto de los aliados.

La pérdida del país centroamericano reduce el número de los aliados diplomáticos formales de Taipei a solo 17. Tanto Burkina Faso como República Dominicana cortaron sus lazos con Taiwán en mayo.

El ministro de Relaciones Exteriores de China Wang Yi se reunió con su homólogo salvadoreño en Beijing este martes en la mañana y firmó un comunicado conjunto para formalizar las relaciones diplomáticas.

El canciller de El Salvador, Carlos Castañeda, con su homólogo chino Wang Yi, en Beijing, el 21 de agosto de 2018.

En una conferencia de prensa de emergencia en Taipei el mismo día, el ministro de Exteriores de Taiwán, Joseph Wu, dijo que lamenta la situación y atacó a China por impulsar la “diplomacia del dólar”.

Wu dijo que el cambio llegó después de que Taiwán rechazara las reiteradas solicitudes de El Salvador de financiar un gran proyecto de infraestructura y la problemática campaña electoral del partido gobernante.

En un discurso televisado este lunes, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, dijo que la decisión fue “un paso en la dirección correcta, que corresponde a los principios del derecho internacional, de las relaciones internacionales y a las tendencias ineludibles de nuestra época”.

Rivalidad diplomática

El gobierno chino ve a Taiwán como el tema más sensible en sus relaciones con otros países.

El liderazgo comunista de China se rehúsa a mantener lazos diplomáticos con cualquier país que reconozca a la autogobernada y democrática Taiwán, una isla de 23 millones de personas frente a la costa sudoriental de China, que Beijing considera una parte integral de su territorio.

Las partes se separaron en 1949 luego de la victoria comunista en la China continental luego de una sangrienta guerra civil. Desde entonces, Beijing y Taipei han tenido una historia de rivalidad en sus esfuerzos para ganar oportunidades y apoyo diplomáticos de varios países del mundo.

Después de que Tsai subió al poder en 2016, las tensiones se han elevado entre los dos gobiernos. Beijing ha endurecido su postura debido a preocupaciones por un fuerte sentimiento independentista en el gobernante partido de Taiwán.

El ejército de China ha aumentado los ejercicios militares alrededor de la isla mientras Beijing ha alertado repetidamente a Washington por la cercanía con Taipei bajo el gobierno del presidente Donald Trump.

El gobierno de Beijing también ha trabajado para sacar a Taipei de las reuniones de grupos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, y ha aumentado la presión en compañías globales que hacen referencia a Taiwán como una entidad independiente, apuntando por igual a las aerolíneas más grandes del mundo, hoteles y tiendas.

Se reducen los aliados de Taiwán

A pesar de la reducción del número de aliados formales a nivel global de Taiwán —los restantes 17 son en su mayoría países pequeños y pobres del Pacífico y el Caribe— el gobierno de Taipei no se está preparando para la posibilidad de no tener socios diplomáticos.

“Algunos países (que cambiaron su alianza diplomática hacia Beijing) están regresando a nosotros y diciendo que no obtuvieron lo que China les prometió, no obtuvieron lo que China les prometió financieramente y no obtuvieron lo que China les prometió políticamente”, le dijo a CNN el ministro de Exteriores de Taiwán Joseph Wu, en una entrevista el mes pasado.

El Estado más simbólico que aún reconoce a Taipei sobre el Beijing es el Vaticano, la pequeña nación que alberga el liderazgo de la Iglesia Católica.

Desde comienzo del año, se han filtrado rumores que sugieren que la Santa Sede estaría cerca de tomar una decisión de establecer relaciones diplomáticas con Beijing a favor de Taipei, pero Wu dijo que su país aún espera que el Vaticano pueda mantener su alianza por mucho más tiempo.

"Nos mantenemos en contacto muy cercano con los funcionarios del Vaticano, diciéndoles que lo que quieren es permitir que la libertad de religión prevalezca en la China continental, y Taiwán ha servido como un faro en ese aspecto", dijo Wu.

"Por lo tanto, mantener buenas relaciones con Taiwán es clave para que Taiwán sea un ejemplo para el pueblo chino, especialmente los católicos chinos, de que algún día podrán tener libertad de religión”, puntualizó Wu.