(CNN) - Un portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudita negó que el vehículo impactado en un ataque aéreo el mes pasado en Yemen fuera un autobús lleno de niños, a pesar de la gran cantidad de evidencia que demuestra lo contrario.

Sus declaraciones llegan después de un comunicado de Human Rights Watch este domingo en el que la organización dijo que era un “aparente crimen de guerra”.

El bus atacado el 9 de agosto fue un “blanco legítimo”, dijo en una entrevista con CNN el coronel Turki al-Maliki, portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen.

Según él, la información de inteligencia muestra que el bus “no era un bus escolar porque en el momento que ocurrió el incidente no era época de colegio”.

“Nunca observamos niños en ese bus”, dijo al-Maliki, agregando que “la coalición llevó a cabo el ataque contra los comandantes hutíes y algunos elementos huríes en ese bus”.

Al-Maliki también puso en duda algunos videos y fotografías de la escena del bombardeo aéreo, pues según él, la fuente de esa evidencia no está clara.

“¿Es de los hutíes? ¿O cuál es la fuente de esas fotos y videos?”, preguntó.

Docenas de personas, entre ellas niños de colegio, fueron asesinados en el ataque, según HRW y el Ministerio de Salud liderado por los hutíes.

Mansour Ahmed al-Mansour, portavoz del cuerpo investigador de la coalición, el Equipo Conjunto de Investigación de Incidentes (JIAT por sus siglas en inglés), dijo en Riad este sábado que el bus era “un blanco militar”, un comunicado del que al-Maliki hizo eco.

En una entrevista este domingo, al-Maliki señaló repetidamente los hallazgos del JIAT de este sábado en el que se admitió que se cometieron “errores”. Al-Maliki dijo que la coalición acepta los hallazgos del JIAT.

HRW: El ataque fue un “aparente crimen de guerra”

CNN reveló más adelante que el ataque se llevó a cabo utilizando una bomba fabricada en Estados Unidos que le vendió a Arabia Saudita, lo que generó dudas sobre si Estados Unidos tiene alguna culpabilidad moral.

“El ataque de la coalición liderada por los saudíes a un bus lleno de niños se suma a su historial ya macabro de matar civiles en bodas, funerales, hospitales y escuelas en Yemen”, dijo Bill Van Esveld, investigador senior de derechos de niños en HRW, en un comunicado el domingo.

“Los países con conocimiento de estos hechos que están suministrando más bombas a los saudíes serán cómplices en el futuro de los mortales ataques contra civiles”, agregó Van Esveld.

El grupo de derechos humanos, que dijo que entrevistó a testigos y revisó videos y fotos de la escena, identificó a 34 personas, incluyendo a 26 niños y 4 profesores, que fueron asesinados en el ataque del 9 de agosto. Un funcionario del gobierno rebelde hutí en Yemen dijo que fueron 51, entre ellos 40 niños, los asesinados en el ataque.

Los niños, que según reportes tendrían entre 6 y 11 años, habían estado en un muy esperado viaje de campo que marcaba su graduación de una escuela de verano. Los niños habían regresado de un cementerio para los rebeldes, uno de los pocos espacios verdes que quedan en el norte del gobierno de Saada.

Entre aquellos a los que entrevistó HRW estaba un niño de 13 años que iba en el bus en el momento del ataque y que temía que su pierna lesionada tuviera que ser amputada. Muchos de sus amigos fueron asesinados en el ataque y él dijo que aunque en el futuro pudiera correr y jugar, “no encontraré con quién jugar”.

Una investigación de CNN reveló que el explosivo usado fue una bomba MK82 guiada con láser, de fabricación estadounidense, de 227 kilogramos. La bomba había sido vendida a Arabia Saudita como parte de un acuerdo de venta de armas sancionada por el Departamento de Estado.

El arma es similar a la que mató a 155 personas en un ataque de octubre de 2016 en un funeral en Yemen.