(CNN) - La presidencia de Donald Trump tal vez no haya tenido un mejor momento como el de ahora. 

Solo una celebración por la reelección la noche del 3 de noviembre de 2020 podría ofrecer, tal vez, la misma reivindicación para el comandante en jefe más poco convencional de Estados Unidos que las 36 horas en las que dos líneas fundamentales de su carrera política se combinan para un repentino estallido de la historia.

Trump será un presidente incuestionablemente consecuente con el Senado gracias a la votación del sábado para confirmar a Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema, consagrando así la mayoría conservadora que durante mucho tiempo fue el sueño imposible del Partido Republicano.

El viernes, Trump celebraba las mejores cifras de empleo en 49 años mientras el desempleo se hundía a una tasa de 3,7%, ofreciendo mayores pruebas de una vibrante economía que el presidente dice se ha desatado gracias a su programa de reducción de impuestos y los recortes a las regulaciones corporativas.

Mientras que su campaña para las elecciones de 2016 se distinguió más por el caos y el rompimiento de las normas, las promesas de Trump de nominar jueces conservadores y de impulsar la economía fueron el elemento que dio firmeza a su coalición ganadora.

La lucha por confirmar a Kavanaugh dividió al país, profundizó la desconfianza entre legisladores rivales y amenaza con arrastrar a la Corte Suprema a la olla envenenada de la política en Washington. Pero Trump insistió y consiguió una victoria.

Por lo tanto, tiene todo el derecho de regresar a los votantes en las próximas cuatro semanas rumbo a las elecciones de medio término para argumentar que ha hecho exactamente lo que dijo que haría.

Ahora tiene un fuerte mensaje para convencer a las bases republicanas de que vale mucho la pena acudir a las urnas.

Él tendrá su primera oportunidad de probar su nuevo y mejorado mensaje en un evento de campaña el sábado por la noche en Topeka, Kansas.

Resulta irónico que fuera Trump, un converso tardío al conservadurismo - no un auténtico republicano como el presidente Ronald Reagan, ambos presidentes Bush y los derrotados candidatos presidenciales republicanos Mitt Romney y John McCain - quien finalmente lograra la mayoría en la Corte Suprema.

Kavanaugh será el segundo nominado de Trump en llegar al tribunal en menos de dos años, después de Neil Gorsuch.

Por supuesto, la victoria en la Corte Suprema es la culminación de décadas de trabajo de activistas conservadores y fue planeada por la astucia del líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell.

Pero los presidentes se llevan el crédito cuando están en la Oficina Oval y las cosas salen bien y Trump, ya sea su culpa o no, ha tomado más que su parte de las críticas.