María Fernanda Espinosa Garcés, presidenta de la Asamblea General de la ONU, habla el 25 de septiembre de 2018 en la ciudad de Nueva York. Crédito: John Moore / Getty Images
María Fernanda Espinosa Garcés, presidenta de la Asamblea General de la ONU, habla el 25 de septiembre de 2018 en la ciudad de Nueva York. Crédito: John Moore / Getty Images

Nota del Editor: María Fernanda Espinosa es una política y diplomática ecuatoriana. Fue elegida presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas para la sesión número 73. Fue ministra de Defensa de Ecuador de 2012 a 2014.

(CNN Español) - Cuando fui elegida presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, prometí hacer que la ONU tuviera más relevancia y fuera más accesible para todos. No puedo pretender ni un segundo que esto será una tarea fácil.

Sin embargo, es muy importante que nos dirijamos en especial a la gente joven; no podría ser más clara nuestra misión. Tenemos que informarles sobre lo que hace la ONU; tenemos que involucrarlos y escuchar las ideas y las soluciones que tengan, porque nadie tiene el monopolio de la sabiduría. Cuando la gente se identifica con los compromisos que sus líderes han hecho en los foros multilaterales, queda asegurado el apoyo político para la implementación.

La magnitud de la tarea se hizo más clara durante mi primera entrevista como presidenta, que fue retransmitida por televisión. En ella, uno de los temas principales no era el cambio climático, sino cómo los atascos de tráfico causados por la Asamblea General en Manhattan iban a trastornar la vida de los neoyorquinos. Aparte de los embotellamientos de tráfico, antes de que la Asamblea General pase a ser solo un recuerdo, quisiera reflexionar sobre lo que hemos conseguido y mirar brevemente hacia el futuro con los retos que tenemos.

Me gusta referirme a la Asamblea General como el "Parlamento del mundo". Este año, 77 jefes de estado y 44 jefes de gobierno acudieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Cada uno de los 193 estados miembros, además de tres estados con estatus de observadores, tomaron la palabra. Yo me reuní personalmente con líderes de 50 países, entre las cuales había siete mujeres jefes de Estado y de Gobierno.

Esto quizás no sea noticia de primera plana, pero una de las cosas que más me ha llamado la atención de estas reuniones con los líderes mundiales fue el amplio temario de las conversaciones: cambio climático, resolución de conflictos, cumplir con las metas del desarrollo sustentable y la importancia crucial del multilateralismo.

Utilizaré cada oportunidad que tenga para apoyar los acuerdos internacionales para los cuales hemos trabajado y se han hecho realidad gracias a la cooperación de todos los estados miembros. Hubo un inmenso interés a nivel mundial en los medios por la Asamblea General. Muestra de ello es que aprobamos unas 3.300 acreditaciones para la prensa.

Puesto que una de mis siete prioridades es la igualdad de género, tuve el gusto de reunirme con mujeres que son líderes mundiales, así como con algunas de las 44 embajadoras de estados miembros en las Naciones Unidas.

Para mí, el momento más destacado de la semana pasada fue la cumbre Mandela de la Paz, que marcó el centenario del natalicio del hijo más querido de Sudáfrica, Nelson Mandela. Personalmente, me conmovió también la ceremonia en la que conmemoramos el reciente fallecimiento del exsecretario general, Kofi Annan. Personalmente le rindo homenaje por su trabajo en favor de la paz y del desarrollo.

Estuve en una reunión de alto nivel para la firma y ratificación del tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN). Siete países (Antigua y Barbuda, Benín, Myanmar, Brunei, Guinea-Bissau, Timor Oriental y las Seychelles) lo firmaron, mientras otros cuatro (San Marino, Vanuatu, Samoa, Gambia) lo ratificaron. Fue un gran momento para el multilateralismo y el desarme.

También aprobamos dos declaraciones finales muy importantes que buscan mejorar las opciones de salud para millones de personas; una es sobre los esfuerzos para acabar con la tuberculosis, una dolencia prevenible y tratable que hoy día todavía se cobra la vida de 1,6 millones de personas cada año. La segunda declaración que se adoptó fue sobre cómo derrotar a las enfermedades no contagiosas, tales como el cáncer y la diabetes. Es alentador saber que el 70% de las muertes que ocurren hoy en día se deben a este tipo de enfermedades. Tenemos que implementar todos los pasos necesarios para que estas muertes evitables sean cosa del pasado.

También participé en otros eventos en los que anticipamos y planeamos para lo que llamamos "Camino a Marrakech", una conferencia internacional en Marruecos para el mes de diciembre donde el acuerdo mundial para una migración segura, ordenada y uniforme será adoptado. Plasmar un nuevo acuerdo mundial sobre los migrantes y refugiados es una de mis máximas prioridades.

También tuve el privilegio de asistir a una reunión sobre el desarrollo económico y las migraciones en África. Tomé la palabra en otros eventos tales como el del G-77 de los países en desarrollo, el de ASEAN, las reuniones de los países de menor desarrollo, el CARICOMO (la comunidad caribeña), de los países de ingreso medio y el de los países en desarrollo sin salida al mar, o los LLDC, como se suelen llamar.

Un momento muy emocionante fue el del evento con los jóvenes sobre cómo podemos atenderlos mejor, en el marco de la agenda 2030 de estrategia para la juventud. Incluso tuve la oportunidad de salir del edificio para acudir a la Cumbre Mundial de los Pueblos y el Festival de los Ciudadanos del Mundo. Fueron eventos muy importantes y alentadores, y excelentes plataformas para millones de jóvenes.

De ahora en adelante, mis siete prioridades, las cuales se decidieron tras consultas con los estados miembros, serán el motor de nuestra agenda.

De hecho, los discursos dados durante el debate general fueron de mucho apoyo.

Estas prioridades son: igualdad de género, migración y refugiados, empleos decentes, personas discapacitadas, iniciativas para el medio ambiente, la juventud, la paz y la seguridad y la revitalización de las Naciones Unidas. Muchas de estas iniciativas se solapan y pretendemos implementarlas con campañas y medidas concretas, como por ejemplo una campaña de participación mundial que busca cambiar la tendencia de la contaminación por los plásticos, incluyendo los 8 millones de toneladas de plásticos que acaban en los océanos cada año. El éxito en cada una de estas prioridades dependerá no sólo del apoyo de los líderes mundiales sino también de la sociedad civil y de todas las personas.