(CNN) – Los ‘millennials’ podrían ser una de las mayores fuerzas políticas en Estados Unidos… si quisieran.

Definidos por el Centro de Investigación Pew como la población que nació entre 1981 y 1996, los ‘millennials’ representan aproximadamente el 22% de la población de Estados Unidos. Y en algún momento, entre las elecciones intermedias de noviembre y las presidenciales de 2020, se espera que superen a los ‘baby boomers’ como la generación viva más grande del país. Son un bloque de votación masivo, capaz de establecer prioridades políticas y elecciones dinámicas.

También tienen una representación muy pequeña en la política estadounidense.

Actualmente en el Congreso solo hay ocho ‘millennials’ en la Cámara de Representantes y el Senado, según Quorum, una compañía de software de asuntos públicos. Y el voto de esta generación registra tasas más bajas que sus predecesoras. En 2016, un poco más de la mitad de los ‘millennials’ que eran electores votaron. En 2014, fue menos de un cuarto.

“Los de nuestra generación están empezando a convertirse legisladores en este país”, dijo Steven Olikara, fundador del grupo no partidista Millennial Action Project.

Olikara cree que los ‘millennials’ son capaces de transformar la política. Son “jóvenes altamente idealistas”, indicó, y su ascenso político coincide con “el empeoramiento de la polarización y la disfunción política de nuestro país”.

Una generación que lo comparte todo

Los 'millennials' se sienten atraídos por la política en temas que los afectan, como la deuda estudiantil, la economía, el medio ambiente y la atención médica, explicó Erin Loos Cutraro, fundadora de She Should Run, un grupo no partidista que ayuda a las mujeres a postularse a cargos públicos.

“Particularmente, los ‘millennials’ quieren dedicar su tiempo a algo que saben que pueden cambiar”, sostuvo.

Cutraro calificó a los ‘millennials’ como una “generación que comparte” y señaló que su comodidad con las redes sociales podría reformular la política para mostrar a los votantes un lado diferente de las campañas y la legislación.

"Realmente se opone a la sabiduría convencional en política que es tener un guión, hacerlo bien, volver a los mismos y limitados temas de conversación”, dijo. “Ahora tenemos una generación que, no todos pero sí algunos, están derribando esos muros y diciendo: 'Esto es lo que significa postularse para un cargo', y creo que la autenticidad y la transparencia en general solo pueden representar beneficios en la política”.

Esa actitud ‘millennial’ se reflejó en la publicación que hizo el pasado miércoles en Instagram Alexandria Ocasio-Cortez, quien fue fotografiada para la revista Vanity Fair. En el título de la foto, ella sonaba más como una “influencer” de las redes sociales que como una política típica, y escribió que se sentía ansiosa y abrumada por su repentina fama después de ganar su primaria en Nueva York.

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Sometimes people ask me how this feels. To be honest, at least in part, I feel scared. Anxious. Overwhelmed. And that’s okay. It is a surreal experience to go from being virtually anonymous to having an enormous amount of attention overnight. Things went from feeling like folks going out of their way NOT to cover our campaign to feeling like there’s a microscope on my every word, joke, meal, outfit, or makeup decision. Every time a media event like this happens I get NERVOUS. But I also think about how I never got to see anyone like me on any magazines growing up. I never saw a version myself in leadership, or on TV, or anywhere really and think, “That could be me.” . I think of that saying, ‘be who you needed when you were younger.’ When I was younger, I needed to see myself in others. I needed mentorship. I needed an example. I needed to believe that I could. Knowing that gives me the courage to overcome the doubt, the fear, and anxiety: the idea that if I do this, then maybe it will help someone else. . The whole time I campaigned for Congress up to the primary, I didn’t even have health insurance. I was uninsured until not long ago. I STILL feel squeezed w/ healthcare. So to suddenly be on the cover of a magazine despite all that is enough to make my head spin. I try hard to keep my life as normal as possible, with just a few changes to accommodate the whirlwind. I still live in my 1br BX apartment, but I may move 2 blocks to get a little more space for all the boxes. I go to my same bodega, have the same mailman, play in the same parks with my nieces and nephews. . The hardest part has been feeling like my full, human, 3-dimensional self gets flattened into a 2 dimensional character for mass consumption or critique. It’s weird. I stumble like everyone else. It’s hard feeling like I have a whole movement on my shoulders. But I also know that’s not true – movement means we’re ALL in this together. I happen to have one mic to amplify the work and causes of others, but it’s not the only mic. . The goal is to keep pushing so that LOTS 👏🏽MORE👏🏽 champions get the shine they so deeply deserve. That means to everyone out there – your cover is next. 📸: @cassblackbird

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“Cada vez que un evento mediático como este sucede, me pongo NERVIOSA”, escribió. “Pero también pienso en que nunca pude ver a alguien como yo en alguna revista cuando crecía”, añadió.

Captar la atención de los votantes ‘millennials’ podría requerir mucho más que los enfoques tradicionales de campaña.

“Los ‘millennials' tienen una perspectiva única porque han crecido en lo que es esencialmente una economía de atención”, afirmó Scott Starrett, cofundador de la firma de diseño Tandem. “Entonces, la idea de qué llama tu atención y por qué lo hace nunca ha sido tan prevalente”.

Tandem trabajó en el diseño de la campaña de Ocasio-Cortez, que se desprendió de los clásicos tropos de diseño de campaña y utilizó una combinación de colores y elementos distintos. Starrett cree que los ‘millennials’ podrían ver otros enfoques visuales poco comunes.

“Creo que como son nativos de una cultura visual mucho más rica, están más familiarizados con la relevancia de la cultura visual”, indicó.

Políticamente independientes

Los primeros ‘millennials’ alcanzaron la edad constitucional para postularse a la Cámara de Representantes de EE.UU. en 2006, cuando cumplieron 25 años. El exrepresentante Aaron Schock, conocido por su cuenta de Instagram antes de que renunciara en 2015, fue el primer miembro de esta generación en el Capitolio: juramentó en 2009. Para 2031, cada ‘millennial’ tendrá 35 años o más, los años suficientes para postularse como presidente.

Pero el cambio generacional en el Congreso puede ser lento, con la ventaja tradicional de mantener a los legisladores en sus cargos año tras año. En estos momentos, el estadounidense promedio es 20 años más joven que su representante en el Congreso, según los datos del Quorum.

Un número de candidatos que se postulan a las elecciones intermedias de este año podrían reducir la edad promedio del Congreso. Y la lista de aspirantes ‘millennials’ a llegar al Capitolio incluyen a la legisladora del estado de Iowa Abby Finkenauer, la secretaria del condado de Ohio Aftab Pureval, y los exfuncionarios de la administración de Obama, Ammar Campa-Najjar, de California, y Lauren Underwood, de Illinois.

Aunque la experiencia de los ‘millennials’ varía ampliamente según la demografía, la geografía y la política, son una generación formada por experiencias como la Gran Recesión, los altos niveles de deuda estudiantil y el auge de las redes sociales.

Políticamente, los ‘millennials’ son la generación más independiente. Es menos probable que vean grandes diferencias entre los partidos demócrata y republicano, y una encuesta del Centro de Investigación Pew de marzo encontró que el 44% de los ‘millennials’ se identificaron como independientes, mientras que el 35% se identificó como demócrata y el 17% como republicano.

Los ‘millennials’ están “rechazando las viejas cajas partidistas, están rechazando las viejas opciones binarias”, dijo Olikara, de Millennial Action Project.

Una vez que los 'millennials' se conviertan en mayoría en el Congreso, Olikara anticipó, “creo que es muy probable que la identidad partidista no sea la fuerza motriz de la política estadounidense”. En su lugar, espera, la política estará “más centrada en el tema”.