(CNN) - Después de más de un siglo de trabajo de construcción ilegal, la imponente iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona finalmente acordó hacer las cosas bien con el Consejo de la ciudad de Barcelona.

Bajo los términos del acuerdo histórico, los fideicomisarios de la iglesia podrán tener los permisos que necesitan a cambio de pagos por un total de 36 millones de euros (unos 41 millones de dólares) durante la próxima década.

El dinero será usado para financiar proyectos diseñados a mitigar el impacto de aproximadamente 4,5 millones de personas que visitan cada año esta basílica que está sin terminar.

Turistas admiran el diseño intrincado del exterior de la Sagrada Familia. (Crédito: QUIQUE GARCIA/AFP/AFP/Getty Images)

La alcaldesa de Barcelona Ada Colau elogió el impacto del acuerdo en su cuenta de Twitter.

“La Sagrada Familia es un ícono y el monumento más visitado en nuestra ciudad”, escribió.

“Después de dos años de diálogo hemos hecho un acuerdo que garantizará el pago de la licencia, el acceso seguro al monumento y facilitar una vida local con mejoras en el transporte público y el reurbanización de las calles cercanas”, añadió la alcaldesa.

Un policía vigila la catedral de la Sagrada Familia en Barcelona en agosto de 2018. (Crédito: PASCAL GUYOT/AFP/AFP/Getty Images)

Del total, 22 millones de euros serán usados para actualizar la infraestructura de transporte alrededor de la iglesia, y otros 7 millones de dólares para impulsar la accesibilidad en el sistema de metro más amplio de la segunda ciudad más grande de España.

Otros 4 millones de euros serán usados para remodelar cuatro grandes vías y 3 millones estarán dedicados a mantener el área limpia y segura.

"Gracias al compromiso con el barrio y con la ciudad, el convenio firmado entre la Sagrada Familia y @bcn_ajuntament aportará un serie de mejoras que contribuirán a una mayor calidad en materia de movilidad y organización del entorno", tuiteó la iglesia sobre las mejoras previstas para la organización del área.

Los trabajos en la Sagrada Familia se prolongaron por un periodo de tiempo inusual, pero increíblemente el edificio sigue sin terminar.

La construcción de la iglesia de estilo neogótico empezó en 1882 bajo la dirección del arquitecto Francisco de Paula Villar y Lozano, pero él renunció poco después.

El arquitecto fue reemplazado por Antonio Gaudí, un catalán modernista cuyos trabajos idiosincrásicos se encuentran en toda Barcelona. Gaudí dedicó toda su vida a construir la Sagrada Familia hasta su muerte en 1926 luego de ser atropellado por un tranvía.

Desde entonces una serie de arquitectos han trabajado para finalizar la iglesia, según el diseño original de Gaudí, y se tiene programado que este trabajo sea terminado en 2026, marcando 100 años desde su muerte.