(CNN) – Ya van cuatro ataques a blancos fáciles e inocentes, frecuentados por personas, en EE.UU: un supermercado en Kentucky, una sinagoga en Pittsburgh, un estudio de yoga en Florida y ahora un bar universitario en Thousand Oaks, California.

Cualquier ataque despiadado contra personas es impactante, pero aquellos que ocurren en objetivos fáciles resultan especialmente alarmantes. Estos blancos fáciles e inocentes encarnan la vida simple y cotidiana. La gente va y viene. Entran y salen. Esperan estar a salvo mientras toman una taza de café, depositan sus cheques de pago, llenan las recetas o toman un bocado para comer. Sus defensas no están en guardia.

La cifra de víctimas que han cobrado los últimos ataques es impresionante: 27 personas asesinadas.

• Dos compradores fueron abatidos a tiros el pasado 24 de octubre dentro de un Kroger y en el estacionamiento del lugar, en Jefferson, Kentucky.

• 11 personas que asistían a los servicios de Shabbat murieron el 27 de octubre cuando un hombre armado entró a una sinagoga de Pittsburgh. Otras seis resultaron heridas, incluidos cuatro policías que atendieron el tiroteo.

• Dos mujeres, una médica y una estudiante universitaria, fueron asesinados a tiros el 2 de noviembre en un estudio de yoga en Tallahassee, Florida. El atacante hirió a otras cuatro personas.

• Y este miércoles, 12 personas murieron y más de una decena quedaron heridas cuando un hombre enmascarado abrió fuego dentro de un bar en Thousand Oaks, California.

Normalmente, estos lugares son seguros y –se supone– accesibles. La facilidad que ofrecen para entrar y salir resulta clave para su éxito, en algunos casos. El problema es que muy a menudo las malas personas saben justamente esto.

El Departamento de Estado de EE.UU. abordó recientemente este tipo de ataques en su blog, DipNote. “Los ataques en espacios públicos –lugares donde los civiles trabajan, cenan, compran y toman vacaciones– son trágicos por las vidas inocentes que se pierden, así como por el ataque violento contra la vida cotidiana de un país”, señaló una publicación de septiembre

Aunque el texto del blog abordó el tema del terrorismo (las autoridades aún no han calificado de terroristas ninguno de los últimos cuatro ataques), la estrategia para proteger un objetivo blanco e inocente es compleja, sin importar quién sea el atacante.

“Los restaurantes, estadios y lugares de entretenimiento están diseñados para ser sitios abiertos y accesibles, lo que los hace vulnerables”, explicó la publicación. “Los tipos de lugares que son atacados varían, al igual que la clase de ataques, incluyendo por lo general una combinación de terroristas suicidas, hombres armados, rehenes o tácticas de baja tecnología que convierten cuchillos o vehículos en armas asesinas”.

Y Estados Unidos ha enfrentado la amenaza muchas veces: en un teatro en Aurora, California, en un concierto en Las Vegas, en el Maratón de Boston. Cada tiroteo en una escuela es un ataque a un blanco fácil e inocente.

“No es como tratar de ingresar a un edificio gubernamental o subir a un avión. Hemos endurecido (la seguridad en) esos objetivos”, explicó el analista de seguridad de CNN James Gagliano.

Gagliano, un ex agente del FBI, dijo que sabe que algunas personas podrían exigir seguridad en cualquier lugar donde la gente se reúna para disfrutar o hacer negocios de rutina. A pesar de que no está convencido sobre esta medida, sí entiende el mérito en el debate, afirmó.

“Incluso si tuvieras un guardia armado, allí... la acción es más rápida que la reacción. Ese guardia armado, con toda probabilidad, habría sido la primera víctima”, sostuvo. “Ahora, el argumento contrario es sí, pero eso es un factor disuasivo. Creo que tenemos que sopesar eso y mirarlo”, completó.

Los expertos en seguridad dicen que hay maneras de protegerse y dejar de ser un objetivo tan vulnerable. Existen entrenamientos sobre tiradores activos en todo el país que instruyen a las personas a evadir, rechazar y proteger.

El entrenamiento consiste en saber dónde están las salidas y en planificar un escape antes de que algo salga mal. En el caso de un tiroteo, la gente debe bloquear las puertas, apagar las luces, poner en silencio los teléfonos y esconderse, preferiblemente detrás de algo a prueba de balas. Si todo lo demás falla, pelea por tu vida, recomiendan los expertos.

Pero esas acciones responden únicamente a lo que sucede después de que el ataque está ocurriendo. La prevención sería preferible, por lo que el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. publicó a principios de este año una guía para asegurar objetivos fáciles y lugares llenos de personas.

El manual pide a todas las personas –dueños de establecimientos, personal de emergencias, agencias gubernamentales y el público en general– hacer lo que puedan para proteger su propia área.

También hay recursos para ayudar a comprender qué constituye un comportamiento sospechoso y qué conductas podrían indicar un camino hacia la violencia, así como instrucciones sobre la manera en que las empresas y los templos pueden identificar amenazas y asegurar sus sedes. Además, hay procedimientos para realizar controles de equipaje apropiados en lugares grandes, así como formas en que las empresas pueden detener la venta de precursores químicos para explosivos.

“Dado el creciente énfasis de los terroristas y otros actores extremistas en aprovechar métodos menos sofisticados para infligir daños en áreas públicas, es vital que los sectores público y privado colaboren para mejorar la seguridad de lugares como centros de transporte, parques, restaurantes, centros comerciales, lugares para eventos especiales e instalaciones similares”, indicó el Departamento de Seguridad Nacional.

“Asegurar estos lugares es esencial para preservar nuestro estilo de vida y mantener el motor de nuestra economía”, completó.