Nota del Editor: Nic Robertson es el editor diplomático internacional de CNN. Las opiniones en este artículo son propias del autor.

Buenos Aires (CNN) - Si el G20 fuera un festival musical, estarías preocupado por no estar allí. 

La celebración del poder global, alguna vez digna de bostezos, ahora parece diplomacia con esteroides.

Dónde más - incluso los eventos de pago por evento palidecen en comparación - puedes encontrar a tantos pesos pesados esperando enfrentarse: Vladimir Putin y Donald Trump; Donald Trump y Xi Jinping; Donald Trump, Justin Trudeau y México para ver si logran firmar el renovado NAFTA, por nombrar solo tres de ellos.

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Trump, quien normalmente rechaza los viajes internacionales, está haciendo de este viaje una tienda diplomática de ventanilla única, con siete encuentros bilaterales programados en 48 horas.

Lo que aún no está en la agenda: una reunión entre Trump y Theresa May, pero valdrá la pena observar el lenguaje corporal cuando crucen sus caminos. Apenas esta semana, Trump criticó públicamente el acuerdo brexit de la primera ministra y dijo que este hace poco probable la posibilidad de un acuerdo comercial posterior al brexit entre Estados Unidos y Reino Unido.

Si eres un pez pequeño, incluso uno grande como May, Trump es un peligroso aliado incluso en un buen día. Solo pregúntenle a la canciller de Alemania Angela Merkel. Ella está dispuesta a un cara a cara con Trump y es difícil recordar la última vez que Trump no trató de socavarla antes de conocerse.

Pero la estrella de este año será el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman. Casi cualquier reunión con algún líder que sostenga será un evento en sí mismo.

A la reunión programada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman, se le ha quitado peso.

¿Sonrieron? ¿Se dieron la mano? ¿Negociaron algún acuerdo o firmaron alguno nuevo? ¿Y alguno de ellos le dio un apuro a bin Salman por el brutal asesinato de hace dos meses de Jamal Khashoggi? Y si no, ¿por qué no?

Las reuniones son interminables. El acceso, tristemente, es más difícil que conseguir un pase para los camerinos de los Rolling Stones. Incluso si consigues uno, tendrá que venir acompañado de un unicornio para que puedas brincar los tediosos círculos de seguridad.

Aún así este es el sitio en el que hay que estar.

Es el tipo de fin de semana en el que los rumores son innumerables y los hechos exasperantes.

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¿Qué tan grande era la sonrisa de Putin? ¿Fue frío bin Salman ... y estuvo a punto de irse antes de que todo comenzara? ¿Parpadeó Xi? ¿Qué líder provocó más la ira de Trump? Merkel y Trudeau saben mucho sobre eso.

Mucha gente deseará que no sea Xi. En malas noticias para el comercio internacional, él y Trump parecen en camino de escalar una guerra comercial.

A diferencia de Trump, cuyo instinto parece guiarlo hora por hora, el líder chino probablemente está pensando en algunos años hacia adelante. Él es líder vitalicio y acudirá a las cumbres del G20 mucho después de que el tiempo de Trump al mando pase a la historia.

Pero eso no importará este fin de semana en Buenos Aires. Las consecuencias de esta reunión podrían cimentar el legado que pondrá al vendedor de condominios vuelto presidente "genio muy estable" en los anales de la historia económica del siglo XXI.

Luego está Putin, quien siempre parece ser capaz de evocar una nueva crisis mientras aterriza en el escenario internacional - esta vez acusado de dispararle a barcos ucranianos en el Estrecho de Kerch.

Trump ya canceló su reunión con el preocupante y provocativo Putin. Eso significa que no hablarán de todos los asuntos cruciales que John Bolton sugirió que podrían, desde el control de armas hasta el Medio Oriente.

Putin sonrió cuando salió de su última reunión con Trump. Ahora él tendrá que irse del G20 sin saber si Estados Unidos interferirá en Ucrania mientras Rusia aprieta los tornillos de la soberanía de Kiev en el mar de Azov.

Xi y Trump será la siguiente reunión importante que ver. Como mencioné, hay mucho en juego. Es una reunión por la que el comercio mundial puede moverse o hundirse.

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Trump le dijo el lunes a The Wall Street Journal que está listo para imponer aranceles a otros 267.000 millones de dólares de intercambios comerciales con China y señaló que es poco probable que no aumente los aranceles en otros 200.000 millones de dólares en intercambios comerciales, de 10% a 25%, el próximo año.

Su asesor económico intentó el lunes inyectar algo de optimismo a la reunión, diciendo que hay una "buena posibilidad" de lograr un acuerdo si se cumplen "ciertas condiciones" sobre "equidad y reciprocidad", incluyendo temas de propiedad intelectual, tecnología, asuntos de propiedades y aranceles.

Pero Xi ha mirado hacia bajo esa misma demanda desde que comenzaron las pláticas sobre comercio.

Será como ver la pintura secarse en una pared, pero ambos hombres deben retirarse como ganadores si todos queremos salir beneficiados.

La importancia de la reunión de Trump con bin Salman ha sido reducida. No será un encuentro completo, de acuerdo con Bolton, aunque Sarah Sanders dijo que "no descartaría" algo de "interacción".

Sigue siendo una reunión que hay que ver. El príncipe heredero saudí ya ha recibido un tipo de bendición trumpiana por su papel, cuaquiera que haya sido, en el caso de Jamal Khashoggi, en la forma de una declaración hecha por la Casa Blanca la semana pasada en que decía que el príncipe "pudo o no pudo" haber ordenado el asesinato del periodista.

En las mentes de los saudíes estará la pregunta: ¿Encontrará Trump alguna forma de avergonzar a bin Salman con sus abrazos entusiastas?

Es poco probable que la esperada reunión entre bin Salman y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, resuelva de una vez por todas cómo y por qué fue asesinado Khashoggi - y lo que es más importante, qué pasó con su cuerpo.

Si eso llega a ocurrir, habrá muchas más sonrisas en la llamada foto familiar obligatoria, que suele ser un asunto sin mucho brillo.

Las varias reuniones de Trump sin duda estarán enfocadas en su política de Estados Unidos Primero, especialmente en comercio. Esto probablemente matará cualquier posibilidad de tener un comunicado conjunto sustancial, generalmente el gran espectáculo en estas cumbres.

Es lo mismo que obstaculizó el acuerdo hace unas semanas en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico y el pasado verano en el G7.

El aborrecimiento de Trump por el multilateralismo está cobrando su precio y creando un drama global salido del manual de "The Apprentice". El público para este G20 también podría aumentar.

Solo algún valiente apostaría su dinero a la supervivencia de Theresa May a sus problemas en casa por el brexit y su presencia en el próximo concierto del G20.

Angela Merkel también se preguntará si es este su último rodeo. La política alemana es febril en estos momentos y el paso constante de la canciller ahora es vacilante.

Ves, hay mucho por lo que mantener los ojos abiertos. Quién sube, quién baja, quien entra, quién sale. Así que no te duermas, te podrías perder eso de lo que todo el mundo estará hablando.