(CNN Español) - Si buscas casa tal vez ya lo sepas: no hay muchas a la venta. Y las disponibles probablemente escapan a tu presupuesto.

El mercado inmobiliario de Estados Unidos, en opinión de analistas, envía señales preocupantes. El escenario actual es complejo: además de un inventario reducido de casas de segunda mano, persiste el déficit de nuevas construcciones. El déficit podría ser de entre 1 y 2 millones de unidades. Con una demanda mayor que la oferta, inevitablemente los precios se elevan. Es un escenario ideal para quienes aspiran obtener la mayor ganancia con la venta de su propiedad.

En todo el país, los precios de las casas aumentaron 5,4% entre octubre de 2017 y octubre de 2018, de acuerdo con las estimaciones de CoreLogic, empresa de análisis del mercado inmobiliario. Y la proyección es que en octubre de 2019 cuesten 4,8% más. Las Vegas es la ciudad más cara para comprar una vivienda. En el último año, el precio de los bienes raíces allí ha aumentado su precio promedio en un 12,9%. Algo similar ha ocurrido en San Francisco (11,2%), Denver (8,1%), Boston (8%) y Los Ángeles, las cinco ciudades donde se ha sentido un mayor incremento en los precios de las propiedades.

No son precisamente buenas noticias para los potenciales compradores. Adquirir una casa ha pasado a ser una especie de trofeo que conquista quien haga la oferta más atractiva. Y muchos se quedan en el camino. Según la aseguradora de hipotecas Arch Mortgage Insurance, citada por la revista Forbes, en el primer trimestre de 2018 la posibilidad de comprar una vivienda se redujo un 5%.

Con el aumento de las tasas de interés impulsado por la Reserva Federal de EE.UU. para tratar de controlar la inflación, hacer frente a una hipoteca es cada vez más cuesta arriba para los estadounidenses promedio.

Aunque, por otro lado, la economista en jefe de la firma de servicios de inversión Stifel, Lindsey Piegza, dijo a Richard Quest de CNN que los consumidores han vuelto a adquirir los altos niveles de endeudamiento a los cuales estaban acostumbrados antes de la Gran Depresión de 2008. En su opinión, no todos aprendieron la lección.

Esto es en parte auspiciado por atractivas condiciones de préstamo que hacen las entidades crediticias y las constructoras: pago inicial de cero, menos documentación para acceder a una hipoteca, e incentivos al momento de comprar una propiedad nueva. Esto podría convertirse en una guillotina a largo plazo, opina Piegza.