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Donald Trump

Donald Trump

La agitación global que ha impulsado Trump está a punto de atormentarlo mientras los mercados tambalean

Por análisis de Stephen Collinson

(CNN) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desencadenó una ola de trastornos globales camino a la Casa Blanca en 2016. Ahora hay señales de que la marea antiélite que surfeaba en su camino hacia la Presidencia podría volver a perjudicarlo.

El caos en Washington, Londres, París y Berlín está creando el tipo de incertidumbre que los inversores y los mercados aborrecen, justo cuando aumentan los temores de una desaceleración económica global y el fin de una carrera alcista de varios años.

Cualquier señal de que la economía está perdiendo fuerza y ​​de que la década de recuperación de la última crisis financiera se está reduciendo podría llegar justo en el momento equivocado para el presidente y sus posibles rivales demócratas para la batalla antes de su campaña de reelección.

Desorden público y extranjero

El caos político en Estados Unidos y en el extranjero ya está desencadenando un desorden y volatilidad que ha afectado la mayoría de ganancias este año de los mercados estadounidenses, sin duda para disgusto de Trump que se jactaba de que sus políticas eran la razón por la que el Dow Jones acumuló una serie de máximos históricos.

La tregua de Trump en una guerra comercial con China también sacudió la confianza de los inversores, ya que resultó ser menos extensa que el avance “increíble” que pronunció tras las conversaciones con el presidente de China, Xi Jinping, en Argentina.

Fuentes le dijeron a CNN, el mes pasado, que Trump expresó inquietud por la decepcionada reacción del mercado ante el acuerdo y dijo que el presidente temía que las pérdidas prolongadas en los mercados pudieran dañarlo políticamente.

Pero no hay señales de que el caos político que están atravesando algunas de las naciones más industrializadas del mundo vaya a desaparecer pronto. De hecho, es probable que las cosas se tornen más caóticas y amenacen las turbulencias económicas en 2019.

  • Mira en este video: Economía, ¿preocuparse más por la recesión que por la inflación?

En Estados Unidos, la presidencia de Trump está bajo sospecha criminal ya que la investigación de Robert Mueller amenaza con consumir toda la atención de la Casa Blanca y socavar la seguridad política, que es la base de mercados fuertes.

En Francia, las esperanzas del presidente Emmanuel Macron de reacondicionar la economía se han visto afectadas por las protestas violentas por aumentos en los impuestos al combustible y lucha por su vida política.

En Gran Bretaña, se está desencadenando una debacle política cuando Theresa May se aferra al poder e intenta ejecutar el brexit. Este lunes, la primera ministra se vio obligada a posponer la votación en el Parlamento, para evitar una derrota humillante de su acuerdo con Bruselas sobre los términos de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Y en Alemania, la canciller Angela Merkel, un pilar de la estabilidad en Europa desde hace más de una década, se prepara para salir del escenario.

Cada uno de estos dramas políticos contenidos son distintos. Pero los líderes europeos están luchando contra la clase de revueltas de los votantes que sentían que la globalización los marginó económica y políticamente y están comprometidos a destruir los sistemas políticos establecidos. Estas son fuerzas políticas similares que ayudaron a Trump a explotar el descontento entre los votantes rurales, del medio oeste y conservadores en 2016.

“Cuando te fijas en lo que sucede, mencionas a Macron, el brexit y piensas en el estado de la política estadounidense. Esa revuelta populista creo que es real, es poderosa y recién está comenzando “, le dijo Richard Richardson, estratega de Inversiones Globales de Merrill Lynch, a Richard Quest de CNN International.

“Hasta que los políticos cambien esas políticas para que Main Street alcance las ganancias de Wall Street, creemos que se puede esperar más de este tipo de resultados”, añadió.

Advertencias económicas

La agitación política está llegando en un momento de señales de advertencia sobre el estado de la economía mundial y podría convertirse en un problema para Trump si esta se desacelera.

Según los nuevos datos, el producto interior bruto de Japón se contrajo a una tasa anual del 2,5% en el último trimestre. La economía de China, enfrentando una guerra comercial con el gobierno de Trump, acaba de registrar su crecimiento trimestral más débil desde las profundidades de la crisis financiera de 2009. La Reserva Federal redujo la semana pasada su estimación del crecimiento económico del cuarto trimestre en Estados Unidos en un 2,4%.

Noticias económicas adversas podrían tener consecuencias políticas nefastas para Trump mientras se dirige a su reelección, ya que su mejor argumento para un segundo mandato es la sólida economía estadounidense, que ha producido las cifras más bajas de desempleo en 50 años.

El manejo del presidente de la economía es una de las pocas áreas en las que alguna vez se ha aproximado a la mayoría del apoyo en las encuestas de opinión. En una encuesta realizada por la Universidad de Quinnipiac, el mes pasado, por ejemplo, el 53% de los votantes aprobó su gestión económica y solo el 41% respaldó su desempeño en general.

Esas cifras, y el hecho de que Trump revitalizó la economía en los estados postindustriales del Medio Oeste, la clave de su campaña en 2016, explican por qué puede ser especialmente vulnerable si la economía se desacelera.