CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Cambio climático en Centroamérica

Una Centroamérica integrada frente al cambio climático en la Cumbre #COP24

Por Geovanny Vicente Romero

Nota del editor: Geovanny Vicente Romero es abogado y politólogo, con experiencia como profesor y asesor de políticas públicas y gobernanza. Es un estratega político y consultor de comunicación gubernamental. Actualmente está finalizando una maestría en Comunicación Política y Gobernanza en la Universidad George Washington. Es fundador del Centro de Políticas Públicas, Desarrollo y Liderazgo RD (CPDL-RD). Síguelo en Twitter:@GeovannyVicentR. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) — En América Latina, el mundo cuenta con su reserva más grande de tierras cultivables, lo que coloca a la región en un papel estratégico para generar soluciones globales frente al cambio climático y las modificaciones que este produce en las zonas agrícolas. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en términos netos, Latinoamérica está consolidada como la zona del planeta que más exporta alimentos, y cuenta con un tercio de los recursos de agua dulce y una cuarta parte de las tierras con vocación agrícola del mundo, por lo que, en gran medida, la seguridad alimentaria del globo terráqueo descansa en los hombros de las Américas.

Sin embargo, Centroamérica es una de las regiones más afectadas por el cambio climático. Algunos factores como su ubicación geográfica y la deforestación colocan a América Central en una situación de vulnerabilidad frente a este fenómeno que genera eventos naturales cada vez más feroces como el huracán María que afectó seriamente las islas caribeñas de Puerto Rico y Dominica en 2017.

De cara a mitigar estos efectos, los países trabajan en el desarrollo de capacidades de adaptación. En ese sentido, representantes de Centroamérica y la República Dominicana vienen dando pasos concretos contra el impacto negativo del cambio climático en la región. Una de estas iniciativas ha sido la adopción de un proyecto de adaptación para aumentar la resiliencia de las poblaciones vulnerables del Corredor Seco de Centroamérica y las zonas áridas de República Dominicana, algunos de los lugares más afectados por el cambio climático a nivel mundial. La iniciativa cuenta con el apoyo de ONU Medio Ambiente, así como del Banco Centroamericano de Integración Económica, que ya ha hecho la donación de US$ 985.587.

LEE: El aumento en las temperaturas globales incide en los problemas de salud mental

En esta semana, el mundo se encuentra reunido en Katowice, Polonia, celebrando la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, también conocida como #COP24. Es en el marco de esta plataforma global, que los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) —Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana— han decidido hacer una declaración conjunta como bloque regional para abogar por mayor acceso a fondos para la respuesta y mitigación del fenómeno.

Considerando la vulnerabilidad de la zona, esto es una buena noticia que refleja gran nivel de voluntad política, ya que, aunque el SICA es un sistema de integración que lleva casi 30 años, ha sido precisamente bajo la Secretaría General del expresidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, que el bloque ha ido estableciendo posiciones conjuntas sobre diferentes temáticas regionales.

Cuando conversé con Olinda Salguero, jefa de gabinete del SICA, me señaló la importancia de este acontecimiento en Katowice que le recuerda otra posición que Centroamérica compartió de manera unánime en un espacio global: “Te puedo mencionar cuando se endosó la candidatura de Honduras para competir por la Asamblea de las Naciones Unidas, ahí también hubo una posición unánime, algo que no solía pasar con frecuencia en el SICA y ahora logramos esto en la COP24”.

Un niño se sienta en un bote abandonado en lo que queda del lago Atescatempa, que desapaeció debido a la sequía y las altas temperaturas, en Atescatempa, a 174 kilómetros al sureste de la ciudad de Guatemala. (Crédito: MARVIN RECINOS / AFP / Getty Images)

Este bloque regional, con Belice a la cabeza, en su calidad de presidente pro tempore del SICA, manifiesta su apoyo a la adopción de las reglas de implementación del Acuerdo de París firmado en 2015 y reconoce la urgencia de acción ante la vulnerabilidad que encara Centroamérica frente a los efectos extremos del cambio climático, pues las vidas y la economía de una gran parte de la población sufre estos efectos directamente.

Por estas razones, estos países hacen un llamado a “reforzar la ‘acción climática’ en la región, fortalecer los medios de implementación y flexibilizar los mecanismos de financiamiento para la adaptación y mitigación al cambio climático, que sean de fácil acceso a los países más vulnerables”. Este mensaje fue leído por el delegado de Honduras en representación del organismo multilateral. La región SICA señala que las contribuciones que han sido determinadas nacionalmente para el Acuerdo de París, no son suficientes y, por tanto, hay que pensar en planes de desarrollo sostenible más ambiciosos.

Es importante recordar que Centroamérica tiene zonas muy vulnerables como el llamado Corredor Seco de Centroamérica, que es una área muy proclive a las sequías, llegando a preocupar considerablemente a la FAO. Es un lugar con escasa seguridad alimentaria y con un alto grado de pobreza. Esta zona tropical de bosque seco en la vertiente pacífica de Centroamérica, se extiende desde la costa de Chiapas (México) hasta el oeste de Costa Rica y Panamá. En la zona viven más de 45 millones de personas. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, 40% de dicha población vive en áreas rurales y alrededor de la mitad por debajo del umbral de la pobreza, mientras que el 10 % enfrenta subalimentación.

En momentos en que el mundo trata de erradicar la pobreza, se necesita trabajar contrarreloj para enfrentar el cambio climático y para asegurar que la actividad agrícola de las naciones no se vea mermada por los efectos generados sobre sus economías, pues este es un desafío multifactorial y correlacionado que si no se aborda a tiempo, desencadenará en más pobreza y por consiguiente, más hambre para el mundo.

Recuerdo que en octubre de 2017, durante la celebración del día de la eliminación de la pobreza, le pregunté a la exprimera ministra de Nueva Zelandia, Helen Clark, sobre la fórmula para erradicar la pobreza. Clark, a través de su cuenta oficial de Twitter @HelenClarkNZ señaló: “Uso de transferencias de efectivo, creación de empleos y educación gratuita”.

Ojalá también contáramos con una fórmula de tres pasos para mitigar el cambio climático, por ahora solo nos queda lograr el compromiso de todos y la integración de esfuerzos por una misma causa. La urgencia global requiere de alianzas estratégicas y duraderas, de la mancomunidad firme de los países a través de la integración regional para crear una región de oportunidades y para un mundo mejor en todo su conjunto, así interpretamos uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el número 17, el último de la lista, pero no el menos importante.