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Noticias de EE.UU.

El gobierno de Trump sobre el cierre administrativo: “Que coman pasteles”

Por Frida Ghitis

Nota del editor: Frida Ghitis, ex productora y corresponsal de CNN, escribe artículos de opinión sobre asuntos internacionales. Colabora con frecuencia con CNN y The Washington Post y es columnista para World Politics Review. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — El cierre de la Administración más largo de la historia estadounidense ha provocado enormes dificultades para 800.000 trabajadores federales y sus familias, a quienes dependen de su trabajo y a las comunidades que viven de sus compras. El enfrentamiento entre el presidente Donald Trump y los demócratas en el Congreso, ahora en una pausa temporaria, ha desnudado con estridencia la incapacidad aparente del gobierno de Trump para comprender lo que significa vivir sin una gran riqueza personal. Llamémoslo el efecto María Antonieta, con mis disculpas a la reina decapitada por su famosa línea apócrifa “que coman pasteles”.

El presidente y los miembros de su equipo han exhibido tal insensibilidad en cuanto a las estrecheces padecidas por las personas que necesitan de su salario para mantenerse a flote que eso desmorona el disfraz de Trump como populista preocupado por el bienestar de las masas.

No sorprende que en medio del cierre los sondeos mostraran el desacuerdo de la mayoría de los estadounidenses con lo que afirma el presidente: que el cierre administrativo se justifica por el objetivo de construir un muro en la frontera con México. Y si bien Trump dice que muchas de las personas que no cobraban sus salarios estaban “100% de acuerdo” con lo que él hacía, sus índices de aprobación sintieron el cimbronazo.

Trump casi no ha mencionado las penurias de quienes fueron dejados cesantes o forzados a trabajar sin cobrar. En su amedrentador discurso televisivo a principios de este mes no los mencionó ni una vez. Pero quizás sea mejor así. Cuando habló sobre quienes se ven privados de sus ingresos, sentimos vergüenza ajena. “Me identifico”, les dijo a los reporteros, “y estoy seguro de que la gente en esta situación se ajustará, siempre lo hacen”. Oh, esas personitas, siempre se las arreglan.

Vale recordar, que una investigación de The New York Times halló que Trump ganaba US$ 200.000 al año a los 3 años, y era millonario a los 8. Cuando se graduó de la universidad, su padre le dio el equivalente a US$ 1 millón por año, una asignación que aumentó a más de US$ 5 millones anuales cuando tenía entre 40 y 50 y tantos años. Cuando las empresas de Trump estuvieron en problemas, su padre regularmente le echó una mano. En total, recibió al menos US$ 413 millones al dólar de hoy del imperio inmobiliario de su padre, según The New York Times. Entonces, no es así. Es difícil creer que Trump pueda identificarse.

Lara Trump, la nuera y asesora de campaña de Trump, hizo un valeroso esfuerzo por demostrar su lado empático esta semana. No le salió bien.

En una entrevista con Bold TV, la esposa de Eric, hijo de Trump, se dirigió a los empleados federales sin cobrar. “No es justo para ustedes, y todos lo entendemos” señaló y agregó: “Es un poco de dolor, pero se trata del futuro de nuestro país.” Y prometió que generaciones de estadounidenses les agradecerían por su sacrificio.

Ese “poco de dolor” sugiere que no ha pasado mucho tiempo escuchando las historias de los trabajadores federales complicados para pagar los alquileres y comprar alimentos o que hacían fila en el frío invernal para conseguir una comida gratuita en un comedor, si bien reconoció que los trabajadores federales tienen cuentas e hipotecas para pagar.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, por otra parte, reconoció que algunos empleados federales se han visto forzados a ir a refugios para personas sin hogar para conseguir alimentos, si bien él no logra entender exactamente por qué ocurre esto.

Cuando los entrevistadores en CNBC señalaron que los trabajadores “no pueden sustentar a sus familias”, y que algunos hacen fila para conseguir comida, Ross se dijo desconcertado por el hecho. “Realmente no entiendo el por qué”, dijo.

Ross, quien afirma ser milmillonario, argumentó que el problema de “liquidez” de los trabajadores debería resolverse fácilmente con un crédito hasta que cobren los salarios adeudados tras la reapertura de la Administración. Hasta Trump reconoció que “quizás (Ross) debería haberlo dicho de otro modo”.

Una vez más, la respuesta reveló cuán despistada está esta administración plutocrática.

Algunos trabajadores tienen acceso a créditos, pero no todos. Y a algunos les preocupa recibir un crédito que no pueden pagar, ya que aumenta su deuda con amigos y familiares con el alargue del cierre administrativo, porque se dañará su clasificación crediticia.

Ross también intentó minimizar el impacto económico del cierre administrativo, diciéndole a CNBC que aun cuando los trabajadores federales nunca recibieran sus sueldos atrasados, “no se trata de un número gigantesco en términos generales”. Pero la realidad es que cada individuo que no cobra su salario, cada momento de estrecheces en una familia, contribuye a la desaceleración de la economía.

Eso quedó confirmado por otro de nuestros finalistas al premio María Antonieta. El asesor económico de la Casa Blanca Kevin Hassett reconoció en CNN después de dar algunas vueltas en torno al tema que el crecimiento económico en el primer trimestre de 2019 podría ser cero si continuara el cierre.

Este es el mismo hombre que dijo que los trabajadores federales cesanteados estaban “mejor” durante el cierre parcial, porque recibían tiempo libre sin tener que usar sus días de vacaciones. En la competencia por sonar más desafinado, la interpretación de Hassett no tiene rival.

Trump continúa perdiendo terreno en esta confrontación por el cierre del gobierno, y quienes creen que el daño al presidente se esfumará en cuanto se reabra y esté funcionando la administración pública deberían repasar las insensibles observaciones provenientes de su propio gobierno.

La actitud “que coman pasteles” en torno a las penurias creadas por el cierre de gobierno revela la verdad sobre las afirmaciones de Trump de preocuparse por los trabajadores. Por eso quizás los sondeos muestran que los blancos estadounidenses sin título universitario están perdiendo la fe en él.