CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Negocios

La guerra comercial entre Estados Unidos y China podría beneficiar a México, Europa y Japón

Por Daniel Shane

Hong Kong (CNN Business) — La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha causado grandes afectaciones en las empresas globales, pero también puede traer beneficios para algunos.

Empresas en Europa, México, Japón y Canadá podrían agregar decenas de miles de millones de dólares en pedidos de exportación si el conflicto se prolonga, según un estudio publicado esta semana por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés).

“El efecto de los aranceles entre Estados Unidos y China sería principalmente distorsionador”, dijo Pamela Coke-Hamilton, jefa de la división de comercio internacional de la UNCTAD. “El comercio bilateral entre Estados Unidos y China disminuirá y será reemplazado por el comercio originario de otros países”.

  • MIRA: China arranca el 2019 con signos negativos: ¿efectos de la guerra comercial con USA?

El estudio advirtió que los aranceles “hacen poco para ayudar a las empresas nacionales” en Estados Unidos y China. E incluso si terminan beneficiando a los exportadores en otros países, también corren el riesgo de desencadenar una secuencia dañina de efectos negativos en todo el mundo.

Los gobiernos de Estados Unidos y China se esfuerzan por alcanzar un acuerdo antes del 2 de marzo. Si no logran llegar a un acuerdo antes de la fecha límite, Estados Unidos ha amenazado con subir los aranceles en 200.000 millones de dólares en productos chinos del 10% al 25%.

De los más de 300.000 millones de dólares del comercio entre China y Estados Unidos que se ha visto afectado por nuevos aranceles desde julio de 2018, es probable que unos 250.000 millones se trasladen a otras economías, estima la ONU.

La Unión Europea gana la mayor parte, alrededor de 70.000 millones de dólares de nuevas exportaciones, según el estudio. Eso se debe a que las economías del bloque son competitivas a nivel mundial y tienen el mayor potencial para aumentar sus exportaciones, según el informe. México, Japón y Canadá podrían agregar más de 20.000 millones de nuevas exportaciones.

“Los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas”, dijo la ONU.

  • Mira: La guerra comercial entre China y EE.UU. será la mayor amenaza para la economía en 2019

Potencial efecto dominó

Pero las ganancias para algunos países podrían verse socavadas por otros aspectos de la guerra comercial, que ha contribuido a una desaceleración económica en China y desencadenado la volatilidad en los mercados mundiales.

Una batalla arancelaria continua puede perjudicar aún más a “la todavía frágil economía global” al perturbar las cadenas de suministro mundiales y provocar agitación en los precios de las materias primas y los mercados financieros, dijo la ONU. El organismo advirtió que “más países pueden unirse a la lucha” al imponer sus propios aranceles y que “las tensiones comerciales podrían derivar en guerras cambiarias”.

Incluso si algunas industrias europeas pudieran beneficiarse del comercio que está yendo hacia ellos por los impuestos, muchas de las principales compañías del continente están lejos de ser inmunes al conflicto debido a sus operaciones mundiales.

Las automotrices alemanas Daimler y BMW, que exportan vehículos de alta gama a China desde sus plantas en Estados Unidos, dijeron el año pasado que los aranceles chinos sobre autos fabricados en Estados Unidos estaban perjudicando sus ganancias.

La disputa entre Estados Unidos y China también ha distorsionado las principales industrias en algunas economías. Los aranceles sobre la soja estadounidense llevaron a los importadores chinos a cambiarse a proveedores brasileños el año pasado.

Pero los agricultores brasileños han tenido problemas para capitalizar este desarrollo, según la ONU. Son reacios a tomar grandes decisiones de inversión que podrían volverse no rentables si se revierten las tarifas.

El aumento de los precios de la soja impulsado por China en Brasil también ha aumentado los costos para las empresas locales que necesitan comprar soja para alimentar a los animales y otros usos.