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Tiroteos

Estudiante de Parkland: cuando se cae un libro o suenan las sirenas, recordamos ese día

Por Sari Kaufman

Nota del editor: Sari Kaufman está en el anteúltimo año de secundaria en la escuela Marjory Stoneman Douglas y es líder voluntaria de Students Demand Action. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora. 

(CNN) — El 14 de febrero de 2018 empezó como cualquier otro día. Mamá me dejó en la escuela. Yo estaba estresada por una prueba de Español. Pero muy feliz porque mis amigos me habían regalado claveles como parte de la colecta del Día de San Valentín.

Durante el segundo tiempo, sonó una alarma de incendio. No le dimos mucha importancia hasta que sonó otra alarma dos veces más tarde. Todos nos miramos confundidos, sin saber si debíamos salir del aula. Hicimos una fila en el césped y entonces fue que oímos cinco fuertes ruidos que sonaron a disparos. No quise creer que mi escuela estaba siendo atacada.

Recuerdo que me dijeron que corriera sin parar. Mientras los mensajes de texto de mis amigos y familia me inundaban el teléfono, supe que estudiantes y profesores morían en sus aulas. Era tan irreal. Ese Día de San Valentín no solo cambió mi vida o las vidas en mi comunidad, sino que cambió por siempre este país.

Sari Kaufman

Por supuesto nunca me imaginé que 17 personas de mi escuela secundaria recibirían disparos y morirían y otra 17 saldrían heridas. Si bien ya pasó un año y algunas personas pueden haber olvidado el tiroteo, no pasa un día en que no pensemos sobre el caos que se desató y las vidas arrebatadas. Ahora, cuando un libro se cae al piso en el aula, mis compañeros tenemos que respirar hondo y recordar que no es un disparo.

Cuando oímos el paso de alguna sirena, debemos recordarnos que no se dirige a nuestra escuela y cuando vemos escritorios vacíos, tenemos que acordarnos de que es nuestra nueva normalidad.

Como comunidad, tenemos que canalizar esos sentimientos de dolor, miedo e ira hacia la acción. Desde el día del tiroteo, supimos que no podíamos esperar a que actuaran nuestros líderes electos. Debíamos defender lo correcto para asegurarnos de que nuestros amigos no hubieran muerto en vano. Y para asegurarnos de que ninguna otra persona tuviera que enfrentarse al horror puro que experimentamos el Día de San Valentín de 2018.

La semana después del tiroteo, fui a Tallahassee a hacer presión sobre los legisladores de la Florida para demandar mejores leyes sobre armas. Un legislador estatal me dijo que éramos “inocentes si pensábamos que Florida aprobaría un proyecto de ley sobre armas”. Poco menos de un mes después, nuestra Legislatura aprobó la primera ley estatal de seguridad proactiva sobre armas en décadas.

Y, por la primera vez en años, el Congreso tuvo una audiencia reciente sobre políticas de prevención de violencia con armas de fuego, incluyendo el proyecto de la cámara H.R. 8, un proyecto de que exige verificación de antecedentes en todas las ventas de armas. Una pieza legislativa esencial porque ahora mismo solo se exige la verificación de antecedentes por ley federal en las ventas realizadas por distribuidores autorizados. Esto deja afuera numerosas ventas sin licencia en ferias de armas y en línea. De hecho, casi 1 de cada 9 personas que quieren comprar armas en línea de vendedores sin licencia no pasarían la verificación de antecedentes, según un nuevo informe de Everytown for Gun Safety. Esta legislación puede arreglar este peligroso resquicio legal.

Meses antes del tiroteo, a mi equipo de debate de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas se nos asignó debatir las leyes sobre armas. Se nos exigió a todos argumentar a favor y en contra. Pero en este caso, era casi imposible encontrar argumentos razonables en contra de reforzar las leyes: la evidencia de que las buenas leyes sobre armas funcionan era demasiado abrumadora. Mientras recitaba las estadísticas, jamás esperé que meses después, mis amigos fueran a ser parte de esos números espeluznantes; parte de los 100 estadounidenses que mueren cada día por la violencia armada, según Everytown. Ahora, las estadísticas son más que cifras para mí. Y cuando hablo con los legisladores sobre violencia con armas de fuego, se personalmente qué está en juego.

El hecho es que la violencia armada puede afectar a todas las familias; ningún ser querido ni comunidad está protegido al respecto hasta que todos lo estemos.

No puedo dejar de revivir lo que ocurrió en mi comunidad el pasado 14 de febrero, pero puedo ser parte de la solución para hacer que otros no lo experimenten. Es tanto más lo que debemos hacer para poner fin a la crisis, y puede comenzar con aprobar la verificación de antecedentes en todas las ventas de armas.