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Venezuela

Venezuela: ¿diálogo entre secuestrado y secuestrador?

Por Fernando Berckemeyer

Nota del editor: Fernando Berckemeyer es un periodista peruano egresado de la Pontificia Universidad Católica de Perú con maestría en leyes de Harvard. Es el vicepresidente regional de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Exdirector del periódico El Comercio (2014-2018).

(CNN Español) — Hay una postura que sostiene que la solución para la situación venezolana es un “diálogo” entre la oposición y el régimen de Maduro, calificando la presión internacional para lograr su caída como una forma de “intervencionismo” y de violación de la “soberanía” venezolana.

En la situación actual de Venezuela sólo caben dos fuentes para esta posición: o la desinformación o el cinismo. En ambos casos se trata de una postura cómplice de la aberrante situación que viven los venezolanos.

Que Maduro se sostenga en el poder en Venezuela se debe esencialmente a una razón: cuenta con el apoyo de la cúpula de la Fuerzas Armadas, a la que ha entregado el manejo de empresas estatales en 20 sectores (incluyendo el petrolero), además del mercado negro de divisas y el manejo de los alimentos y medicinas. Sin ese apoyo, no tendría como sostenerse frente a una población donde los índices de rechazo a su gobierno suben mientras aumentan los niveles de la pobreza: arriba del 80%.

Si a eso le sumamos que en Venezuela hace tiempo que la prensa independiente ha sido reducida a su mínima expresión, y que todos los poderes del Estado (incluyendo a los jueces y fiscales) están en las manos del régimen (con lo que no existe en el país quien pueda garantizar nada en contra de la voluntad del régimen) lo que tenemos es una situación de secuestro en donde la secuestrada es una nación entera.

En una situación así hablar de “respeto a la soberanía” sólo puede significar pedir respeto para la soberanía de Maduro sobre su pueblo, porque este último hace rato que dejó de ser el que tiene el poder final. Y decir que el asunto se debe solucionar sin “intervencionismos”, mediante un “diálogo interno”, a lo mejor con la mediación de la comunidad internacional, es lo mismo que sostener que un secuestro debe solucionarse por medio de un diálogo entre secuestrador y secuestrado, sin intervenciones de terceros que no sean para mediar. En otras palabras, una tremenda necedad, cuando no una abierta maldad, que debe ser tratada, ahora que se propone para resolver el secuestro de un país entero, con el mismo desprecio con el que se trataría si fuese propuesta para solucionar el secuestro de una persona o grupo de personas.