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Asia

Ante la creciente amenaza de China, Taiwán lanza una advertencia al mundo

Por Matt Rivers, Steven Jiang, Ben Westcott

Taipei, Taiwán (CNN) — La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, lanzó una advertencia a Asia ante la creciente agresión de Beijing.

En una entrevista exclusiva con CNN, Tsai dijo que la amenaza militar planteada por China crecía “todos los días” en línea con una política exterior más asertiva bajo su presidente Xi Jinping.

“Si hoy es Taiwán, la gente debería preguntarse quién es el siguiente: cualquier país de la región que ya no quiere someterse a la voluntad de China se enfrentará a amenazas militares similares”, dijo Tsai.

Taiwán y China están separados por menos de 130 kilómetros en su punto más cercano.

Durante siete décadas, los dos países han mantenido una tregua incómoda tras su separación al final de una guerra civil destructiva en 1949.

La unificación es un objetivo a largo plazo para el Partido Comunista de China, que considera a la autogobernada isla de 23 millones de personas como una provincia renegada.

Pero fue la elección de Tsai y su Partido Progresista Democrático (DPP), históricamente a favor de la independencia, en 2016, lo que hizo que las relaciones entre los dos gobiernos cayeran vertiginosamente.

Beijing ha ejercido una presión diplomática y económica creciente sobre Taiwán, realizando simulacros de fuego en mares cercanos y volando bombarderos H-6K y aviones de vigilancia alrededor de la isla.

“Con China cada vez más fuerte y ambiciosa, nos enfrentamos a amenazas crecientes”, dijo Tsai.

“Nuestro desafío es poder mantener nuestra existencia independiente, nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestra democracia. Este es el mayor problema para Taiwán”.

El aliado no oficial de Taiwán, Estados Unidos, ha actuado durante décadas como la garantía de seguridad de la isla contra la amenaza de una acción militar china. Pero cuando se le preguntó directamente, a Tsai no respondió si creía que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acudiría en su ayuda.

En su lugar, la líder de Taiwán dijo que está enfocada en fortalecer las capacidades de defensa de Taiwán frente a una “guerra desequilibrada”, mientras el ejército de China se moderniza.

“Tenemos que estar preparados en todo momento”, dijo.

CNN se ha dirigido a la Oficina de Asuntos de Taiwán de China en busca de comentarios.

La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en una conversación con Matt Rivers de CNN el 18 de febrero.

‘Amenazas crecientes’

Como la primera mujer en ser elegida líder de Taiwán, Tsai llegó a su cargo sobre una ola de sentimientos anti Beijing tras los intentos del partido Kuomintang de acercarse a China.

Pero su popularidad ha disminuido frente a la oposición interna a sus políticas y ante una economía que lucha por mantenerse a la par de la China continental.

En noviembre, el DPP de Tsai sufrió una fuerte derrota en las elecciones locales, perdiendo hasta por un 10% en toda la isla. Tsai dijo que el resultado de 2018 se debió a lo que ella llamó una agenda de reforma doméstica “desafiante”.

“La gente no siente tanto los resultados de las reformas cuando estas acaban de comenzar”, dijo.

El revés no ha disuadido a Tsai, quien reveló a CNN que se presentaría a la reelección en 2020. “Es natural que cualquier presidente quiera hacer más por el país”.

Es poco probable que Xi en China le dé la bienvenida a un segundo mandato de Tsai. Desde que ella llegó al poder, el Gobierno chino ha tratado de ejercer cada vez más presión sobre Taiwan, oficialmente conocida como la República de China, para unificarse con la República Popular de China, como oficialmente se conoce a China continental.

En enero, Xi Jinping pidió la “reunificación pacífica” de China y Taiwán en un discurso histórico, advirtiendo que la independencia de Taiwán era un “callejón sin salida”.

“No prometemos renunciar al uso de la fuerza”, dijo el líder chino.

Tsai dijo que el discurso del presidente Xi en enero había causado preocupación dentro de Taiwán. Ella dijo que la isla se niega a convertirse en otra Hong Kong o Macao, ambas ciudades semiautónomas bajo el mando de Beijing.

“(El discurso) nos ha advertido que la existencia independiente de Taiwán puede cambiar”, dijo.

Pero Tsai dijo que las amenazas e intimidaciones de Beijing son contraproducentes para los objetivos de Xi, y sirven solo para alejar a la isla del Partido Comunista y fortalecer el apoyo a la democracia.

“China puede creer que (esa presión) provocaría una sensación de fracaso en la gente de Taiwán y que golpearía nuestra moral. Pero cada uno de esos movimientos solo ha hecho que el pueblo de Taiwán se ofusque”, dijo.

“El comportamiento de China solo ha fracasado en Taiwán”.

El presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Beijing en 2017.

Relaciones más cercanas con Trump

En enero, Taiwán realizó simulacros militares con la intención de preparar a sus tropas en caso de una invasión desde el continente. Fotografías muestran imágenes dramáticas de helicópteros y lanzadores de artillería realizando ejercicios con fuego real.

Tsai dijo que estaba fortaleciendo las capacidades militares de Taiwán frente a la rápida modernización de China. Dijo que Taiwán estaba “alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, ante la primera señal de un ataque chino.

“Lo que estamos esperando es que, después de soportar la primera ola de ataques chinos nosotros mismos, el resto del mundo se levante para ejercer una fuerte presión sobre China”, dijo.

Aunque Tsai no lo dijo específicamente, es probable que cualquier presión ejercida sobre China provenga de Washington. Durante años, Estados Unidos ha brindado una garantía tácita de protección frente a Beijing.

Bajo Trump, la relación entre Washington y Taipei se ha ido acercando más con una mayor venta de armas y un mayor apoyo vocal de los políticos estadounidenses.

En 2018, Trump promulgó la Ley de Viajes de Taiwán, alentando “las visitas entre funcionarios de los Estados Unidos y Taiwán en todos los niveles”. Meses después, EE. UU. aprobó la venta de partes de submarinos a Taiwán.

En junio, Estados Unidos abrió una nueva embajada de facto de US$ 255 millones en la isla, conocida como el Instituto Estadounidense de Taiwán.

Muchos líderes alrededor del mundo han criticado al presidente Trump por enfocarse en los intereses nacionales de Estados Unidos a expensas de la comunidad internacional, pero Tsai dijo que no lo veía de esa manera.

“Cualquier presidente tiene que tener en cuenta múltiples factores cuando toma decisiones, especialmente decisiones domésticas. Es por eso que el presidente Trump ha subrayado ‘Estados Unidos First'”, dijo.

Trump rompió décadas de protocolo y recibió una breve llamada de felicitación de Tsai tras su elección en 2016, pero los dos aún no se han reunido en persona.

Existe la posibilidad de que eso cambie este año. Un grupo de legisladores estadounidenses, encabezados por el conocido político de línea dura sobre China, Marco Rubio, pidió a la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi que invite a Tsai a una reunión conjunta del Congreso de Estados Unidos.

Pero Tsai se negó a decir si aceptaría una invitación a hablar, una medida que, de avanzar, seguramente enfurecería a China.

“No es una simple cuestión de invitación y aceptación”, dijo Tsai. “Si se va o no a pronunciar un discurso en Washington dependerá de si tal medida beneficia a Taiwán, nuestras relaciones con EE.UU. y la estabilidad regional”.

Estados Unidos ha tenido cuidado, al menos públicamente, de adherirse a la llamada política de “una China”, reconociendo la afirmación de Beijing de que Taiwán es parte de China, así como al estado de la República Popular como el único gobierno legítimo de China. Es esta política la que ve hace que EE.UU. tenga su embajada en Beijing y no en Taipei.

Pero Washington también ha mantenido una deliberada ambigüedad sobre el estatus de Taiwán, únicamente alentando a ambas partes a entablar un diálogo para resolver sus disputas de larga data.

Tsai se reúne con electores en una calle de Taipei el 18 de febrero.

Atrapado en el medio

La política exterior de Trump no siempre ha sido una buena noticia para Taiwán. Mientras el presidente de EE.UU. intenta reducir el déficit comercial, Taiwán quedó atrapado en medio de una guerra comercial entre EE.UU. y China.

“Hay mucho flujo comercial y económico entre Taiwán y Estados Unidos, así como también inversión y comercio con China”, dijo Tsai. “Tenemos que asegurarnos de que podemos disminuir el impacto de cualquier clase de incertidumbre en la economía de Taiwán”.

Tsai dijo que sin un final claro a la disputa comercial a la vista, estaba tomando medidas para proteger a Taiwán, incluido un mayor gasto gubernamental para estimular el consumo interno y la inversión.

“Para que el crecimiento de nuestra economía pueda ser impulsado por la demanda interna en lugar de depender demasiado de las exportaciones”, dijo Tsai.

Pero si bien la guerra comercial puede causar dificultades para las exportaciones de Taiwán, podría representar una oportunidad para el sector tecnológico de la isla.

Estados Unidos está aumentando su oposición a la tecnología china, en particular al gigante de las telecomunicaciones Huawei, por preocupaciones de posibles amenazas a la seguridad.

Tanto el vicepresidente Mike Pence como el secretario de Estado Mike Pompeo han advertido a países aliados que usar la tecnología china de teléfonos celulares 5G dificultará el trabajo con EE.UU.

Tsai dijo que a diferencia de los productos chinos, otros países no tenían tales preocupaciones de seguridad sobre la tecnología de Taiwán. “Taiwán es un lugar muy seguro para la fabricación de tales productos”, dijo.

“Fabricamos y diseñamos muchos productos de alta tecnología, como semiconductores, y ocupamos el primer lugar en términos de producción mundial”.

Taiwán se enfrenta a China

Durante la entrevista, Tsai pintó una imagen de Taiwán como un rival no favorito que enfrenta el creciente poder de Beijing, la primera línea de defensa del orden mundial liberal y democrático.

“Si una democracia vibrante que defiende los valores universales y sigue las reglas internacionales fuera destruida por China, sería un gran revés para la democracia global”, dijo.

Con este telón de fondo, las tensiones militares entre Taiwán, China y EE.UU. han seguido aumentando.

En enero de 2019, Washington envió dos destructores de misiles guiados, el USS McCampbell y el USNS Walter S. Diehl, a través del estrecho de Taiwán en un mensaje desafiante a Beijing.

En febrero, el Ejército Popular de Liberación de China emitió un video propagandístico que mezcla imágenes de aviones y bombarderos chinos con monumentos famosos en todo Taiwán.

En respuesta, el ejército de Taiwán publicó dramáticas imágenes de soldados, tanques y explosiones, seguidas de un sencillo mensaje: “En espera 24/7”.

Tsai dijo que China quiere convertirse en una “hegemonía global” y que si la atención de Xi se centra en la expansión fuera de las fronteras del país, Taiwan sería “el primero en ser golpeado”.

“Creo que esto no es solo un tema de Taiwán bajo ataque, sino un reflejo de la voluntad de China de usar la fuerza para su política expansionista”, dijo.

“No son solo los intereses de Taiwán los que están en juego, sino también los de toda la región o incluso los de todo el mundo”.

Matt Rivers y Steven Jiang de CNN informaron desde Taiwán. Ben Westcott de CNN escribió desde Hong Kong.