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Brexit

Theresa May lo apuesta todo en una oferta de último momento para lograr el brexit: negociar con los opositores

Por Jane Merrick

(CNN) — La primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, ha enfrentado muchos momentos cruciales en su búsqueda para hacer que el brexit suceda. También ha asumido riesgos que no han valido la pena, especialmente su decisión en 2017 de convocar una elección innecesaria que despojó a su partido de la mayoría en el Parlamento.

Ahora, May está a punto de hacer su mayor apuesta hasta el momento, y pase lo que pase, es probable que sea su última movida como primera ministra.

En medio de los aullidos de protesta de sus propias tropas conservadoras, May está buscando un acuerdo de brexit con el opositor Partido Laborista. Las conversaciones comenzaron la semana pasada y continuarán durante las próximas horas y días para intentar acordar un plan que pueda ser respaldado por una mayoría en la Cámara de los Comunes.

El tiempo apremia. La primera ministra necesita un nuevo acuerdo para presentar a los líderes de la Unión Europea en su cumbre el miércoles. Si ese plan es rechazado por Bruselas, Reino Unido dejará la Unión Europea sin un acuerdo el viernes.

Hasta la semana pasada, May había ignorado las llamadas para buscar un acuerdo en la Cámara de los Comunes, y prefirió tratar de persuadir a la facción de la línea dura de su propio partido para que apoyaran el acuerdo original con el brexit, que fue alcanzado en Bruselas en noviembre. Sin embargo, decenas de ellos siguieron oponiéndose, y su acuerdo ha sido derrotado tres veces en el Parlamento tanto por los legisladores oficialistas, conocidos como ‘Toris’, como por los opositores.

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May ha reducido lentamente el margen de pérdida con cada votación sucesiva, pero simplemente no hay suficiente apoyo, o tiempo restante en el reloj, para seguir presionando el mismo acuerdo.

Así que no tuvo más remedio que iniciar conversaciones con el Partido Laborista, dado que la alternativa era contradecir su propia posición y la voluntad del Parlamento al aceptar un brexit sin acuerdos que es económicamente perjudicial para el país. Pero el espectro de su trato con Jeremy Corbyn, considerado por los conservadores como un marxista de extrema izquierda, ha provocado indignación entre algunos ministros y diputados, especialmente aquellos que se están preparando para presentarse como líderes conservadores cuando May finalmente se retire.

A pesar de la reacción violenta, la primera ministra se mantiene firme. El sábado por la noche emitió un comunicado en el que insistía en que no tenía más remedio que comprometerse con el Partido Laborista porque de lo contrario el brexit se «deslizaría entre nuestros dedos» y nunca sucedería.

Tal como está, ya hay muchas demoras: esta semana, May solicitará una prórroga del plazo del brexit hasta el 30 de junio, y en los términos de la llamada «flexión» de hasta un año propuesto por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la fecha de salida podría ser incluso más tarde.

Al mantener su estrategia de mantener conversaciones con Corbyn, May corre el riesgo de una guerra civil en su propio partido. En esas conversaciones, Corbyn y sus aliados han dejado en claro que la primera ministra debe ceder más terreno, en particular sobre el tema de una futura unión aduanera con la Unión Europea después del brexit. El acuerdo original de May ya incluía una especie de acuerdo aduanero, pero el Partido Laborista quiere que el gobierno vaya más allá.

Al final, podría reducirse a mejorar las palabras. Cuando la BBC le preguntó al ministro de gabinete, Andrea Leadsom, que apoya el brexit, que si apoyaría una unión aduanera en un nuevo acuerdo, él dijo que «depende de lo que signifique … no podemos ser puristas al respecto. Estamos en el punto donde brexit se está escapando por completo … Siempre que nos vayamos de la Unión Europea, es importante que hagamos concesiones, y es entre dientes». No todos los partidarios del brexit están de acuerdo.

Por otro lado, los laboristas sostiene que la primera ministra necesita hacer más concesiones. En su declaración del sábado, May dejó la puerta abierta a una unión aduanera (y a un segundo referéndum sobre brexit) al dejar esas propuestas fuera de su lista de líneas rojas. Terminar la libertad de movimiento de las personas de la Unión Europea a Gran Bretaña, una posición en la que tanto el gobierno como el Partido Laborista están de acuerdo, siguió estando allí. Este es un terreno fértil para el compromiso.

  • Mira:  El brexit de May sufre una tercera derrota. ¿Qué sigue?

Un nuevo acuerdo que contenga una forma de unión aduanera podría pasar a la Cámara de los Comunes esta semana, antes de la cumbre del miércoles de la Unión Europea, ya que podría obtener el apoyo de los legisladores conservadores leales a May, así como del Partido Laborista y otros partidos de la oposición. Sin embargo, causaría indignación entre el ala de los que están a favor de brexit en su partido, así como entre los activistas y miembros base conservadores, muchos de los cuales, según se informa, se niegan a hacer campaña o hacer donaciones al partido. Los conservadores de May están al borde del abismo.

Al embarcarse en este compromiso, la primera ministra está, entonces, a punto de apostar por el futuro de su partido, desde las bases hasta los parlamentarios, así como la unidad de su gabinete en una última oportunidad para lograr el brexit.

Si esto falla, entonces todo falla: el brexit, la primera ministra y el partido conservador. May tendría que renunciar y posiblemente incluso convocar elecciones generales. Pero si tiene éxito, finalmente logrará lo que se comprometió a hacer cuando se convirtió en primer ministra: concretar el brexit. Y habrá llegado con un gran sacrificio personal y político.