CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Arte

Ai Weiwei, el artista chino y provocador político que defiende a los refugiados e inmigrantes

Por CNN Español

(CNN) — Ai Weiwei es un artista conceptual chino y también un provocador político. Él sabe que con su mensaje proinmigración nada contra una marea populista, no solo en Europa, sino también en Estados Unidos, donde comenzó su vida artística hace varios años.

El viaje artístico de Ai comenzó en serio cuando llegó a Estados Unidos en la década de 1980 para estudiar. “Cuando llego a Estados Unidos, tengo 30 dólares en mis manos. No hablo inglés. Como estudiante pobre, comencé el trabajo de jardinero, carpintero, limpieza”.

Ahora, Ai es uno de los artistas contemporáneos más venerados en la tierra, y este 13 de abril abre una exhibición en Ciudad de México.

El artista chino no solo ha deslumbrado con sus magníficas obras de arte en Europa y Estados Unidos. También ha sido un crítico vocal del gobierno de China, y su frustración con el sistema ha sido evidente en su trabajo. Fue particularmente crítico con la respuesta del gobierno al terremoto de Sichuan de 2008, que causó la muerte de al menos 87.000 personas.

Varios de sus trabajos hacen referencia a la tragedia, y en una exposición suya en Londres, en 2015, incluyó 90 toneladas de metal retorcido recuperado de los escombros de ese terremoto.

Exposición “Ai Weiwei: Ciclo de Vida”, en septiembre de 2018 en la Marciano Art Foundation, en Los Angeles. (Cortesía del artista y la Marciano Art Foundation. Foto por Joshua White/JWPictures.com).

Opresión y desplazamiento

El artista chino de 61 años explora temas de opresión y desplazamiento en su trabajo. Y tras haber sido arrestado en China en 2011, por su activismo, se denomina así mismo como un “refugiado”.

Ai creció en Xinjiang, donde su padre, un poeta, pasó casi dos décadas en el exilio tras ser denunciado ante las autoridades chinas. A principios de la década de 1960, él y su familia fueron a parar a esta remota parte de la provincia noroccidental de China.

Xinjiang es el lugar donde están los “campos de reeducación” para cientos de miles de personas Uyghur, algo que dice “es terrorífico”.

Al autodenominarse ‘refugiado’, ha desarrollado una empatía por los refugiados y los migrantes, y ha hecho de este el tema central de su obra. Una de ellas es un barco hecho de bambú lleno de figuras de animales y personas, una escena familiar en el Mar Mediterráneo, que fue el centro de su primera exposición en solitario en Los Ángeles en octubre de 2018.

Otro de sus trabajos representa un bote inflable lleno de inmigrantes, una crítica a las feroces medidas antiinmigración que han tomado varios países de Europa.

Exposición “‘Law of the Journey'” de Ai Weiwei en Sydney, Australia. (Mark Kolbe/Getty Images AsiaPac/Getty Images).

“Todos podríamos tener momentos difíciles”, le dijo Ai a CNN al hablar de su exposición en Los Ángeles. “Y en esos momentos, necesitamos ayuda desesperadamente”.

Con su más reciente trabajo ha respondido a problemas sociales como los refugiados y la inmigración global. En 2017, instaló temporalmente cercas y jaulas en Nueva York como parte de un proyecto público de provocación titulado “Buenas cercas hacen buenos vecinos”.

Críticas a Donald Trump

Ai WeiWei también ha sido crítico del gobierno del presidente Donald Trump y su propuesta de construir un muro para mantener mantener a los inmigrantes fuera del país.

“Todos en Estados Unidos son refugiados, en algún momento de la historia”, dice. “Ninguno de ellos está arraigado aquí, por lo que deberíamos entender fácilmente que la gente se está moviendo, el flujo humano es una condición muy básica en la humanidad”.

En octubre pasado, Ai anunció su intención de mudarse a los Estados Unidos, donde pasó gran parte de los años 80 y principios de los 90. Ahora, a la luz de la actitud hostil del gobierno hacia los migrantes, el artista está pensando dos veces en su decisión de mudarse.

“Incluso (aunque) pasé 12 años en los Estados Unidos antes, (hacerlo en la) situación actual es muy difícil para cualquiera, especialmente para un extranjero”, dijo Ai desde su estudio en Berlín, donde ha vivido en el exilio político. desde que el gobierno chino devolvió su pasaporte confiscado en 2015. “Así que todavía tengo muchas dudas de … tomar la decisión”.

El artista pasó un tiempo en la frontera de Estados Unidos y México en 2016 mientras producía “Human Flow”, un documental que investiga el impacto de la migración humana en más de 20 países diferentes. Dijo que la situación allí ha empeorado desde entonces, pero describió el muro propuesto como un “gesto ridículo”.

“No resolverá ningún problema, y todas las razones (dadas) para construir este muro en la frontera (no son) verdaderas”, dijo. “Obviamente es solo una excusa por algún tipo de razón política”.

Ai Weiwei en Londres en 2015, donde llegó después de que el gobierno le devolviera su pasaporte.

Arresto en China

En 2011 las autoridades chinas le revocaron los derechos de viaje de Ai, confiscando su pasaporte y rechazando solicitudes para permitirle salir del país.

En abril de ese año, Ai se dirigía a Hong Kong cuando fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Beijing y detenido durante 81 días en medio de una ofensiva del gobierno contra activistas políticos. Más tarde, las autoridades lo acusaron de evadir impuestos y destruir intencionalmente los documentos contables.

Fue liberado en un año de libertad condicional en junio de 2011, pero el gobierno retuvo su pasaporte.

En noviembre de 2013, Ai se comprometió a dejar un ramo de flores frescas en una bicicleta fuera de su estudio en el número 258 de Caochangdi en Beijing todos los días hasta que recuperara el derecho a viajar libremente. En julio de 2015, Ai recuperó su pasaporte.

View this post on Instagram

今天是第六百天啦

A post shared by Ai Weiwei (@aiww) on

Ai es mejor conocido por diseñar el icónico estadio olímpico “Birds Nest” de Beijing, pero más tarde dijo que se arrepintió de haber trabajado en ello porque, en lugar de convertirse en un lugar para todos, el lugar solo beneficiaba a la élite.

A pesar del alcance cada vez más global de su arte, Ai sigue vociferando sobre los abusos de los derechos humanos en su tierra natal. Sigue siendo muy crítico con un régimen responsable de su detención, hostigamiento y último exilio.

 

— Con información de Nick Watt, Hilary Whiteman, Oscar Holland y Kristie Lu Stout de CNN.