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Armas en Estados Unidos

Un niño de 4 años se dispara accidentalmente en la cabeza

Por Christina Maxouris

(CNN) — Ramon Price contestó el teléfono y fue sacudido por gritos inmediatamente.

“Papá, solo reza”, gritó su hija Brijjanna Price entre lágrimas al otro lado de la línea.

Ella le contó que su nieto de 4 años, Na’vaun Jackson, había encontrado un arma en la casa de un amigo en Oakland y se había disparado accidentalmente en la cabeza.

Na’vaun Jackson

El niño fue llevado a un hospital cercano e ingresó a una unidad de cuidados intensivos, donde luchaba por su vida. La situación parecía grave y la familia temía perder otro pariente en un caso relacionado con disparos. Ya habían perdido cuatro.

Han pasado varias semanas desde el accidente del 27 de marzo y Na’vaun está ahora en una condición estable, pero Brijjanna Price todavía no puede hablar de ello.

La pistola que encontró Na’vaun pertenecía a un amigo de la familia, Terrence Wilson, a quien se le prohibió poseer un arma de fuego debido a condenas por delitos mayores anteriores, informó la afiliada de CNN, KRON4. El arma estaba cargada y sin seguro debajo de la almohada de Wilson.

La policía acusó a Wilson de posesión de arma de fuego por un delincuente y de abuso infantil. CNN no pudo comunicarse con Wilson.

“Fue realmente irresponsable”, dijo Ramon Price. “Y, desafortunadamente, fue mi nieto el que pagó el precio al final”.

‘Nunca volverá a ser el mismo’

Tan pronto como Ramon Price supo que Na’vaun había recibido un disparo, condujo al hospital para estar a su lado.

Los familiares, incluida la tía abuela del niño, Jamilia Land, temían que no se recuperara.

Durante los siguientes días, Na’vaun recibió una lluvia de amor y oraciones, mientras su familia rodeaba su cama del hospital y llenaba su habitación con juguetes y globos. Durante una semana, permaneció vendado sin signos de actividad.

Land dijo que el niño fue puesto en un coma inducido y la familia tenía que esperar para ver si respondía una vez que la medicación desapareciera.

Na’vaun Jackson en el hospital

Finalmente, Na’vaun abrió los ojos.

“Ahora se está moviendo, está abriendo sus ojos, está bostezando, está tosiendo, está moviendo sus manos, está moviendo sus piernas, qué cambio tan milagroso”, dijo Ramon Price en Facebook el 3 de abril.

Desde entonces, su condición pasó de crítica a estable y ya fue retirado de la unidad de cuidados intensivos.

Está vivo, pero hay un daño cerebral permanente e irreversible, dijo Land.

“Mantenemos nuestra fe y oramos para que las cosas se solucionen y él salga (del hospital), pero con la extensión de sus lesiones, nunca será el mismo”, agregó.

Un historial familiar trágico

Después de soportar una serie de tiroteos trágicos, la familia de Na’vaun quiere que este sea el último.

Nathan Jackson, el padre de Na’vaun, ha perdido tres hermanos por la violencia con armas de fuego. En 2010, Nario Jackson, de 18 años, fue asesinado a tiros por un presunto pandillero en West Oakland, informó The Mercury News. Menos de un año después, Najon Jackson, de 16 años, fue asesinado a tiros afuera de la casa de su abuela en East Oakland, informó The San Francisco Gate. Y el año pasado, Ellesse McFee, de 21 años, fue asesinada a tiros en un automóvil en East Oakland, dijo Land.

Brijjanna Price también perdió a su hermano a causa de la violencia con armas de fuego. En 2012, Lamont Price, de 17 años, fue asesinado a tiros por alguien que conocía, dijo Ramon Price.

En 2017, hubo 277 tiroteos no fatales y 63 tiroteos fatales, según la ciudad de Oakland. Eso es menos que lo registrado en 2011, cuando la ciudad experimentó 617 tiroteos no fatales y 93 tiroteos fatales.

“Ya sea el arma de un oficial de policía o el arma de un miembro de la comunidad o, en este caso, un disparo accidental, una bala hace el mismo tipo de daño irreparable no solo al cuerpo, sino también a nuestras mentes”, dijo Land.

“Es una epidemia en nuestra comunidad”, agregó. “Tenemos estos asesinatos en nuestras comunidades todo el tiempo, en la comunidad negra y muchas veces no se habla de ello”.

“Parece que no podemos escapar”.