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Àlex Lora, el ojo al margen de la vida

Por Miguel Ángel Antoñanzas

(CNN Español) — Es un director marginal porque le gusta caminar con su cámara entre los márgenes de la vida, en esas líneas borrosas, poniendo el foco y las luces en el rostro de esos individuos que la viven al límite, entre la miseria y la pasión; entre la cordura y la locura. Y lo hace con personas reales o con personajes de su imaginación en argumentos variados.

Àlex Lora, nacido en 1979, vive y trabaja en Nueva York, pero nació en Barcelona. Se crió en el barrio gótico, hoy infestado de turistas que intentar pegar su imagen a los muros medievales de la catedral a fuerza de selfies. Pero desde pequeño, aunque sus padres invirtieron en su talento artístico en clases de piano y otras, los juegos crueles a lo que la vida nos somete le dieron una enfermedad que le arrebataría un brazo. Se acabó el piano, tampoco era bueno para dibujar, pero siempre le había gustado expresarse. Así que decidió que quería contar historias, historias de otros, reales o inventadas, pero siempre basadas en ese margen que nos da la vida y que raramente saltamos.

Carrera

Sus primeros trabajos eran videos basados en poesías y también estudió Comunicación audiovisual en la Universidad Ramón Llull, de Barcelona. Allí hizo un corto, llamado (En)Terrados que logró una nominación para los premios Gaudí, del cine catalán. Con una beca Fullbright, logró llegar a Nueva York y hacer un master con Chantal Akerman. Akerman fue una reconocida cineasta y artista belga, muy comprometida con la vanguardia y el feminismo.

Poco a poco, Àlex, fue haciendo sus primeros documentales largos. Varios de ellos fueron seleccionados en prestigiosos festivales por todo el mundo.

Actualmente vive en Brooklyn, imparte clases de cine y trabaja en reportajes sobre latinos para CUNY TV, la televisión educativa de la Universidad de Nueva York.

Premios

En el reciente festival de cine de la ciudad de Atlanta, Àlex Lora logró el galardón al Mejor documental largo por El cuarto reino. La historia de un centro de reciclaje de latas y botellas de plástico donde trabajan personas marginales bajo la tutela de una monja.

(Crédito: Marysabel Huston-Crespo)

Àlex, tiene más de 100 premios y sus trabajos han sido presentados en prestigiosos festivales de cine como el Sundance, dos veces, la Berlinale, o Cannes. Fue nominado al Oscar para estudiantes, logró ganar 2 Emmys locales de Nueva York y obtuvo 3 nominaciones para los premios Gaudí, del cine catalán.

En 2014, en un número especial de Cannes, la revista especializada Variety le colocó en la lista de las 10 mejores promesas de directores españoles.

En primera persona

Su próximo proyecto:

“Es un largometraje de bajo presupuesto, que se llama I felt like lost y trata sobre un viejito que es escritor de obras de teatro, y se plantea reunir a un grupo que en los años 60, hacía interpretaciones. Y lo hace para reencontrarse con aquellos que le hicieron feliz entonces. Es un largometraje episódico, donde se va encontrando con diferentes personajes y cuando va a buscar a la que fuera su amante, se entera que falleció, pero se entera que tuvo una hija con ella, que ahora está embarazada. Es una historia pequeñita, de unos 75 minutos.

Es interesante porque hablamos de gente mayor que normalmente caen fuera del sistema, que la sociedad occidental los esconde, y la aproximación va a ser cruda, sin ocultar nada, mostrando sus pasiones; y tienen que besarse en pantalla. Se besan mostrando sus pieles, sus arrugas; si tienen que hacer el amor en cámara, pues lo haremos igual que si fuesen actores de 25 o 30 años”.

(Crédito: Marysabel Huston-Crespo)

Sus personajes:

“Son personas que viven al margen del sistema. En el primer corto documental que hice cuando llegué a Nueva York, Odysseus’ gambit, seleccionado para el Festival de Sundance de 2012, seguía a un ajedrecista que no tiene papeles, que lo trajeron después de la guerra del Vietnam y se quedó en una situación aislado. Luego, otro que hice sobre unos niños que eran ciegos. Siempre intento buscar personajes que están en una posición desfavorable”.

Su equipo:

“Suelo utilizar un equipo ligero en caso de los documentales, porque no me gusta cargar con demasiadas cosas. Un profesor me dijo una vez que lo mejor es tener el peor trípode que puedas porque así no empiezas a mover la cámara como un loco y los planos aguantan; y ese es un poco mi estilo de grabación.

Monto una cámara de DSLR, que la voy cambiando cada 3 años. Ahora tengo una Panasonic PH5 y la monto sobre trípode e intento encontrar composiciones en la que el fuera de cuadro también tiene mucho que decir y la cámara suele estar fija.

Mi programa de edición favorito es Adobe Premier. Era muy fan de Avid, de hecho empecé a trabajar con Avid. Era prácticamente un talibán del Avid. Lo defendía a muerte. Pero luego cuando perdí el brazo, lo necesitaba mucho para los shortcuts, y ahora programas como Final Cut 7 o Premier Pro son mucho más convenientes para mí”.

Cómo trabaja:

“Depende de la fisonomía del proyecto. Si es algo documental, pues entonces hay un trabajo de campo, en el que empiezo a ver que acceso te ofrece la gente a la que quiero grabar, pero siempre empiezo con una idea, en la mayoría de los casos, social, o sobre incapacidades, o discapacidades en mi caso. Una vez que he visto que hay un acceso, pues se pone alrededor el equipo. Cuando hay algo grabado, se envía para conseguir alguna financiación, alguna beca, y conseguimos algún dinero. Y después es trabajar y estar en contacto con la gente”.