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Venezuela

En Venezuela, respaldemos a la gente

Por Frida Ghitis

Nota del editor: Frida Ghitis, exproductora y corresponsal de CNN, es columnista de asuntos internacionales. Es colaboradora frecuente de CNN y The Washington Post y columnista en World Politics Review. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — Es imposible saber con certeza qué vendrá en los próximos días para los venezolanos, pero parece claro que el final de su larga pesadilla nacional no llegó el martes, como muchos esperaban, luego que el líder de la oposición, Juan Guaidó, anunciara lo que llamó “la fase final de la Operación Libertad”.

Guaidó, flanqueado por su mentor, el carismático excandidato presidencial Leopoldo López, anunció que fuerzas de seguridad se unían al esfuerzo para derrocar al asediado presidente Nicolás Maduro. Es por eso que López, quien estaba bajo arresto domiciliario y fue liberado por sus guardias, participaba en las protestas libremente. Llamaron a sus seguidores a salir a las calles y al ejército a ayudar a derrocar el gobierno de Maduro.

Aparentemente, ese esfuerzo estuvo cerca de funcionar. De acuerdo con el secretario de Estado Mike Pompeo, Maduro estaba a punto de abordar un avión con destino a La Habana, pero los rusos lo persuadieron de quedarse.

Pero las deserciones militares no fueron suficientes para una victoria rápida. El enfrentamiento continúa y también la tragedia de Venezuela.

El conflicto venezolano puede parecer complicado, pero lo que está en juego es simple. Claro, hay ramificaciones geopolíticas y múltiples fuerzas en juego. Pero sobre todo, deberíamos ver a Venezuela como una tragedia humana. Si no sabes a quién apoyar cuando ves los informes de bandos en contienda y escuchas relatos de narraciones rivales, apoya al pueblo venezolano.

Apoyar al pueblo venezolano significa esperar que Maduro renuncie pacíficamente, poniendo fin al régimen más desastroso que Venezuela haya conocido. Significa reconocer que la oposición merece la victoria.

Los medios de información, incluyendo CNN en algunas ocasiones el martes, calificaron la revuelta dirigida por la oposición como un “intento de golpe”, pero eso no solo fue algo desafortunado, sino que también fue incorrecto y perjudicial. Venezuela ya ha tenido un golpe de Estado. Maduro y sus cómplices tomaron el poder ilegalmente. Maduro amañó las elecciones, encerró a los candidatos de la oposición y tomó el control del poder judicial y de todas las entidades gubernamentales “independientes”.

Las últimas elecciones relativamente justas tuvieron lugar en 2015. Ahí fue cuando la oposición ganó dos tercios de los escaños en el Congreso. Maduro y sus acólitos despojaron a la legislatura de todos sus poderes.

En las elecciones presidenciales del año pasado, Maduro, cuyo índice de aprobación apenas ha superado el 20%, de alguna manera ganó con casi el 70% de los votos. Fue una farsa, pero asumió el cargo en enero.

Fue entonces cuando Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, se declaró presidente interino, de acuerdo con la Constitución venezolana. Él prometió convocar a nuevas elecciones y restaurar completamente el orden constitucional tan pronto como Maduro esté fuera.

Sí, el gobierno de Trump apoya a la oposición y eso hace que muchos de los críticos del presidente Donald Trump extiendan sus sospechas a Guaidó. Pero no solo Washington apoya a la oposición venezolana. Más de 50 países lo reconocen como el líder legítimo del país. Las principales democracias del mundo, la Unión Europea, Canadá y la mayoría de los países latinoamericanos apoyan al hombre que lidera el único organismo democráticamente elegido del país.

Maduro, por otro lado, tiene el respaldo de regímenes autocráticos, incluyendo Rusia, China, Turquía, Cuba y Nicaragua.

El régimen de Maduro ha destruido gran parte de Venezuela. No se limitó a aplastar sus instituciones democráticas; También devastó su economía y gran parte de su orden social. Por ahora, el problema no es sobre política. Se trata de la supervivencia. Para los vecinos de Venezuela, el asunto también es urgente. Las condiciones se han vuelto tan desesperadas que los venezolanos huyen por millones, lo que presiona a otros países. La ONU estima que habrá más de 5 millones de refugiados venezolanos para fines de este año, comparable al éxodo causado por la guerra civil siria.

Con Maduro, el índice de pobreza ha explotado. De ser menos de la mitad de la población en 2014, un sorprendente 90% de los venezolanos viven ahora en la pobreza extrema. Las cifras son tan dramáticas que el gobierno dejó de publicarlas, según Borgen Project. Para la mayoría de los venezolanos, cada día lleva a una búsqueda desmoralizadora y agotadora para encontrar lo básico. Los hospitales no tienen medicinas y a menudo tampoco agua ni electricidad. Ya es bastante difícil para los jóvenes. Para los ancianos y enfermos es una prueba insoportable.

Y con la pobreza intensa y desesperada, viene el crimen, lo que hace que la vida diaria no solo sea más difícil sino también aterradora para la mayoría de las personas. Se dice que la tasa de criminalidad está entre las más altas del mundo. El gobierno también se ha convertido en una cleptocracia.

El peor escenario es una guerra civil y la continuación indefinida del terrible régimen de Maduro. Mientras los líderes militares, preocupados por su propio bienestar, opten por proteger a Maduro en lugar de salvar a su país, el sufrimiento del pueblo venezolano continuará y millones más se convertirán en refugiados.

Estados Unidos debe abstenerse de intervenir militarmente, pero debe continuar brindando un decisivo apoyo diplomático e incluso logístico. En cuanto a la opinión publica en todo el mundo, debemos tener la esperanza de que los poderosos de Venezuela vean la luz y convenzan a Maduro de que se vaya o lo escolten para que deje del cargo.