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Reino Unido

El derecho del príncipe Enrique y Meghan de saltarse la sesión de fotografía de su recién nacido

Por Kara Alaimo

Nota del editor: Kara Alaimo, ex asistente de cátedra de Relaciones Públicas en la Universidad de Hofstra, es autora de “Pitch, Tweet, or Engage on the Street: How to Practice Global Public Relations and Strategic Communication”. Fue vocera para Asuntos Internacionales en el Departamento del Tesoro de EE.UU. durante el gobierno de Obama. Sígala en Twitter como @karaalaimo. Las opiniones expresadas en este comentario son propias de la autora; vea más columnas en CNN.

(CNN) — La prensa amarilla británica está indignada de que el duque y la duquesa de Sussex hayan indicado que no saldrán para la sesión de fotografía, poco después de que nazca su bebé, tal como lo ha hecho el resto de la familia real en el pasado.

Se cree que el bebé del príncipe Enrique y Meghan nacerá a fines de abril o a principios de mayo, pero el Palacio de Buckingham emitió un comunicado, la semana pasada, anunciando que “sus Altezas Reales han tomado una decisión personal de mantener en privado sus planes respecto del nacimiento del bebé. El Duque y la Duquesa esperan con ansias compartir las noticias emocionantes con todos, una vez que hayan tenido la oportunidad de celebrar en privado como una nueva familia”.

El tabloide de mayor circulación en el país, The Sun, insistió que “el público tiene derecho a saber sobre las vidas de aquellas personas sustentadas mayoritariamente por sus impuestos”. Otra persona a quien el diario The New York Times describió como “periodista sénior” dijo que la pareja pagará por esa decisión al ser burlados por los medios de prensa.

Como una nueva mamá, estoy indignada por toda la indignación. La expectativa de que Meghan debería ponerse, ella y su bebé, a disposición de los fotógrafos, justo después del parto, es algo extremadamente inapropiado por tres razones.

Primero, el nacimiento de un bebé es un evento médico tanto para la madre como para el niño. Aun si Meghan espera tener un parto natural, ninguna madre puede descartar la posibilidad de necesitar una intervención a último momento —como una cesárea— que haría que fuera difícil caminar después del procedimiento. Tampoco puede estar segura antes del nacimiento de que el bebé estará sano y que no necesitará tratamiento en una unidad de terapia intensiva de neonatología, tal como les sucede lamentablemente a algunos recién nacidos.

Ella no debería tener que compartir información médica privada con los medios del mundo. El avisar por adelantado que no planea llevar a cabo la tradicional sesión fotográfica le permite evitar tener que explicar públicamente lo que sucede si ella o el bebé no están listos para salir.

En segundo lugar, es deplorable esperar que Meghan se ponga elegante después de dar a luz a su bebé para que otros la puedan ver, en vez de enfocarse en sus propias necesidades y las de su familia. Las primeras horas y días son críticas para los padres para recuperarse, formar lazos y aprender a cuidar al bebé. Meghan tiene todo derecho a priorizar su bienestar y el de su recién nacido.

Por supuesto que esta no es la primera vez en la historia en que la gente ha exigido que un miembro de la realeza —o que una mujer— satisfaga los deseos de otros en vez de hacer lo que ella necesita o quiere. Pero esta mentalidad es profundamente misógina y perturbadora.

Para terminar, una sesión fotográfica no es en el mejor interés del bebé real. Los recién nacidos son impredecibles. Meghan no puede saber por anticipado cuando el bebé llorará o necesitará que lo alimenten, o necesitará dormir o que le cambien el pañal. Pero, según mi experiencia personal, les puedo recordar: suele ocurrir en los momentos más inconvenientes. Es poco realista esperar que un recién nacido se quede tranquilo mientras es asediado por los destellos de cámaras y periodistas que gritan preguntas, y es injusto esperar que un bebé padezca esa conmoción después de pasar por el trauma del proceso del parto. De hecho, la experiencia sería una sobrecarga sensorial para muchos adultos.

Sin duda, los contribuyentes británicos mantienen a la familia británica. Según la revista Vanity Fair, le cuestan a la persona promedio unos 90 centavos de dólar por año. Y el duque y la duquesa representan a su país como corresponde.

Meghan, por ejemplo, se convirtió recientemente en vicepresidenta de la Fundación de la Mancomunidad de la Reina, que busca “entablar a líderes jóvenes a que hagan realidad sus sueños y esperanzas para el futuro”.

Pero esto no significa que el pueblo británico es su dueño. Hubiera sido inapropiado que mi empleador me exigiera que estuviera disponible unas horas después de tener un hijo, y lo mismo va para Meghan, y para toda mujer.

La prensa amarilla tendrá que esperar a que Meghan presente a su bebé, a su debido tiempo. Pero no les debería preocupar quedar en suspenso por mucho tiempo. Sospecho que, poco después del parto, ella no podrá evitar compartir una foto de su bebé.

(Traducción de William Montes)