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Niños

El contacto con la naturaleza, la mejor manera de rescatar la niñez de sus hijos

Por Julian Lennon

Nota del Editor: Julian Lennon es un músico nominado al premio Grammy, autor de libros más vendidos y fotógrafo consumado. Su nuevo libro infantil se titula “Love the Earth” (Ama la tierra) (el tercero de una trilogía de Sky Horse Publishing). Síguelo en Instagram @Julespictureplace. Las opiniones expresadas en este comentario son propias del autor.

(CNN) — La gente de cada generación mira, con cariño, la época en que se criaron. Yo también lo hago. Sin embargo, mi sentimiento tiene un dejo de melancolía de que los jóvenes de hoy están creciendo en un mundo mucho más difícil.

Hay complejidades por doquier. El medio ambiente está bajo amenaza. Esta semana, por ejemplo, nos enteramos de un informe de política de ciencia de la ONU —escrito por 145 expertos de 50 países— de que un millón de los ocho millones de especies del planeta están en peligro de extinción por parte de los seres humanos. Dijeron que es la evaluación más completa de pérdida natural mundial jamás realizada.

Al mismo tiempo, los jóvenes están interactuando constantemente con las redes sociales, cuyos efectos aún no se entienden del todo, y la distracción incesante del Internet representa un desafío que antes se desconocía. Al mirar hacia atrás, no concibo que me hubieran forzado a mirar publicaciones en Facebook e Instagram acerca de las preocupaciones cotidianas, como las fiestas a las que quizás no fui invitado de niño, ni que exnovias publicaran imágenes de sus nuevos amantes. ¡Una tortura absoluta!

Pero podemos ayudar a nuestros jóvenes a medida que enfrentan y eventualmente asumen responsabilidad en este mundo complicado. Un antídoto para todo el caos y ruido espantoso es la madre naturaleza. El volver a nuestras raíces reemplaza a la complejidad con simplicidad, a las redes sociales con silencio, y nos conecta con nuestro Yo interior más básico.

Nada nos ayuda a que pongamos los pies sobre la tierra más que el estar al aire libre, ya sea al jugar subidos a los árboles (como yo solía hacerlo al crecer en la frondosa campiña inglesa y galesa), al nadar en el océano o en un lago, o al estar simplemente en un parque local.

El contacto con la naturaleza nos hace sentir más vivos. Nos damos cuenta que somos parte de algo más grande que nosotros: algo bueno, amable, amoroso. Todos los jóvenes necesitan esto.

Me sentí inspirado a escribir mi trilogía de libros infantiles (“Touch of Earth”, “Heal the Earth”, y “Love the Earth”) para que los padres pudieran compartir el amor por la naturaleza y por nuestro medio ambiente con sus hijos. Es tan importante que inculquemos estos valores a nuestros jóvenes. Creo que cuando uno ama a algo, el deseo de cuidar surge con naturalidad.

Me encantaba cuando mi madre y mi abuela me leían antes de que durmiera la siesta o a la noche a la hora de dormirme. Estos son momentos en que envolvemos a nuestros hijos con amor y paz (ojalá así sea), y ahí es cuando son sumamente receptivos a absorber lecciones acerca de nuestra humanidad común, pero también tantas otras cosas; en especial a respetar a la madre naturaleza, y a considerar todos sus beneficios.

Les insto a los padres a que, como prioridad, les lean a sus hijos de la mayor cantidad posible de libros que puedan encontrar acerca de nuestro planeta – acerca de insectos, pájaros, animales, piedras y árboles. El mensaje que sacarán en limpio será que la Tierra es asombrosa, y que lo que es bueno para ella es bueno para todos.

El próximo paso, por su puesto, será explorar juntos el hermoso planeta. Durante el día, cuando tus hijos vuelvan de la escuela, por ejemplo, en vez de dejar que se sienten frente a sus computadoras o enciendan la televisión, planeen una actividad al aire libre. Llévalos de visita a un parque local (la mayoría de las zonas urbanas tienen al menos un lugar con tierra, bichos, pasto y árboles) y si puede, de una vuelta y presten atención a la fauna local y a los animales, o haga un día de campo.

Además, involucra a tus hijo en iniciativas y actividades locales que los saquen al aire libre. Los niños son más sanos, tanto emocional como físicamente, si pasan más tiempo al aire libre. Con esa exposición también surgirá un respeto por nuestro medio ambiente y el deseo de deshacerse del plástico en nuestros oceános, de la contaminación de las fábricas. Verán cómo nuestras acciones individuales pueden darles aire limpio y agua potable a todos en nuestro planeta.

Los niños de esta generación serán los próximos adultos que cuidarán de nuestra valiosa Madre Tierra. Debemos incentivarlos y darles poder para que estén preparados para la lucha. Al final de cuentas, las preocupaciones ambientales están entrelazadas con las preocupaciones humanitarias y geográficas. Como escribí en “Love The Earth”, “Todos somos un solo pueblo: los seres humanos. Tenemos un hogar: el planeta Tierra”.

Creo que todos somos uno.

Bajo el cielo, bajo el sol.

Los niños conectados hasta que se acabe la lucha.

Cada uno hacia el otro hasta que se gane la batalla.