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Guerra comercial EE.UU.-China

Guerra comercial

¿Por qué la guerra comercial entre Estados Unidos y China no durará?

Por Matt Egan

Nueva York (CNN Business) — Estados Unidos y China no solo coexisten. Sus enormes economías están profundamente entrelazadas en formas que hacen que la intensificación de la guerra comercial sea insostenible.

La clase media en auge de China es un motor de crecimiento crítico para Boeing, Apple, Nike y otras marcas estadounidenses. Se espera que China siga creciendo en importancia como comprador. Y el insaciable apetito de Estados Unidos por productos baratos ha creado una fábrica china gigante que emplea a millones de trabajadores.

Las dos economías más grandes del mundo son sus respectivos socios comerciales principales. Casi US$ 700 mil millones en bienes fueron enviados entre China y Estados Unidos solo en 2018. Y con US$ 1,1 billones de bonos del Tesoro, China es el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos.

 

Estados Unidos tiene quejas legítimas sobre las prácticas comerciales de China, y persuadir a China para que abra su mercado a los vendedores estadounidenses es un objetivo importante ahora y para el futuro.

Pero China y Estados Unidos se necesitan mutuamente. La batalla arancelaria de golpe por golpe amenaza una de las relaciones económicas vitales del mundo, y debido a su tamaño, a la economía global. En un momento en que las dos naciones deberían estar forjando reglas para los próximos 20 años, se están apuntando con un arma.

“Tenemos que aprender a vivir juntos”, dijo Keith Lerner, estratega jefe de mercado de SunTrust.

Por una buena razón, la ruptura de la relación entre Estados Unidos y China está asustando a los inversionistas y economistas por igual.

El lunes, el Dow Jones cayó 617 puntos, o 2,4%, después de que China tomara represalias contra los aranceles anunciados la semana pasada. Beijing se comprometió a imponer impuestos más altos a los 60 mil millones de dólares en productos estadounidenses, desde algodón y partes de aviones hasta vino y maquinaria.

“El riesgo de una guerra comercial en toda regla ha aumentado sustancialmente”, escribió Tao Wang, economista jefe de China en UBS, en un informe a clientes el lunes.

Riesgo “monstruoso”

Los aranceles son las armas preferidas, ya que ambas partes intentan mejorar su capacidad de negociación. Los consumidores y las empresas se encuentran atrapados en el fuego cruzado. Los gravámenes aumentarán los costos, confundirán las cadenas de suministro y aumentarán la incertidumbre.

UBS recortó su pronóstico de crecimiento del PIB en 2019 para China de 6,4% a 6,2%. Si bien Beijing intentará suavizar el golpe con estímulos, UBS dijo que el crecimiento podría caer por debajo del 6% en 2019 y 2020, si la guerra comercial se profundiza.

“El riesgo es monstruoso. Es muy preocupante”, dijo David Kotok, presidente y director de inversiones de Cumberland Advisors.

La interconexión entre China y Estados Unidos ha sido impulsada en parte por millones de personas en China que han salido de la pobreza.

“Tienes un efecto de riqueza de clase media en expansión”, dijo Kotok, quien también se desempeña como director del Centro de Interdependencia Global, una organización que aboga por la expansión del libre comercio.

Zapatillas, iPhones y gas

Los clientes de China están usando su nueva riqueza para comprar más autos, iPhones y zapatillas. Esa es una oportunidad de crecimiento masivo para General Motors, Apple y Nike.

“Gran parte de la clase media en ascenso de China ama las marcas estadounidenses”, dijo Lerner de SunTrust.

Y los consumidores de China vuelan más, lo que hace que el país sea el mercado de exportación más importante de Boeing. Pero hay un temor creciente de que Boeing pueda ser utilizado como una moneda de cambio en la batalla comercial.

Estados Unidos envió US$ 120,3 mil millones de productos a China en 2018, por lo que el país asiático es su mercado número 3 detrás de Canadá y México, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

El auge energético de Estados Unidos hace que sea una excelente opción para ayudar a resolver el problema de contaminación de China. Estados Unidos es el exportador más rápido del mundo de gas natural licuado (LNG), un combustible más limpio que puede ayudar a los países a abandonar el carbón.

Sin embargo, las compras de China de LNG se han desacelerado durante la guerra comercial. Y esa tendencia puede continuar porque Beijing elevó el lunes los aranceles sobre el LNG del 10% al 25%.

La transición de China a una economía dirigida por el consumidor crea oportunidades enormes para las compañías extranjeras, especialmente las estadounidenses.

Para 2027, el rápido crecimiento de los ingresos elevará a unos 180 millones de hogares de ingresos bajos y medios a un nivel de ingresos más alto, según un estudio de Bain & Co.

Gran parte del enfoque durante la guerra comercial se ha centrado en los bienes intercambiados entre ambas naciones. Pero las empresas estadounidenses ya están cobrando al prestar servicios a las masas de China, y están ansiosas por vender aún más a medida que China madura.

Si bien Estados Unidos ha tenido un déficit de bienes con China durante mucho tiempo, registró un superávit de servicios de US$ 40,5 mil millones en 2018. Las principales exportaciones de servicios a China incluyen viajes, programas de computadora y marcas registradas, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.

China ha sido durante mucho tiempo un lugar tentador para los bancos y las empresas de inversión estadounidenses. Las compañías de servicios financieros, ansiosas por otorgar préstamos a empresas y proporcionar experiencia en banca de inversión, están presionando para lograr un mayor acceso al mercado desatendido de China.

China depende de los consumidores estadounidenses

Al mismo tiempo, las compañías estadounidenses han confiado en China como fuente de mano de obra y piezas relativamente asequibles. Los minoristas importan mercancías de China. Apple importa iPhones ensamblados en China por fabricantes como Foxconn.

En total, Estados Unidos importó US$ 539,5 mil millones de productos de China en 2018, según la Oficina del Censo.

Esas compras han ayudado a mantener a las fábricas chinas en funcionamiento, empleando a trabajadores cuyos empleos ahora están amenazados.

“China se ha vuelto muy dependiente de las exportaciones a Estados Unidos”, escribió en una nota Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research.

Los bonos del tesoro, un riesgo

China también desempeña un papel fundamental en el financiamiento de la asombrosa deuda de Estados Unidos.

Con US$ 1,1 billones de bonos del Tesoro, China es el principal acreedor extranjero. Está justo por delante de Japón y es aproximadamente igual a las tenencias combinadas del Tesoro de Brasil, Reino Unido, Irlanda y Suiza. Washington usa esa deuda para financiar todo, desde recortes de impuestos hasta aviones de combate.

Un líder en los medios de comunicación estatales de China sugirió el lunes que Beijing podría intentar usar los bonos como un arma en la guerra comercial, una idea alarmante que podría afectar a los mercados financieros mundiales.

“Muchos académicos chinos están discutiendo la posibilidad de deshacerse de los bonos del Tesoro estadounidense y cómo hacerlo específicamente”, tuiteó Hu Xijin, editor en jefe de Global Times de China.

Sin embargo, tal movimiento podría ser contraproducente para China al dañar el valor de sus propias participaciones y limitar su acceso a dólares estadounidenses, la moneda de reserva mundial.

“Se dispararían a sí mismos”, dijo Peter Boockvar, director de inversiones de Bleakley Advisory Group.

Boockvar dijo que es más probable que China continúe permitiendo que los bonos del Tesoro existentes maduren sin reinvertirlos. La subasta de bonos dell Tesoro a 10 años de la semana pasada tuvo la menor demanda desde 2009, según Boockvar.

Reparar la relación no será fácil

A pesar de las preocupaciones sobre la profundización de la guerra comercial, muchos inversionistas en la Conferencia SALT en Las Vegas la semana pasada aplaudieron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por confrontar a China por sus prácticas comerciales desleales.

“China se acostumbró a tener esta ventaja”, dijo a CNN Business Michael Novogratz, fundador y director ejecutivo del banco de criptomonedas Galaxy Digital. “Tenías que llevarte la bandeja”.

Los optimistas esperan que el dolor de la guerra comercial, para ambos lados, sea de duración limitada. Muchos economistas esperan que Washington y Beijing terminen por entrar en razón y lleguen a un acuerdo comercial.

“Las guerras comerciales son simplemente una mala economía”, escribió David Kelly, estratega global jefe de JPMorgan Funds, en un informe a los clientes el lunes. “El lado positivo es que son tan claramente perjudiciales para la economía estadounidense y las empresas estadounidenses que, a pesar de las preocupaciones actuales, es poco probable que sean una característica a largo plazo de nuestro panorama financiero”.

Pero algunos temen que el daño a la relación entre Estados Unidos y China sea difícil de deshacer.

“Incluso si todo se resolviera hoy por milagro, no habría confianza durante toda una generación”, dijo Kotok.