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Drogas

Expresidente de farmacéutica Purdue Pharma, ¿’el Pablo Escobar del nuevo milenio’?

Por Mark Morales

(CNN) — Un amigo le advirtió al expresidente del gigante farmacéutico Purdue Pharma que la naturaleza adictiva del poderoso opioide para matar el dolor, OxyContin, podría convertirlo en el próximo Pablo Escobar, según un testimonio obtenido recientemente.

El testimonio, que tuvo lugar en marzo y forma parte de un litigio multidistrital, puso en la mira a Richard Sackler por varios aspectos de la operación de la compañía, desde la comercialización del medicamento hasta su interacción con el equipo de ventas. El testimonio mostró que Sackler, quien dijo que su memoria sufría de lesiones cerebrales derivadas de un derrame cerebral, a veces dijo que no podía recordar los hechos.

En otras preguntas, él defendió a la compañía, diciendo que hicieron lo que pudieron en el momento en que se comercializaba el medicamento.

Sackler recibió el correo electrónico de un amigo, un anestesiólogo, quien dijo que tenía un conocido a cuya hija le ofrecieron el medicamento en la escuela en enero de 2002.

“Alguien trató de venderle OxyContin en los pasillos de la escuela. Le pregunté qué sabía ella sobre el OxyContin. Nunca hablé de tu compañía, etcétera, en su presencia. Su respuesta: ‘Es una droga de diseño y algo así como la heroína’. Odio decir esto, pero podrías convertirte en el Pablo Escobar del nuevo milenio”, escribió el amigo de Sackler en un correo electrónico, de acuerdo con el testimonio obtenido primero por The Wall Street Journal.

Escobar, quien murió en 1993, fue un narcotraficante colombiano que construyó un imperio de miles de millones de dólares con la cocaína.

El abogado de Sackler, David Bernick, dijo en un comunicado el martes que el testimonio muestra que Sackler hizo esfuerzos para frenar el abuso de OxyContin.

“A medida que se conoce el registro histórico completo, está claro que el Dr. Sackler apoyó el plan de acción de Purdue para responder a la creciente evidencia de abuso y desviación generalizados del OxyContin”, dijo Bernick. “Ese plan no solo incluía cooperar con y seguir las instrucciones de las autoridades de salud pública, sino que fue más allá al realizar voluntariamente esfuerzos extensos para prevenir el abuso y el desvío de opioides recetados”.

Sackler: ‘Mi recuerdo es vago’

Sackler finalmente respondió a su amigo: “Pero para este momento ya lo sabíamos, es por eso que implementamos programas dirigidos a estudiantes de secundaria. Sabíamos que existía el riesgo de que les ofrecieran OxyContin, que les ofrecieran ilegalmente OxyContin. Y tuvimos programas implementados, creo, mi recuerdo es vago, para tratar de mitigar esto”, respondió Sackler.

Sackler fue interrogado durante dos días en marzo por el testimonio que se está utilizando como descubrimiento en parte del litigio multitudinario de varios distritos donde se han presentado alrededor de 1.700 casos entre diferentes estados y municipios.

La demanda inicial presentada en diciembre alega que los propietarios de Purdue Pharma, incluido Sackler, dirigieron ilegalmente cientos de millones de dólares a otras propiedades familiares de Sackler y restaron importancia a la adictiva naturaleza de los opioides a los médicos mientras presionaban a los representantes de ventas para que comercializaran su analgésico OxyContin.

En la demanda enmendada, presentada el 22 de abril en el Tribunal Superior de Hartford, Purdue Pharma enfrenta un quinto cargo de transferencia fraudulenta, alegando que la compañía transfirió fondos con el fin de amenazar con la bancarrota como una manera de evitar el pago de restituciones.

OxyContin es una versión de acción prolongada de la oxicodona que se libera durante 12 horas. Fue aprobado en 1995 por las autoridades sanitarias y fue comercializado agresivamente por Purdue Pharma como una más segura pastilla para el dolor.

Pero en 2007, el gobierno federal presentó cargos penales contra la compañía por engañar a los médicos y al público sobre la naturaleza adictiva de la droga. La compañía y los ejecutivos se declararon culpables y pagaron más de 600 millones de dólares en multas.