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Venezuela

El alto número de homicidios en México y Venezuela reduce la esperanza de vida de sus ciudadanos, según estudio

Por Oliver Tapia

(CNN) — La tasa de homicidios en algunos países de América Latina es tan alta que es un factor principal de la reducción de la esperanza de vida de sus ciudadanos, en comparación con la de los de países desarrollados, según un estudio de la Universidad Nacional Australiana.

De acuerdo con el estudio “Youth lost to homicides: disparities in survival en Latin America and the Caribbean” (Juventud perdida por homicidios: disparidades en la supervivencia en América Latina y el Caribe), América Latina representa alrededor de un tercio de los homicidios en el mundo, a pesar de tener solo el 8% de la población global.

Añade que la elevada tasa de mortalidad por homicidio, principalmente entre personas jóvenes, en varios de los países analizados explica la ampliación de una brecha en la esperanza de vida en ellos, en comparación con países desarrollados.

Familiares y amigos se lamentan afuera del lugar en el que 13 personas fueron asesinadas en Minatitlán, Veracruz, en México. (ANGEL HERNANDEZ/AFP/Getty Images)

El estudio, publicado el miércoles 29 de mayo en la revista médica BMJ Global Health, indica que, en los últimos años, en países como México y Venezuela ha aumentado la tasa de homicidios, ya sea por el incremento de la violencia de los cárteles, en el primero, como por la relación con conflictos políticos, en el segundo.

“Algunos países de Latinoamérica y el Caribe, como México y Venezuela, han experimentado un marcado incremento en las tasas de homicidios en años recientes”, dice el estudio. “Aunque por distintas razones, con el aumento de la violencia en México tras la ‘guerra contra las drogas’ y los altos niveles en Venezuela relacionados con conflictos políticos, ambos se traducen en pérdidas para la economía, salud y vidas, en última instancia”.

Alto impacto en México y Venezuela

Por ejemplo, en el caso de México, los hombres han perdido casi medio año en su expectativa de vida.

“En México, durante la primera década del siglo XXI, la expectativa de vida se estancó debido al incremento de los homicidios, revirtiendo así la tendencia de progreso que se venía dando por más de 60 años”, dijo a CNN en Español José Manuel Aburto, investigador mexicano del Centro Interdisciplinario de Dinámicas de Población en la Universidad del Sur de Dinamarca y coautor del estudio.

Además, el efecto es mayor a nivel regional. “Por ejemplo, en los estados de Chihuahua y Guerrero, en México, los niveles de violencia son de los más altos en el mundo”, añadió vía correo electrónico.

En el caso de Venezuela, de acuerdo con el estudio, la pérdida de esperanza de vida entre hombres es de cerca de dos años.

“Similarmente, en Venezuela, los brotes de violencia política se han intensificado recientemente y la militarización constante de la policía ha conducido a nuevos aumentos en la prevalencia de la violencia”, dijo Aburto, señalando otros factores que, en su opinión, seguirán afectando la esperanza de vida de los venezolanos.

“Además del aumento de la violencia, la grave escasez de medicamentos, suministros médicos y alimentos, y el colapso total del sistema de salud pública hacen que los venezolanos no puedan alimentar a sus familias o acceder a la atención médica básica.

“Dados estos efectos adicionales de desintegración política y socioeconómica, es probable que las tendencias de la esperanza de vida venezolana pasen del estancamiento al declive en medio de una crisis humanitaria”, añadió el investigador.

El caso centroamericano, más grave

Orificios dejados por balas en el cristal de un autobús de pasajeros después de que su conductor fuera asesinado por pandilleros en Tegucigalpa, Honduras. (ORLANDO SIERRA/AFP/Getty Images)

Sin embargo, el problema se agrava, según el estudio, en países centroamericanos, como en El Salvador, donde la pérdida de la esperanza de vida es equivalente a cuatro años entre hombres, y a medio año entre mujeres.

Y sobre todo en Honduras, donde los hombres han perdido hasta seis años de esperanza de vida, en comparación con países desarrollados, mientras que las mujeres han perdido el equivalente a dos años, dice el estudio.

Para el estudio se consideró un total de 23 lugares de Latinoamérica y el Caribe: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

De epidemia local a pandemia regional

El estudio sugiere que reducir el exceso de mortalidad por homicidios en varios países de Latinoamérica podría ayudar a prevenir la expansión de homicidios a otras partes de la región.

“El homicidio en América Latina pasó de ser una epidemia en algunos países a alcanzar niveles pandémicos de toda una región hoy en día, en muchos casos la violencia se propagó pasando fronteras. Esto se debe a muchos factores, incluyendo la gran desigualdad económica e inestabilidad institucional que existe en la región”, dijo a CNN en Español el también mexicano Vladimir Canudas-Romo, investigador de la Escuela de Demografía, del Colegio de Artes y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional Australiana y autor principal del estudio.

“Sin embargo, revertir esta historia es posible, pues existen muchos países en el continente donde los niveles de homicidio son tan bajos como en los países desarrollados de la Unión Europea”, añadió también vía correo electrónico.

Los autores hablaron de países que tienen las expectativas de vida, así como los niveles de educación e igualdad social más alta del continente, y pusieron como ejemplo a Uruguay y su política sobre el uso legal de ciertas drogas en contraste con la política de combate al narcotráfico en México que, en su opinión, ha provocado más violencia y consecuencias negativas sobre la salud de la población que beneficios.

“Desafortunadamente, los programas que existen en muchos países latinoamericanos para reducir la violencia involucran fuerzas armadas. Por ejemplo, en Honduras, el programa mano-dura y las leyes anti-Maras solo han propiciado más violencia”, dijo Canudas-Romo.

“Y la guerra contra el narco en México está claramente asociada con el incremento de homicidios en la última década. Las consecuencias negativas de estas políticas y programas son evidentes en los años de vida perdidos para las poblaciones de estas naciones”, añadió el investigador.

Un factor importante, pero no el único

El incremento del número de homicidios en los países analizados por el estudio es un factor importante en los cambios en la esperanza de vida de sus ciudadanos, pero no es el único.

“Los homicidios son solo la situación más extrema de violencia en América Latina, donde la víctima pierde la vida, pero existen muchos otros actos violentos, como secuestros, extorsiones, y violaciones, que afectan gravemente el bienestar de los latinoamericanos”, dijo Canudas-Romo.

“Las repercusiones que la violencia conlleva en la salud y economía de los individuos, familias y sociedades son incuantificables. Aún así, estos representan solo una parte de la carga de la violencia sobre la salud de los latinoamericanos”, agregó.