CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Donald Trump

Donald Trump

Las restricciones de Trump a Cuba envían solo un mensaje

Por Frida Ghitis

Nota del Editor: Frida Ghitis, exproductora y corresponsal de CNN, es columnista de asuntos internacionales. Colabora a menudo con CNN y The Washington Post y escribe una columna en World Politics Review. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — El gobierno de Trump acaba de anunciar una nueva intensificación de las sanciones contra Cuba, mostrándole una vez más al mundo, que con este nuevo liderazgo, el rostro de Estados Unidos al mundo se ve implacablemente agresivo, amenazante y castigador. Las nuevas restricciones afectan a los ciudadanos estadounidenses que viajan a Cuba mediante grupos de turismo organizados, como algunos de los viajes educativos y culturales (un modo común de visitar la isla), y prohíben que los cruceros estadounidenses desembarquen en el país, el modo más popular de visitarlo.

La política es errónea. Es verdad que el gobierno de Cuba oprime a su pueblo y lo priva de muchas libertades, mientras ayuda a apuntalar el malévolo régimen de Venezuela. Pero Estados Unidos intentó ya imponer estrictas sanciones durante 60 años, y el Partido Comunista de Cuba permaneció plenamente en control. La autorización de viajes culturales o en grupo que Trump ahora está limitando fue posiblemente el modo más eficaz de producir un cambio, empoderar a los cubanos al tiempo que se alivia su sufrimiento. Ahora, quizás con la visión de ganar el voto del 2020 en Florida, donde muchos cubanoestadounidenses mayores tienden a recibir bien políticas duras, Trump está deshaciéndose de algunos de los movimientos hechos por el presidente Barack Obama.

Cuando Obama reanudó las relaciones en el 2014, fui crítica por el modo en que lo hizo, y escribí: “Obama tenía una mano abrumadoramente fuerte en las negociaciones”, pero la jugó mal. “Mal, es decir, por el bien del pueblo cubano”. Obama prácticamente no extrajo concesiones del régimen y les concedió enormes beneficios.

Si la política de Obama fue todo miel y nada de vinagre, el arsenal de políticas exteriores de Trump es en gran parte ira y amargura. En las políticas de Trump, Estados Unidos se ve como un país decidido a intimidar y acosar a su paso por el mundo, con poco interés por los seres humanos.

Sus palabras cálidas y su halago las reserva para algunos de los peores tiranos del mundo. El resto – incluyendo los amigos- son zarandeados.

Los estadounidenses nos somos así. Millones de ciudadanos estadounidenses son extraordinariamente amables, generosos y de mentalidad abierta. En efecto, una de las más grandes fortalezas ha sido su habilidad de inspirar y provocar admiración. Pero en vez de personificar lo mejor de Estados Unidos, Trump se pavonea en el escenario mundial fomentando la imagen de un país que es cruel, egoísta; sus políticas provocan sobre todo temor y desprecio.

Las noticias de Cuba surgieron mientras Trump representaba a Estados Unidos en el Reino Unido, una visita que él comenzó con un insulto para el alcalde de Londres Sadiq Khan, al que llamó un “verdadero perdedor.” Khan había criticado a Trump antes de la llegada de éste último, pero Trump – que devuelve los golpes a sus críticos- respondió de una manera que hubiera sido inimaginable con cualquier otro presidente de Estados Unidos. También menospreció a Meghan Markle, la esposa estadounidense del príncipe británico, después que le contaran que ella también lo había criticado, y él mintió en repetidas ocasiones en una conferencia de prensa durante el viaje. A Trump le gusta decir que está haciendo que la gente respete a Estados Unidos nuevamente, pero está avergonzando al país.

En Cuba y en otras partes, su estilo de acoso – espectacularmente falto de elegancia diplomática – es del agrado de sus seguidores más devotos, pero no parecería haber logrado nada hasta ahora. Eso es porque con demasiada frecuencia parece estar motivado por sus impulsos emocionales, como los de un niño inseguro, que empuja y amenaza a enemigos reales y a aquellos que percibe como enemigos, en vez de examinar las causas y establecer un rumbo inteligente.

El mundo está prestando atención. Las enormes protestas contra él, en Londres demostraron que hay gente que está siguiendo las crueldades del gobierno de Trump. Un manifestante, por ejemplo, portaba un cartel que decía “los niños enjaulados también tienen corazones que laten.” La referencia fue para los miles de niños que el gobierno separó de sus padres en la frontera con México, que aún sigue siendo uno de los episodios más bochornosos en la historia de Estados Unidos.

Con su estilo típicamente vengativo, Trump ha eliminado la ayuda a países centroamericanos de los que miles de familias migrantes salen hacia Estados Unidos para escapar a la violencia y miseria. La eliminación de la ayuda asegurará que aumenten los motivos por los que estas personas dejan esos países y, empeorará la crisis en la frontera mexicana-estadounidense.

Ahora, supuestamente en contra del consejo de sus propios asesores, Trump amenaza con imponerle aranceles a México si no detiene a las centroamericanos que cruzan su territorio en dirección hacia Estados Unidos.

Del mismo modo que con las amenazas contra México, la acción contra Cuba también castiga a los estadounidenses. Los consumidores estadounidenses tendrán que pagar por cualquier arancel que se les impongan a las importaciones mexicanas, y no tendrán permiso para viajar a Cuba. A fin de castigar a Cuba por su falta de libertad,

Trump está restringiendo la libertad de los estadounidenses de viajar a la isla. Las visitas a Cuba se han disparado. En los primeros cuatro meses de este año, más de 142.000 estadounidenses se detuvieron en Cuba durante su viaje en un crucero. Muchos otros fueron en avión; los vuelos comerciales desde Estados Unidos seguirán bajo las nuevas restricciones, explicó un vocero del Departamento de Estado. Los vuelos corporativos y privados no gozarán de ese permiso.

Pero las verdaderas víctimas de las nuevas reglas serán los cubanos. Los dólares, la cultura estadounidense, los valores, la amabilidad y el optimismo escasearán mucho más en La Habana y en el resto de la isla. En cambio, los cubanos, de la misma manera que el resto del mundo, están viendo el lado malhumorado y vengativo de Estados Unidos; no es tan acogedor como solía serlo, sino que tiene una actitud de enfado, malintencionado y, encima de todo, bastante inepto.

(Traducción de William Montes)