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China

Beijing camina en una delgada línea mientras Hong Kong entra en erupción en el peor momento posible

Por Ben Westcott, Steven Jiang

Hong Kong (CNN) — Las violentas protestas de esta semana en Hong Kong contra un polémico proyecto de ley de extradición no pudieron llegar en peor momento para el Partido Comunista, obsesionado con la estabilidad de China, y su líder, el presidente Xi Jinping.

Enfrentando una economía debilitada, y con las tensiones comerciales con Estados Unidos en su punto más alto, los expertos dicen que Xi está bajo presión para cumplir con el enorme poder que ha acumulado desde que llegó al poder a fines de 2012.

Decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron en las calles nuevamente este miércoles, cerrando temporalmente el Consejo Legislativo de Hong Kong y las calles aledañas, y forzando un retraso en la lectura propuesta del proyecto de ley.

Al menos 81 personas resultaron heridas durante el día, mientras aproximadamente 5.000 policías antidisturbios lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos contra los manifestantes.

LEE: Miles de manifestantes marchan en Hong Kong; se pospone debate sobre polémico proyecto de ley de extradición a China

Los expertos dicen que Beijing no quiere que lo vean como que se está arrepintiendo de la ley de extradición, pero no puede darse el lujo de exacerbar este tema con una seria represión. El dilema ha dejado a la administración Xi, normalmente contundente, caminando en una delgada línea para evitar que la crisis de Hong Kong crezca.

La respuesta del gobierno chino este miércoles fue desafiante, tanto en los medios de comunicación estatales como en las declaraciones oficiales del gobierno.

“Es la ilegalidad lo que perjudicará a Hong Kong, no las enmiendas propuestas a su ley de fugitivos”, dijo un editorial en el periódico estatal China Daily.

Pero Willy Lam, profesor adjunto en la Universidad China de Hong Kong y analista de la política china desde hace mucho tiempo, dijo que la crisis de extradición no tiene una solución clara o fácil para Beijing.

“Se está formando una feroz confrontación entre la voluntad del pueblo de Hong Kong y el gobierno de Xi Jinping, que está determinado a ser el árbitro de las cosas en Hong Kong”, dijo.

Beijing se rige por la ley

Las protestas se generaron por nuevas leyes, propuestas por la administración pro-Beijing de Hong Kong, que permitirían que los fugitivos sean extraditados a China continental desde Hong Kong.

Muchos manifestantes dicen que les preocupa que las leyes puedan usarse para enviar activistas políticos y disidentes de la ciudad a China para enfrentar penas más severas.

Públicamente, el gobierno chino ha ofrecido su apoyo a Carrie Lam, directora ejecutiva de Hong Kong, en sus intentos por aprobar el proyecto de ley. “El gobierno central apoya firmemente al gobierno de la RAE de Hong Kong para avanzar en la enmienda de las dos ordenanzas”, dijo este miércoles el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Geng Shuang.

Pero el experto Lam dijo que si bien no se podía ver que el gobierno central de Beijing se echara atrás, dudarían de la posibilidad de que las protestas en curso puedan afectar el sector empresarial de Hong Kong en un momento de creciente presión sobre la economía de China.

Hong Kong tiene permitidas las libertades económicas que están restringidas al resto del país, las cuales, ligadas a un sistema de tribunales imparcial que quedó del período colonial del Reino Unido, han llevado a muchas grandes empresas occidentales a basar sus lucrativas operaciones de China en esa ciudad.

No hay un final a la vista de la guerra comercial entre EE.UU. y China después de que las negociaciones colapsaran a principios de mayo y ambas partes impusieran nuevos aranceles a cientos de miles de millones de dólares en exportaciones.

El gobierno chino sostiene que no teme una guerra comercial, pero ya hay señales de que la economía continúa desacelerándose. A medida que más empresas estadounidenses comienzan a considerar las inversiones fuera de China, el papel de Hong Kong como la ciudad económicamente más liberal del país es más importante que nunca.

“Deben ceder ante el hecho de que la economía de Hong Kong sufrirá tremendamente, y por lo tanto la economía china, si las protestas continúan”, dijo Lam.

LEE: Dos personas en estado dejan las protestas en Hong Kong

Este miércoles, todas las menciones e imágenes de las protestas fueron rápidamente censuradas en las redes sociales chinas, incluidas Weibo y WeChat, dejando a los ciudadanos al otro lado de la frontera en Shenzhen en la oscuridad sobre las manifestaciones masivas que se producen a solo kilómetros de distancia.

Año sensible para Beijing

En octubre, Beijing celebrará el 70 aniversario de la fundación de la República Popular China. Es una ocasión trascendental, que marcará el punto en el que el Partido Comunista de China supera al de la Unión Soviética como el Partido Comunista con el gobierno más antiguo de la historia. El Partido Comunista de la Unión Soviética gobernó ese país de 1922 a 1991.

Este año también marca el centenario del movimiento del 4 de mayo, una protesta dirigida por estudiantes de 1919 y el 30 aniversario de la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, el 4 de junio. Para asegurar que el año pase sin controversia, activistas de alto perfil han sido puestos bajo arresto domiciliario y se ha intensificado la censura en Internet.

En esta atmósfera estrechamente controlada, es probable que las protestas públicas masivas en una de las ciudades más famosas del país se perciban como un dolor de cabeza no deseado.

Si no se manejan las protestas, se reflejarán “muy mal” en Xi, dijo Lam. “Él (ya) ha sido sometido a críticas internas por parte de los miembros principales del partido por no haber manejado a Donald Trump, por no haber manejado la Gran Guerra Fría entre China y Estados Unidos“, agregó.

En medio de una atmósfera de deterioro de las relaciones entre China y Estados Unidos, Beijing ha acusado a “fuerzas extranjeras” de interferir en la política de Hong Kong y ayudar a provocar las protestas.

“Nos oponemos resueltamente a las acciones y palabras de cualquier fuerza extranjera para interferir en los asuntos legislativos de la RAE de Hong Kong”, dijo el lunes Geng, el portavoz.

Beijing ha temido durante mucho tiempo una llamada revolución de los colores en su territorio, luego de una serie de levantamientos que se extendieron por los antiguos estados soviéticos, como Ucrania a principios de la década de 2000, y se deshicieron de los gobernantes de larga data. Estos miedos fueron revitalizados por las protestas y revoluciones de la Primavera Árabe que comenzaron en 2010.

Un editorial publicado este miércoles en el tabloide estatal de Global Times parecía acusar a los manifestantes de “colusión” con potencias extranjeras.

“Los ciudadanos de Hong Kong necesitan reconocer aquellas fuerzas que intentan engañarlos y usarlos para darse cuenta de sus propios intereses”, dijo el periódico.

Funcionarios chinos han acusado previamente a los gobiernos occidentales de estar tras el movimiento democrático de Hong Kong, y advirtieron a los residentes sobre la posible agitación que podría resultar en un derrocamiento del status quo.

Serenitie Wang, de CNN, contribuyó a este artículo.