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Boxeo

¡No más!, las dos palabras que pusieron fin al gran boxeador Roberto Durán

Por Dominic Rech

(CNN) — Él viene de las calles. Viene de la nada.

Después de que su padre lo abandonara a los cinco años, el gran boxeador Roberto Durán se vio obligado a ahorrar dinero saliendo a las calles y limpiando zapatos en vez de asistir a la escuela. Dio todo el dinero a su madre y a su familia, pues lo necesitaban más que él.

“La supervivencia y el dolor pueden ser grandes motivadores”, dijo a CNN Sport Mat Hodgson, director de un nuevo documental sobre Durán, quien vino de las calles de Panamá y se convirtió en uno de los boxeadores más feroces de la historia.

“Boxear habría sido idóneo para Roberto: es bastante primordial, pero ciertamente las circunstancias de las que viene proporcionan una gran motivación para escapar”.

Puesto que él lucho por sobrevivir desde su temprana edad, los aprendizajes que adquirió Durán le permitieron usar durante el resto de su vida sus puños de manera profesional.

“Después de la infancia que tuve, ¿ a quién co*** iba a temer?”, escribió Durán en su autobiografía en 2016.

“Los campeones de boxeo nunca vienen de vecindarios ricos. Vienen de los barrios –las alcantarillas- es la ley de Dios”.

“I Am Durán” sigue el camino de la carrera del panameño en el siglo XX, todos sus altibajos, y el momento del que Durán parece que no puede escapar al día de hoy.

Hace casi 40 años tuvo un reñido encuentro con el chico de oro de EE.UU., Sugar Ray Leonard, en Nueva Orleans. Durán fue humillado. El combate terminó injustamente cuando él abandonó y supuestamente dijo “no más”.

Fue uno de los combates más icónicos de la historia del boxeo, y un momento decisivo en la vida y carrera de Durán.

El “Demonio de Tasmania” con “Manos de Piedra”

“Él no tenía miedo”, dice Hodgson acerca de Durán, que eligió el apodo “Manos de Piedra” durante una carrera que duró cinco décadas.

“Los boxeadores me miraban y luego se cagaban en los pantalones”, escribió Durán en 2016. “De muchas maneras, era como Mike Tyson antes de que Mike Tyson apareciese”, continuó, refiriéndose al ya pasado campeón mundial de pesos pesados.

Hubo un momento en el que el récord de Durán se mantuvo en 71 victorias y una derrota. Los oponentes que se enfrentaron a él en el ring hablaron acerca de “la mirada de sus ojos” como algo “absolutamente aterrador”, dice Hodgson.

Fuera del ring, la vida de Duran era igualmente agitada. Según su autobiografía, Durán incluso “falleció durante treinta segundos” en la mesa de cirugía tras un accidente de coche en Buenos Aires.

Luchando contra su pobreza y estableciéndose como uno de los mejores boxeadores del mundo, Durán se convirtió en el ejemplo modélico de Panamá. Los triunfos y problemas del boxeador se convirtieron en los triunfos y problemas de Panamá.

“I Am Durán” no solo sigue los altibajos de la carrera del boxeador, sino que refleja una visión única de la historia de Panamá en el siglo XX: el Canal de Panamá, la influencia de EE.UU. en la región o los varios disturbios políticos que persiguieron al país.

“El deporte es como un agujero de gusano hacia otros aspectos de la vida”, dice Hodgson, mientras reflexiona sobre los flujos de la carrera de Durán y su vida que casi parecía seguir la misma curva que la de Panamá.

“La historia de Durán es casi tan grande como Panamá”, añade el director.

¡No más!

Sin embargo, es ese momento del “no más” lo que probablemente eclipsa el resto de la carrera de Durán.

“Roberto se arrepiente mucho ahora.. le fastidia mucho escuchar esas dos palabras”, dice Hodgson.

“I Am Durán” gira en torno a la duradera rivalidad entre el panameño y Leonard. Una rivalidad a la que Hodgson se refiere como una “tormenta perfecta”.

El dúo se enfrentó primero en Montreal, Canadá, en 1980, en una pelea nombrada como “La Batalla de Montreal”.

Sugar Ray era el hijo pródigo de EE.UU., tenía una medalla de oro Olímpica y estaba siendo pagado cinco veces más que Durán por aquel combate, según Hodgson.

“Sugar Ray fue pillado con la guardia baja y no estaba listo para este tipo de Demonio de Tasmania que apareció en el ring”, dice Hodgson.

El mundo del boxeo se sorprendió al ver la victoria de Durán, y cinco meses más tarde se programó la revancha.

Se ha hablado mucho de que Durán no se preparó para este segundo combate. Animado por la primera victoria, pasó mucho tiempo celebrándolo, saliendo de fiesta, pero sin apenas entrenar, según el documental.

Leonard cambió sus tácticas y volvió más preparado física y mentalmente.

Las imágenes muestran a Leonard jugando con Durán durante el combate –hasta el punto en el que Durán pide tiempo en la batalla, en el octavo asalto, y supuestamente dice “no más” al árbitro.

La reacción de ese momento ha perseguido a Durán. ¿Cómo podría rendirse un hombre cuya carrera se basó en nunca rendirse? El ídolo del boxeo fue incluso rechazado y excluido dentro de Panamá.

“Roberto Durán aún no sabe qué paso exactamente aquella noche… fue como hacerse de la vista gorda”, según Hodgson.

Aunque ellos no pudieron confirmar por parte de Durán que dijo “no más”, Hodgson dice que sus acciones son muy relevantes y nos ayudarán a “leer entre líneas lo que ocurrió”.

“Roberto no puede huir del momento del “no más”, no puede engañar con su salida del “no más”. Creo que eso es lo que físicamente le tiene tan agitado”, dice Hodgson.

Una historia de “esperanza e inspiración”

Si recordar el momento del incidente con el “no más” sigue agitando a Durán, también fue lo que le hizo ser quien es, según Hodgson.

“Creo que le hizo ser más amado a largo plazo”, dice Hodgson. “Hizo que su regreso fuera incluso más grandioso –le hizo incluso más humano a ojos de la gente. Así que, por mucho que le moleste, esto le ha hecho ser quien es”.

Hodgson cree que el documental es de “esperanza” e “inspiración” que nos puede enseñar mucho acerca de qué pueden hacer por los países los iconos culturales.

Durán le dio esperanza a los panameños en momentos de crisis y les hizo sentir valorados, algo que no se había conseguido antes.

“I Am Durán” también nos da una visión del mundo del boxeo en una época clásica, a menudo percibida como más compleja y más enfocada al espectáculo y entretenimiento.

Irónicamente, este es otro tópico por el que Durán y Sugar Ray Leonard siguen discutiendo hasta hoy.

En una entrevista conjunta para promover el documental, Leonard describió el boxeo como un deporte “próspero” y “no muerto como algunos dicen”.

Durán dijo que él “no tenía respeto” por la actual cosecha de boxeadores.

“Nacimos en el periodo de tiempo de los boxeadores reales”, dijo.