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Donald Trump

Donald Trump

El fin de semana absolutamente inapropiado de Ivanka Trump y Donald Trump Jr.

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) — Los dos hijos mayores de Donald Trump tuvieron un fin de semana peculiar.

Ivanka Trump, de viaje con su padre a Asia, buscó desempeñar el papel de una especie de secretaria de Estado en la sombra. Asistió a una serie de reuniones bilaterales entre las potencias estadounidenses y extranjeras en el G20. Formó parte de la sesión fotográfica tras los 20 pasos del presidente en Corea del Norte con el dictador Kim Jong Un. (¡E hizo que fuera incómodo!) Intentó entablar una conversación con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; la presidenta del FMI, Christine Lagarde, y la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, al margen del G20.

«Probablemente viste que Ivanka Trump estaba, ella ha hecho un trabajo fantástico y también un trabajo fantástico para conseguir empleos para muchas personas en nuestro país, casi 10 millones de personas», dijo Trump a los medios de comunicación durante una conferencia de prensa el fin de semana en Osaka, Japón.

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Donald Trump Jr., por su parte, estaba haciendo sus propias noticias. Durante el debate del jueves, retuiteó este tuit sobre la identidad racial de la senadora Kamala Harris de California: «Kamala Harris está insinuando que es descendiente de esclavos negros estadounidenses. No. Ella proviene de dueños de esclavos jamaicanos. Está bien. Ella no es una negra estadounidense. Punto.». (Más tarde, Don Jr. eliminó el retuit, que había compartido el tuit con el comentario: «¿Es verdad? Wow». Su portavoz le dijo a The New York Times que era un malentendido.)

En solo unos días, entonces, tenías a dos hijos del presidente de Estados Unidos haciendo grandes movimientos en el escenario nacional e internacional, uno que actúa como una especie de diplomático y el otro como el principal impulsor de lo que podría ser un segundo intento de pintar a un candidato demócrata negro para presidente como exótico.

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Nada de eso es normal. Tampoco es en absoluto apropiado.

Las semillas de este tipo de fin de semana han estado creciendo por un tiempo, desde que el presidente encontró una brecha en la Ley Federal contra el nepotismo que le permitió nombrar tanto a Ivanka como a su esposo, Jared Kushner, para cargos principales en el Casa Blanca. (Ivanka, Jared y Don Jr. también eran todos funcionarios del equipo de transición presidencial de Trump). La ley, establecida después de que John Kennedy nombró a su hermano, Bobby, ha sido interpretada para que se aplique solo a las agencias federales, y la Casa Blanca no lo es. Y, en verdad, las raíces crecieron incluso antes de eso, cuando Trump se negó a poner sus activos en un fondo independiente, en lugar de delegar a Don Jr. (y a otro hijo, Eric) la dirección de la compañía. (No está claro en absoluto que el presidente evite hablar sobre la salud de su negocio con sus dos hijos).

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Trump nunca ha ocultado su confianza en sus hijos, bueno, por encima de todos los demás. Los mantuvo cerca de él en sus negocios y en su mundo de reality de televisión; Ivanka y Don Jr. eran presencias regulares en «The Apprentice» y «The Celebrity Apprentice», interpretando al hombre (y la mujer) mano derecha ante «Mr. Trump».

Tampoco ha hecho difícil darse cuenta de que ve a Ivanka como la primera entre iguales cuando se trata de su descendencia. «Si alguna vez quisiera postularse para la presidencia», Trump le dijo a Elaina Plott de The Atlantic a principios de este año, «creo que ella sería muy, muy difícil de vencer».

Todo lo cual hace que el hecho de que Trump nombrara a Ivanka y su esposo para los papeles principales (aunque amorfos) en la Casa Blanca sea aún más preocupante y predecible que un momento como el que vimos durante el fin de semana. (Trump le dijo a Plott que no tenía idea de lo que Ivanka haría con un trabajo en la Casa Blanca; «Entonces no lo sabía», dijo. «No estoy seguro de que ella lo supiera»).

Barra lateral: Ivanka no es el único miembro de su familia al que le gusta jugar a ser secretario de Estado, a menudo para disgusto del actual secretario de Estado. El exsecretario de Estado Rex Tillerson relató recientemente una serie de episodios en los que el primer yerno actuaba como una especie de diplomático de alto nivel, incluida una vez en la que Kushner estaba cenando con el secretario de Asuntos Exteriores de México sin el conocimiento de Tillerson. Da un paso atrás y considera de qué estamos hablando aquí: tenemos dos personas, ambas relacionadas (por sangre y por matrimonio) con el presidente de Estados Unidos y ninguna de las cuales ha sido confirmada por el Senado (o por cualquier otra persona) a sus roles actuales, actuando como diplomáticos cuasi oficiales de nuestro país. ¡Y un presidente que no solo aprueba este comportamiento sino que lo alienta!

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Y eso sin mencionar que en Estados Unidos el hijo mayor del presidente está avivando conspiraciones de «birtherism» (término usado cuando se dudaba del lugar de nacimiento de Barack Obama) contra una de los principales demócratas que se postulan para destituir a Trump.

La conclusión es simple pero sorprendente: Trump dirige el país como un negocio familiar, trata a los que están relacionados con él de manera diferente a todos los demás. El problema, entre una serie de problemas, con una configuración como esta es que NO estamos hablando de una empresa familiar, estamos hablando del gobierno de Estados Unidos y, en el caso de Don Jr., la campaña para reelegir (o no) al presidente dentro de 17 meses.

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Permitir que Ivanka y Don Jr. (y Kushner) sean una especie de radicales libres en la química del gobierno es un experimento peligroso. Cuando tienes a Ivanka como secretaria de Estado, ¿qué significa eso para la forma en que nuestros aliados (y nuestros enemigos) nos perciben? ¿Toman la palabra del actual secretario de Estado (hablo de ti, Mike Pompeo) o ven a Ivanka más cerca del presidente? ¿Y qué sucede si/cuando Ivanka y Pompeo no están de acuerdo cuando se trata del mensaje que están enviando a un país o a la comunidad internacional en general?

Ajá. No está bien. Y como Trump es Trump, nada de esto cambiará tampoco.