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Pamplona es una fiesta

Pamplona es una fiesta

Pamplona es una fiesta: un festival de 204 horas ininterrumpidas

Por Miguel Ángel Antoñanzas

(CNN Español) — Cada 6 de julio el mundo entero mira hacia la plaza del ayuntamiento de esta pequeña ciudad de norte de España donde dan comienzo las llamadas Fiestas de San Fermín. Se hace con el lanzamiento de un cohete anunciador ante más de 12.000 personas congregadas en apenas 2.500 metros cuadrados. Durante los 8 días siguientes, casi millón y medio de residentes locales y foráneos, participan en este festival de casi 500 actos variados, entre ellos los famosos “encierros”, o carrera de 6 toros y casi 2.000 corredores, que son difundidos por las televisiones y redes sociales en todo el mundo.

Miguel Ángel Antoñanzas

Pero también el festival ha sido motivo de críticas de los defensores de los animales, que consideran que la fiesta pamplonica participa y vanagloria el maltrato animal, tanto en el encierro como en la corrida de toros de cada tarde, donde los seis toros bravos son lidiados por destacadas figuras del toreo español.

También se ha criticado incluso al ayuntamiento, organizador de los principales festejos, por no intentar proteger la imagen de una ciudad, que generalmente es muy tranquila, como una ciudad donde todo vale.

Algunos operadores turísticos nacionales e internacionales organizan excursiones especiales para jóvenes con la promesa de una juerga continua, pero Pamplona es algo más que una juerga de 9 días.

Es cierto que la ciudad, con una población aproximada de 200.000 habitantes, muchos de ellos estudiantes de sus dos universidades, apenas es capaz de absorber al millón y medio de visitantes, la gran mayoría concentrada en el fin de semana. Y es cierto también que se han producido excesos.

En pasados sanfermines, se llegó a ver en el chupinazo, imágenes de jóvenes en toples que eran incluso manoseadas, pero esa imagen rara vez se ha repetido. El movimiento internacional de rechazo a abusos sexuales a mujeres conocido como el “me too” y diferentes episodios de abusos sexuales y feminicidios en España han provocado una oleada de repulsa a este tipo de comportamientos.

Un episodio dramático que vivieron los sanfermines en 2016 fue la violación múltiple de una joven por parte de cinco hombres que se autodenominaban como “La Manada”, y que provocó una repulsa de la ciudad nada más conocerse la noticia, y mucho antes de que, los ahora convictos, fueran identificados.

Es decir, no son unas fiestas perfectas, pero la ciudad intenta combatir con diferentes campañas estos excesos.

Por ejemplo el Ayuntamiento ha publicado un bando que bajo el nombre de “Pamplona libre de agresiones sexistas“ anima a los ciudadanos y visitantes que denuncien este tipo de abusos o socorran a la mujer agredida y que se aísle cuanto antes al agresor. También este año van a distribuir hasta 20.000 panfletos con consejos a las mujeres y contactos telefónicos para pedir apoyo o denunciar cualquier acto vejatorio o de abuso.

La sensibilidad es tal que también está prohibido en la ciudad la venta de camisetas o adornos con lemas sexistas.

Sin embargo, a pesar de estos casos aislados, Pamplona suele pasar las fiestas sin grandes problemas de seguridad y es raro que se cometan delitos muy graves.

En general, las fiestas se viven de día para las familias, menores y gente mayor, y de noche para la gente más joven. La calle es la protagonista y el escenario para charangas, pequeñas bandas, gaiteros y chistularis, comparsas y peñas sanfermineras donde los asistentes disfrutan de cada momento de estas fiestas.

Porque de eso se trata, de disfrutar de unas fiestas abiertas, respetuosas y que combinan tradición con diversión.

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