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Reino Unido

El bautizo privado de Meghan y Enrique para el bebé Archie ha causado una tormenta de críticas

Por Max Foster, Florence Davey-Attlee

Londres (CNN) — El duque y duquesa de Sussex de Gran Bretaña solo han sido padres por unos meses, pero ya están siendo acusados de sobreprotección.

La crítica sobre la decisión de la pareja de mantener al bebé Archie fuera del centro de atención ha ido en aumento durante meses. Y las recientes revelaciones, que los contribuyentes británicos pagaron una factura de 2,4 millones de libras (aproximadamente 3 millones de dólares) para la renovación de la vivienda, y los planes para mantener su bautizo en privado, han hecho poco para silenciar a los críticos.

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Vale la pena señalar que los bautismos reales han sido tradicionalmente asuntos privados. Sin embargo, en los últimos años se les ha permitido a las cámaras capturar las llegadas de la familia y sus invitados. Ese fue ciertamente el caso de los tres niños de Cambridge, Jorge, Carlota y Luis, aunque están más arriba en la línea de sucesión.

Este sábado, Enrique y Meghan han organizado una ceremonia completamente privada para Archie, dirigida por el Arzobispo de Canterbury, en una capilla dentro del Castillo de Windsor. El palacio no confirmará oficialmente quién asistirá, aunque una fuente real le dijo a CNN que menos de 25 familiares y amigos están invitados. Y mientras se excluye a los medios de comunicación, las fotografías tomadas por su fotógrafo personal, Chris Allerton, se publicarán después del servicio.

Britain's Prince Harry and his wife, Meghan, pose with their newborn son, Archie, at Windsor Castle on Wednesday, May 8.

El príncipe Enrique de Gran Bretaña y su esposa, Meghan, posan con su hijo recién nacido, Archie, en el Castillo de Windsor el 8 de mayo.

“Meghan no puede exigir privacidad para el bebé Archie mientras le pide al público que financie el estilo de vida de su familia”, se quejó el Daily Telegraph. El Sunday Times citó a la biógrafa real Penny Junor diciendo: “No pueden tener las dos cosas. O son totalmente privados, pagan por su propia casa y desaparecen de la vista, o juegan el juego de la manera en que se juega”.

Incluso los políticos se han sumado. El miembro laboralista del Parlamento, Luke Pollard, dijo a CNN que el comportamiento reciente de la pareja real plantea preguntas.

“Cuando aún estás tomando millones de libras de dinero público -dinero que podría gastarse en escuelas y hospitales- para mejorar y restaurar lo que es, ya sabes, palacios de lujo, debes preguntarte: ¿qué está recibiendo el público a cambio?”.

Pollard dijo que no vio ningún problema con los críticos que cuestionan cómo se gastaba el dinero público, y expresó su preocupación de que Enrique y Meghan estaban “tratando de comer su pastel y comérselo”.

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Explicó: “Están tratando de obtener el dinero público para su estilo de vida, pero no cumplen con los deberes públicos que lo acompañan, y esa es una pregunta que con razón se está haciendo y debatiendo aquí”.

“No creo que la familia será derrocada aquí. Creo que esta es una oportunidad para mirar: ¿es el comportamiento de la familia real el camino correcto hacia adelante? Y en un momento en que no hay mucho dinero para nuestros servicios públicos, ¿se gasta bien cada centavo que están gastando?”, dijo Pollard.

Este tipo de crítica enfurece al #SussexSquad, un ejército vociferante de partidarios en línea, particularmente de Meghan. En historias como el bautizo, las personas dedicadas a la duquesa cuentan con la ayuda de un defensor improbable: un profesor de derecho estadounidense.

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Goldburn P. Maynard Jr., de la Universidad de Louisville, se describe a sí mismo como un “aliado” del escuadrón que sale al frente en línea para “amplificar” las voces de #SussexSquad y denunciar en voz alta los casos de lo que él llama “misogynoir”.

“No veo ningún tipo de contradicción entre la financiación de los contribuyentes o la financiación pública y la realeza que pide algo de privacidad”, dijo a CNN. “Aquí, en Estados Unidos, tenemos muchos servidores públicos, pero sabemos muy bien que sus hijos están fuera de los límites y que pueden tener una vida privada y estamos de acuerdo con eso”.

Para Maynard, es interesante cómo juega el bautizo en una narrativa más amplia sobre la duquesa.

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“Por defecto, cuando se trata de Meghan, porque es extranjera y no es de la realeza, de esta sociedad, etc., es que cuando hace algo, está haciendo algo que está mal. Las mujeres de color realmente son usadas en esa narrativa”, explicó. “Lo que muchos de nosotros estamos viendo es que ella está siendo mantenida en un estándar más alto a pesar del hecho de que, de muchas maneras, ella empezó con el pie derecho”.

Continuó: “Ella sacó el libro y ha ganado todo este dinero para caridad y ha atraído toda esta atención. Y sin embargo, hay todas estas críticas sobre estas cosas que no importan mucho”.

Maynard ve la crítica a Meghan a través del prisma de la crítica a las mujeres de color en general.

“Entonces, las mujeres de color son groseras, las mujeres de color no merecen, las mujeres de color están enojadas, etc. Y así, todo lo que ha hecho esta cobertura es reforzar todos esos tipos de narrativas y prejuicios en lo que respecta a quién es hoy la mujer más prominente del mundo. Por lo tanto, está reforzando esas narrativas a escala mundial, por eso creo que es realmente perjudicial”.

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Pero Pollard argumenta que la realeza financiada con fondos públicos debe someterse a un escrutinio adecuado: “Es tan importante que, al defender las decisiones de Meghan y Enrique, debemos tener claro que cuando se equivocan, podemos ofrecer una crítica que es justa y justificada sin ninguna carga de odio que otras personas están tratando de usar”.

Para muchos fanáticos reales, el bautizo de Archie es simplemente una oportunidad para ver cómo ha crecido. Con solo una foto poco después de su nacimiento y un par de publicaciones de Instagram cuidadosamente ajustadas, el mundo todavía tiene que ver su carita apropiadamente.

Para sus padres, también es simple. Claramente han tomado la decisión de criarlo como un ciudadano privado, lo que también explica por qué no están usando un título para él y por qué sienten que tienen el derecho de rechazar el acceso de los medios a un evento que es principalmente sobre él.