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Venezuela

Rufo Chacón, el adolescente venezolano que quedó ciego tras ser herido con perdigones en la cara, dice que está olvidando los colores

Por Stefano Pozzebon

Caracas (CNN) — Rufo Chacón dice que está empezando a olvidar los colores.

El adolescente perdió sus dos ojos hace apenas unas semanas, durante una protesta el 2 de julio en la ciudad andina de San Cristóbal, Venezuela, una manifestación que se volvió sangrienta cuando la policía comenzó a disparar perdigones contra la multitud.

Los médicos que intentaron salvar sus ojos dijeron que 52 perdigones de goma golpearon su cara, 16 de ellas volaron directamente a sus ojos.

Un informe policial que investigó el incidente dijo que las fuerzas de seguridad del Estado reprimieron a la multitud a la fuerza sin previo aviso. Otros dos manifestantes menores de edad también sufrieron lesiones en la cabeza, según el informe. Uno de ellos era el hermano menor de Chacon, Adrian, de 14 años, quien recibió un golpe en el cráneo de un bastón de la Policía. Ambos estaban allí con su madre, Adriana Parada, para protestar por la escasez de gas para cocinar en la región.

Chacón se niega obstinadamente a perder la esperanza. “Quiero recuperar mi vista”, le dice a CNN con voz firme, sopesando cada palabra. “Tengo todo tipo de sentimientos, me gustaría llorar pero no puedo más. Lloré lo suficiente en el hospital”, dice.

Después de la protesta, las autoridades venezolanas anunciaron que dos agentes habían sido acusados de “intento de asesinato, uso indebido de armas y trato cruel” al tratar con los manifestantes. Actualmente están en espera de juicio. La declaración de la oficina del fiscal general hace referencia específicamente al caso de Chacon, al igual que un tuit del fiscal general, Tarek William Saab.

El anuncio se produjo horas después de que la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, publicara un informe que denunciaba “patrones de violaciones de todos los derechos humanos” a manos del Estado venezolano, un informe que el gobierno del asediado presidente Nicolas Maduro ha refutado como parcializado.

Las regiones andinas del oeste de Venezuela han sido conocidas durante mucho tiempo por su resentimiento contra el gobierno. Desde 2014, ha sido el escenario de algunos de los choques más violentos del país.

“Todos los políticos son delincuentes, todos ellos”, dice Chacón. “La ley aquí ataca a la gente. Debería ser lo contrario, la ley debería ser para proteger a la gente, pero aquí actúan contra nosotros”.

Los médicos del Hospital Central de San Cristóbal dicen que solo pudieron eliminar lo que quedaba de los ojos de Chacón. Todavía está en riesgo de infección, dicen los médicos, ya que los pedazos de perdigones permanecen incrustados en su rostro y cabeza, demasiado profundos como para que el cirujano los alcance.

Pero Chacón pasó solo cuatro días en el hospital, dice, después de que los médicos decidieron que permanecer en las instalaciones descuidadas podría aumentar aún más su riesgo de infección. Los hospitales públicos en Venezuela han sido los más afectados por la crisis del país en los últimos años; con insuficiencia crónica de personal y recursos insuficientes, muchas instituciones carecen de estándares higiénicos simples, como agua corriente o ventilación, mientras que los medicamentos son aún más difíciles de encontrar.

Rufo Chacón con su familia en su casa en Tariba, Táchira, Venezuela. (Crotesía: Luzdary de Pablos).

De vuelta a casa en Tariba, un pequeño asentamiento rural en las colinas que rodean San Cristóbal, Chacón comparte una cama con su abuela. Su madre y dos hermanos menores duermen en la otra cama. Adriana Parada solía trabajar para la Alcaldía de Tariba hasta el año pasado, cuando se unió a los más de cuatro millones de venezolanos que huyeron del país en busca de un trabajo mejor pagado para mantener a su familia.

Después de seis meses en Colombia, regresó a Venezuela a fines de junio para la graduación de Chacón de la escuela secundaria. Ahora dice que no sabe cómo cuidar a su hijo herido y si puede volverse a ir.

En casa, Rufo lucha contra las moscas, que se amontonan alrededor de las heridas abiertas donde solían estar sus ojos. No hay aire acondicionado en la casa, y los cortes de energía se han convertido en la norma. “[Los apagones] vienen tal vez tres, cuatro veces al día, a veces pasamos hasta medio día sin energía”, dice Chacón.

A pesar de las protestas, el gas sigue siendo algo escaso. Antes del colapso económico de Venezuela, casi todos en Tariba solían cocinar utilizando recipientes de gas llenados por una empresa estatal a un precio regulado. Pero ahora, a pesar de las vastas reservas de hidrocarburos del país, el gas se ha vuelto cada vez más difícil de encontrar. Quienes pueden permitírselo compran gas en el mercado negro. Chacón dice que su familia no ha podido comprar gas para cocinar desde principios de abril.

Rufo ha mantenido su rostro cubierton con una capa de crema luego de ser golpeado por decenas de perdigones que le dispararon los policías. (Luzdary de Pablos).

Chacón dice que solía soñar con convertirse en un ingeniero de software, pero ahora ese sueño parece estar más lejos que nunca. “Terminé la escuela secundaria este año, y quiero ir a la universidad y estudiar ingeniería de software”, dice. “Pase lo que pase conmigo, todavía quiero ir a la universidad. Realmente quería mudarme a Estados Unidos, encontrar una visa de alguna manera e ir a un país donde la tecnología sea un poco más avanzada”.

Después de lo que le pasó, la difícil situación de Chacón se hizo rápidamente conocida en el mundo de habla hispana. En la misma noche de la protesta, la estrella de la música puertorriqueña Don Omar publicó una foto de Rufo herido y ensangrentado en su cuenta de Instagram, culpando a los soldados por presuntamente hacer disparos a quemarropa.

Las ofertas para pagar el tratamiento han llegado de todo el mundo, incluyendo México, España y Estados Unidos. Una clínica en Colombia ha ofrecido realizar un trasplante de párpados a Chacón de forma gratuita.

Su madre, Adriana, también ha abierto una cuenta de Instagram para ayudar económicamente a la familia. Pero debido a los controles de moneda en el país, la economía de Venezuela está efectivamente aislada del mundo exterior, y solo pueden recibir donaciones desde el interior del país empobrecido.

El gesto de Don Omar fue particularmente importante para el adolescente, quien dice que le encanta la música.

“Antes del accidente, estaba medio escribiendo una canción en mi cabeza. No tengo la letra aquí, pero recuerdo que la llamé ‘La canción en relieve’: la estaba escribiendo porque siempre he tratado de ver a la sociedad civil de una forma diferente”, dice Chacón.

“Aquí todo es un caos a nuestro alrededor. Pero mi madre me enseñó algo diferente”.

 

— Con información de Anggy Polanco de CNN en Venezuela.