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Los debates de CNN podrían provocar grandes cambios en la carrera demócrata por la Casa Blanca

Por Stephen Collinson

(CNN) — Los debates demócratas de CNN podrían remodelar significativamente la batalla por la nominación presidencial del partido y, por primera vez, probarán cómo los aspirantes manejan la desagradable estrategia de campaña de Donald Trump enraizada en el racismo.

Los enfrentamientos en Detroit este martes y miércoles por la noche — cada uno de los cuales presentará a 10 candidatos — representan el punto más importante de la campaña rumbo a la Casa Blanca hasta el momento e inflamarán aún más las tramas que fueron avivadas en los frenéticos primeros debates de junio.

La ubicación de los debates, en el campo de batalla de Michigan, es un recordatorio de la tarea que el eventual candidato demócrata enfrentará en noviembre de 2020. El bastión alguna vez azul fue para Trump en 2016 y es uno de los campos de batalla del Medio Oeste donde los demócratas deben recuperar los votos de la clase trabajadora si quieren reconquistar la Casa Blanca.

El miércoles, el exvicepresidente Joe Biden estará bajo presión para mejorar respecto a un primer debate vacilante que puso de relieve algunas de las deudas políticas del demócrata de 76 años.

La senadora Kamala Harris, quien dejó su huella el mes pasado al criticar a Biden en cuestiones de raza, enfrenta expectativas elevadas para la revancha. Y Harris llega al segundo debate ante nuevas críticas de sus rivales de que no se define sobre la propuesta de un nuevo sistema de salud, una cuestión ideológicamente definitoria para los demócratas.

Pero antes de que Biden y Harris se enfrenten nuevamente, la lucha por las bases del Partido Demócrata estará en el centro de atención el martes cuando la senadora Elizabeth Warren se encuentre cara a cara con el senador Bernie Sanders, quien ha hecho más que nadie para revitalizar el partido, pero ahora corre el riesgo de ser eclipsado por la senadora de Massachusetts.

Hasta ahora, los dos íconos progresistas han evitado confrontaciones directas en la campaña. Y puede ser que, en esta etapa temprana de la carrera, ambos tengan más incentivos para distinguirse de otros demócratas más centristas que ambos consideran demasiado amigables con las empresas que tratar de abrir agujeros en las campañas de cada uno.

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Si bien a menudo están alineados en cuanto a políticas, Warren y Sanders difieren en tono. La senadora de Massachusetts ha rechazado la etiqueta de “socialdemócrata” que su colega de Vermont ha abrazado y que Trump ha aprovechado para calificar a su partido como extremista.

“Bernie tiene que hablar sobre lo que significa el socialismo democrático”, dijo Warren en marzo.

“Todo lo que puedo decir es lo que creo. Y es que hay mucho que ganar en los mercados”, dijo, aunque matizó su comentario al señalar que los mercados deben tener reglas.

El debate del martes por la noche también puede ofrecer una oportunidad para un candidato centrista, como el gobernador de Montana Steve Bullock — quien hace su debut en el escenario demócrata — o la senadora de Minnesota Amy Klobuchar, para definirse contra los ultraprogresistas. Por ahora, el carril moderado parece bloqueado por Biden — quien a veces parece que se postula para un tercer mandato de Barack Obama — como el actual favorito. Pero el carril podría abrirse si él vuelve a tropezar.

Y la alineación también ofrece a Pete Buttigieg, el alcalde de 37 años de South Bend, Indiana, la oportunidad de crear un fuerte contraste generacional con sus rivales de mayor edad mientras busca ampliar el apoyo que lo ha llevado a tener excelentes cifras de recaudación de fondos, pero que ha fallado en mejorar sus números en las encuestas.

La primera votación en la carrera por la candidatura demócrata está a más de seis meses de distancia. Pero debido a que los criterios de calificación para el próximo debate en septiembre son doblemente difíciles, los candidatos no favoritos se enfrentan a un momento decisivo y buscarán aprovecharse de los candidatos de primer nivel para crear un momento de televisión viral.

Los debates de esta semana también serán la primera ocasión en que los votantes demócratas verán a sus candidatos juntos desde que los ataques de Trump contra legisladoras demócratas de minorías le dieron impulso al presidente rumbo al 2020.

El presidente ha demostrado que está listo para consignar temas racistas con el fin de generar impulso en su base, un factor que influirá en una competencia demócrata con candidatos racialmente diversos.

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Trump, con sus pulgares listos para tuitear, probablemente entrará en la discusión si los candidatos demócratas abrazan al “escuadrón”, cuatro legisladoras de minorías que atacó racialmente cuando dijo que deberían “volver” de donde vinieron, a pesar de que las cuatro son ciudadanas estadounidenses .

Él dejó en claro que planea utilizar a las cuatro mujeres de color, a las que acusa de albergar sentimientos antiestadounidenses, como emblema de todo el Partido Demócrata.

Los intensos llamados a aprobar una mayor reforma de la ley de armas por parte de los candidatos demócratas después del último tiroteo masivo en Estados Unidos, ocurrido en California el domingo por la noche, seguramente aparecerán en el debate.

Pero el control de armas, así como las promesas demócratas de revertir las estrategias fronterizas de línea dura de Trump, es un problema que puede ofrecer oportunidades tanto para el presidente como para sus rivales.

Biden vs. Harris

El choque más esperado del par de debates en horario estelar es la revancha entre Biden y Harris.

El exvicepresidente parecía sorprendido y poco preparado cuando Harris lo desafió por su actitud hacia la oposición a los autobuses ordenados por el gobierno en la década de 1970 para integrar las escuelas.

La débil respuesta de Biden al ataque de Harris abonó a la preocupación de algunos votantes de que su edad es una desventaja. Además, amenazó con socavar su afirmación de que él sería el mejor demócrata para enfrentarse a Trump, quien es feroz en los debates.

Cualquier candidato puede tener un mal debate. Pero Biden no puede permitirse uno más.

El exvicepresidente también debe estar atento al senador Cory Booker. Al igual que Harris, el senador de Nueva Jersey ha atacado las posturas pasadas de Biden sobre cuestiones raciales y justicia penal. Y Booker está desesperado por que su campaña se incendie. Una riña con Biden podría darle chispa.

Brett O’Donnell, un antiguo entrenador de debates para campañas republicanas, dijo que Biden necesitaba hacer ajustes tácticos.

“Creo que Joe Biden debe asestar contragolpes efectivos. Sabes, cuando eres el favorito, no quieres iniciar el contacto”, dijo O’Donnell a Poppy Harlow de CNN.

“El principio es: no hagas daño. Al mismo tiempo, no quieres parecer tan pasivo, como él lo hizo en el último debate”.

Los asesores de Biden le dijeron a CNN que el exsenador de Delaware adoptará un enfoque más agresivo el miércoles.

“No va a permitir que su historial sea utilizado como arma”, dijo un funcionario. “No va a permitir golpes de ninguno de los candidatos”.

Aún así, el pánico inicial que surgió entre algunos demócratas respecto el favorito después del primer debate parece haber disminuido.

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El lunes, una nueva encuesta de la Universidad de Quinnipiac mostró un respaldo para Biden del 34% de los demócratas e independientes que se inclinan por los demócratas. Warren tenía 15%; Harris, 12%, y Sanders, 11%. Harris cayó un 8% respecto a una encuesta de Quinnipiac realizada poco después de su primer enfrentamiento con Biden.

Hasta ahora, Harris parecía menos segura en situaciones espontáneas que en la implementación de estrategias preparadas para un debate. Por ejemplo, ha parecido dar marcha atrás varias veces sobre un tema clave en la carrera demócrata: cómo mejorar el sistema de atención médica de EE. UU.

El lunes, Harris dio a conocer un plan ‘Medicare para todos’ que conserva un papel para los seguros privados, en un aparente intento de abarcar tanto el ala izquierdas como el centro del Partido Demócrata.

La lucha por la izquierda progresista

Hace cuatro años, Sanders dominó el territorio progresista en la carrera presidencial demócrata en su intento fallido de vencer a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

Esta vez, las cosas son distintas.

Sanders y Warren se encuentran muy cerca en las últimas encuestas estatales y nacionales, lo que sugiere que hoy por hoy se dividen el apoyo de los activistas más progresistas.

El peligro ahora para Sanders es que Warren, con sus múltiples planes y su atractivo más amplio, termine superando al senador de Vermont y herede el movimiento que tanto hizo él por construir.

Así que el martes, el podría salir con fuerza en un intento de volver a colocarse como el progresista con mayor fuerza.

Warren sabe que dominar la izquierda no será suficiente, después de todo, eso no logró asegurar la victoria para Sanders en 2016.

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Su actuación será observada para ver si puede atraer a votantes más moderados y de raza negra, otros dos bloques cruciales de la coalición demócrata.

Dada la presencia de Warren y Sanders, el primer debate del martes también podría dejar al descubierto la división ideológica en el Partido Demócrata. Bullock y el exgobernador de Colorado John Hickenlooper han sido críticos con la evolución del partido y podrían buscar ganar el centro del espectro.

“Creo que, como demócratas, tenemos que tener claro que no somos socialistas”, dijo Hickenlooper a “CNN Tonight” a principios de este mes.

“Sé que no lo somos, pero estas soluciones grandes y expansivas ante algunos de los frustrantes problemas de Estados Unidos alejan a las personas en muchos casos”, dijo Hickenlooper.

Otros candidatos no favoritos necesitan una gran noche para mantener vivas sus campañas.

El exrepresentante de Texas, Beto O’Rourke, quien compitió contra el senador republicano Ted Cruz en la carrera por el Senado estatal en 2018, necesita revivir su brillo. El exsecretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Julián Castro, se mostró fuerte en el primer debate, pero no lo ha visto reflejado en las encuestas.

Otros candidatos como la senadora de Nueva York Kirsten Gillibrand, el senador de Colorado Michael Bennet, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio y el gobernador de Washington Jay Inslee saben que se les acaba el tiempo para irrumpir en el nivel superior de candidatos.

Otros, como el empresario Andrew Yang y la gurú de autoayuda Marianne Williamson, se enfrentan a la lucha por conseguir un tiempo igualitario.

Arlette Sainz, Jeff Zeleny y Greg Krieg contribuyeron a este informe.