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Terrorismo

Terrorismo, odio y muerte

Por David Bittan

Nota del editor: David Bittan Obadía, es abogado escritor, analista de temas políticos e internacionales, columnista del diario El Universal de Venezuela y colaborador de otros medios de comunicación. Ha participado en el Congreso Judío Mundial y es expresidente de la comunidad Judía de Venezuela.

(CNN Español) — Este pasado fin de semanas deja un triste saldo en Estados Unidos: 31 fallecidos y decenas de heridos; a ello se le suma el daño psicológico a los familiares de las víctimas y a todo un país. Dos actos horribles: El Paso y Ohio.

Existe un terrorismo local en Estados Unidos que ya se convierte en un gran dolor de cabeza. En lo que va de este año 2019 se han registrado en el país 16 tiroteos que han cobrado la vida de más de 100 personas. Los motivos casi siempre son los mismos: sentimientos de odio, en atención a la raza, origen, religión, convicciones políticas u orientación sexual.

Definitivamente la población estadounidense no está preparada para portar armas sin controles, menos aún cuando una parte de esa sociedad pareciera que se está alejando, a pasos agigantados, de sus valores. Ha llegado el momento de cuestionar la bendita Segunda Enmienda y a la Asociación Nacional del Rifle. Las armas se están usando para asesinar a la población y no para su defenderla.

Estos eventos en contra del corazón del sueño americano levantan la polémica, pues se está alimentando el odio con las políticas del actual Gobierno. La realidad es que estos crímenes han aumentado desde la llegada de Donald Trump a la presidencia.

Las redes sociales deben involucrarse. Hoy en día hay tecnología para poder detectar este tipo de conductas; no se trata sólo de enriquecerse.

Hay que sumar activamente a la sociedad civil en la prevención de estas matanzas. Las familias son fundamentales para reconocer cuándo sus miembros cercanos se radicalizan o comienzan a cambiar sus hábitos.

Después de tantas desgracias, a Estados Unidos le quedan —a corto plazo— pocas opciones: restringir y controlar la venta de armas, frenar los mensajes de odio, prevenir con tecnología y recursos estos eventos; trabajar a lo interno de la sociedad o resignarse a una realidad que enluta cada vez más al pueblo estadounidense que, definitivamente, no se merece esto.

Como lo ha expresado el Obispo de El Paso, Mark Seitz: “Creo que vemos lo que puede suceder cuando comenzamos a dividir a las personas según el color de su piel, su nacionalidad, el idioma que hablan, si tienen documentos o no. Los emigrantes en una inmensa mayoría, son una bendición para este país”.