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Aviación

Si tu avión cae 30.000 pies repentinamente, ¿deberías preocuparte? Esto es lo que dice un piloto

Por Les Abend

Nota del editor: Les Abend se retiró recientemente después de 34 años como piloto de Boeing 777 para American Airlines. Es analista de aviación para CNN y colaborador sénior para la revista Flying. Las opiniones expresadas en este comentario son propias del autor.

(CNN) — Los informes de un vuelo de Delta Airlines del miércoles 18 de septiembre, en ruta desde Atlanta a Fort Lauderdale, que se desplomó 30.000 pies, describen una experiencia dramática, pero parecen caracterizar mal algo: el incidente refleja la ejecución de un procedimiento muy preciso, no una potencial caída en el olvido.

Aunque las circunstancias exactas que condujeron al evento aún no se han informado completamente, la situación parece haber sido un descenso muy controlado.

Un pequeño consuelo, ¿dices? ¿Por qué los pilotos realizarían tal descenso?

La razón más probable por la que los pilotos tomaron esta acción fue un problema de presurización. El sistema de presurización en un avión comprime la densidad del volumen de aire para que nosotros, ustedes, los pasajeros y nosotros, la tripulación de vuelo, podamos respirar normalmente a grandes altitudes donde el aire es menos denso. El sistema puede fallar si se produce una fuga en la cabina, es decir, se rompe una ventana, o la válvula de salida que permite que el aire escape lentamente para la circulación tiene un mal funcionamiento, o una manguera de purga de presurización se suelta o desarrolla una fuga. Estos son sucesos extremadamente raros.

Los pilotos colocan los problemas de presurización en dos categorías: rápidos o explosivos. Una despresurización rápida es una situación en la que la presión de la cabina está disminuyendo a un ritmo mucho más rápido de lo normal. En algún momento, el sistema no podrá mantener una presión de cabina para respirar. Una despresurización explosiva, por otro lado, es un evento por el cual la cabina pierde presión casi instantáneamente.

Es cierto que ninguno de los dos suena bien. Pero en cualquiera de estos eventos, los pilotos están entrenados para realizar procedimientos de emergencia muy específicos. El objetivo es llevar el avión a una altitud en que se pueda respirar, generalmente de 10.000 pies. El primer paso es que la tripulación se ponga máscaras de oxígeno. La duración de la conciencia útil a grandes altitudes puede ser tan pequeña como 15 segundos. El segundo paso del procedimiento es establecer comunicaciones entre los dos pilotos a través de los sistemas de micrófono en sus máscaras para que puedan completar sus listas de verificación y, literalmente, estar en la misma página.

El tercer paso en el procedimiento es garantizar que las máscaras de oxígeno de los pasajeros se hayan desplegado en la cabina de forma automática o manualmente mediante un interruptor. El último paso en el procedimiento es iniciar un descenso de emergencia.

El descenso de emergencia es una maniobra muy controlada. La inclinación del avión apunta hacia abajo en un ángulo que produce una velocidad de descenso muy pronunciada. La mayoría de los sistemas de oxígeno para pasajeros (las máscaras colgantes a las que nadie hace caso durante la sesión informativa de la azafata) tienen aproximadamente 12 minutos de uso disponible, por lo que el objetivo es ganarle al reloj. Los pilotos tienen un sistema separado, con casi 60 minutos de oxígeno disponible, dependiendo de la altitud y la frecuencia respiratoria.

Los dispositivos en el ala llamados “frenos de velocidad”, que destruyen rápidamente la elevación, son desplegados por los pilotos para ayudar en la velocidad de descenso. Los frenos de velocidad son parte de las operaciones normales, pero se utilizan para su máxima efectividad durante un descenso de emergencia.

Aunque las circunstancias y las maniobras pueden parecer espeluznantes desde el punto de vista del pasajero, ten la seguridad de que los pilotos están bien preparados. Si te encuentras en esta situación muy atípica, lo mejor que puedes hacer para colaborar es, primero, colocar la máscara sobre la nariz y la boca. Respirar. No entres en pánico. Ayuda a alguien más. Y finalmente, confía en que los pilotos cuidan de tus mejores intereses.

Felicitaciones a toda la tripulación de Delta por seguir su entrenamiento, y también a los profesionales asistentes de vuelo.