CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery

Donald Trump

Donald Trump

¿Traicionó Trump a su país?

Por Frida Ghitis

Nota del editor: Frida Ghitis, exproductora y corresponsal de CNN, es columnista de temas internacionales. Colabora con frecuencia para la sección de opinión de CNN, para The Washington Post y es columnista para World Politics Review. Puedes seguirla en Twitter en @fridaghitis. Las opiniones expresadas en esta columna son propias de la autora.

(CNN) — La historia de Trump y Ucrania puede parecer complicada y aún queda mucho por saber, pero las implicaciones son claras: parece ser que el presidente ha traicionado a su país y, ahora, tal como ha anunciado la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, sus acciones han desencadenado un proceso formal de juicio político.

Aunque no conocemos el contenido exacto de la denuncia, a través de los legisladores que sí han tenido acceso a ella y las investigaciones de los medios, se sabe que: en julio, Trump retuvo ayuda militar mientras presionaba al presidente Volodymyr Zelensky de Ucrania para que investigara alegaciones para desacreditar al ex vicepresidente Joe Biden, principal rival de Trump en la elección de 2020. Trump ha admitido que habló con Zelensky sobre corrupción y sobre Biden.

Trump pretende que creamos que esto es completamente normal, y que su retención de ayuda militar no tuvo nada que ver con su deseo de que se investigara a Biden. Pero nada de esto es normal. De hecho, si Trump buscaba lograr un acuerdo con el presidente de Ucrania, fue un burdo movimiento que puso sus intereses políticos personales por encima de los del país al que juró servir.

LEE: La parte clave de la denuncia del informante que representa la mayor amenaza para Trump

Las acciones de Trump con relación a Ucrania son probablemente una violación de las leyes anticorrupción, además de la obvia violación de la Ley de protección a los denunciantes. Aún más importante, el comportamiento de Trump constituye una violación a su juramento como presidente, a su juramento de “proteger y defender” a su nación, a la confianza del pueblo estadounidense y a las obligaciones esenciales que asumió cuando se convirtió en presidente de Estados Unidos.

La aparente extorsión a Ucrania es mucho peor que su pedido y aceptación de ayuda rusa para ganar en 2016. Vale la pena destacar que CNN informa que el contenido de la llamada es solo una parte de la queja del informante. El presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes Adam Schiff ha dicho que el informante quiere testificar ante la comisión.

Cuando el candidato Trump le pidió ayuda al Kremlin para derrotar a Hillary Clinton en 2016 al decir “Rusia, si está escuchando, espero que pueda encontrar los 30.000 correos electrónicos que faltan”, fue una acción despreciable solicitarle asistencia a una potencia hostil a fin de influenciar una elección estadounidense. Pero en ese momento Trump era un ciudadano privado, sin acceso al amplio poder y recursos del poder ejecutivo.

Esta vez, el presidente ha participado de algo muy cercano a la extorsión: exigir ayuda para difamar a Biden a cambio de cientos de millones de dólares en ayuda militar estadounidense, y presionar a un país desesperado a que interfiriera en las elecciones de 2020 a fin de ayudar a Trump a mancillar al líder demócrata.

El martes, Trump insistió nuevamente en que no había hecho nada malo y ofreció una nueva explicación del porqué había retenido la ayuda militar, afirmando que lo había hecho porque “Europa y otras naciones” no estaban contribuyendo a la ayuda para Ucrania. Esta afirmación es falsa, y no justifica que el gobierno presione a Ucrania para que investigue a un rival, o a que se niegue a cumplir una ley sobre la protección de los denunciantes.

A todos lo efectos, Trump ha presionado a Ucrania al apropiarse de US$ 250 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses que el Congreso había aprobado que se le dieran a Ucrania a fin de fortalecer sus defensas contra su agresivo vecino, Rusia, el país que ayudó a Trump a ganar la presidencia en 2016.

La Casa Blanca y el Congreso chocaron terriblemente por la negativa de Trump de liberar los fondos autorizados. Después de todo, el Congreso tomó una decisión basada en lo que creía era mejor para la seguridad nacional de Estados Unidos. Trump sí liberó el dinero después de que la queja del informante fuera presentada y fuera declarada una “preocupación urgente” por parte de un inspector general imparcial.

Cuando el presidente Trump le dijo al presidente Zelensky en julio que investigara a Joe Biden y a su hijo, estaba, como mínimo, amenazando implícitamente la relación de Ucrania con Estados Unidos, incluyendo la ayuda militar que estaba en juego. Que lo haya expresado o no en términos tan burdos es de escasa importancia.

Al presionar a Ucrania de esta manera, Trump deja a ese país con una situación extremadamente difícil. Por el momento, el país está combatiendo rebeldes armados y respaldados por los rusos, tan solo cinco años después de que Rusia invadiera a la Crimea de Ucrania y, en la actualidad, Rusia continúa atacando activamente la soberanía ucraniana.

En la conversación con Zelensky, Trump insistió en que Ucrania trate con su abogado, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani. Según el resumen ucraniano del llamado, Trump expresó optimismo de que el nuevo gobierno ucraniano perseguiría de manera enérgica aquellos “casos de corrupción” que limitan la interacción entre los dos países. En la descripción divulgada por la Casa Blanca del llamado telefónico, que no aparece en el sitio web de la Casa Blanca, Trump felicitó al presidente Zelensky por su elección y “conversaron sobre maneras de fortalecer la cooperación”.

Un aspecto crucial y perturbador de este escándalo es que da vida a las acusaciones no confirmadas contra Biden. La gente leal a Trump le está diciendo a la audiencia de Fox News que existe un verdadero escándalo ahí, a pesar de que los fiscales ucranianos insistan en que el vicepresidente no hizo nada malo.

Además de resquebrajar la fe de los votantes estadounidenses y de minar el interés nacional estadounidense, el intento de aparente extorsión podría calificar como conducta criminal bajo la Ley de Hobbs, una ley que prohíbe que funcionarios exijan algo de valor a cambio de desempeñar las responsabilidades de su cargo.

Según todos los indicios, Trump le exigió algo de valor al presidente ucraniano: específicamente, ayudar a manchar la reputación de su rival político. Y no cumplió con su deber de entregar la ayuda autorizada de manera legal hasta el 11 de septiembre, semanas después de que el informante presentara su queja.

Junto con Pelosi, otra figura central que ha sido reacia a pedir el juicio político y que parece estar cambiando de parecer es el representante demócrata Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Schiff dice que aún no está seguro si la llamada con Ucrania fue el motivo de la queja del informante, pero que si la llamada telefónica de un presidente en ejercicio con un líder extranjero “incluyó una corrupción o un acto criminal”, o fue usada como “ventaja política contra el interés de nuestra nación”, entonces esa sería la violación más grave hasta la fecha de esta presidencia – o quizás de “cualquier presidencia”.

Si realmente es eso lo que ocurrió, y todo indica que fue así, entonces el comportamiento de Trump hace que Watergate parezca el caso de un carterista insignificante.

Es probable que Trump haya traicionado a su país, y lo hizo en el escenario mundial, utilizando el dinero de los contribuyentes y jugando con la seguridad estadounidense. ¿Qué puede ser peor?

Traducción de William Montes