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México

México, ¿el ganador inesperado del juicio político?

Por Dan Restrepo

Nota del editor: Dan Restrepo es abogado, estratega demócrata y colaborador político de CNN. Fue asesor presidencial y director para el Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad durante la presidencia de Barack Obama. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) — Es posible que uno de los inesperados beneficiarios del potencial juicio político contra Donald Trump sea el objeto de tanto desprecio por él mismo: México.

Y lo podría ser porque el juicio político hace algo más probable la aprobación del Tratado México, Estados Unidos, Canadá, o T-MEC, por parte del Congreso de EE.UU.

Aunque las reacciones iniciales al arranque del proceso de juicio contra el presidente Trump pronosticaban que eso marcaba el fin del trabajo útil legislativo, hay razones para pensar lo contrario con el T-MEC.

Y esas razones empiezan y terminan con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, una de las legisladoras más eficaces en el Congreso y quizás el presidente de la Cámara más eficaz en la historia moderna. (En su primera instancia como presidenta de la Cámara (2007 a 2011, Pelosi fue fundamental tanto en el rescate inicial de la liquidez del sistema financiero estadounidense y global en el otoño del 2008, como en la aprobación de Obamacare en la primavera del 2010.)

Pelosi, quien recuperó la presidencia de la Cámara cuando los demócratas ganaron la mayoría en las elecciones intermedias del 2018, entiende que para mantener esa presidencia, los demócratas tienen que demostrar que son capaces de legislar para el beneficio nacional mientras persigan un juicio político formal contra el presidente Trump.

Con un presidente con pocas ideas propias y menos proyectos legislativos y frente a un Senado en manos republicanas que se ha negado a considerar más de 100 proyectos de ley aprobados este año por la Cámara, hay pocos vehículos con los cuales demostrar éxitos legislativos.

El T-MEC es quizás el único proyecto con el cual se puede demostrar la capacidad de seguir gobernando, mientras la Cámara cumple con su deber constitucional en el marco de la investigación del supuesto abuso de poder por el presidente.

Pero más allá de ser el único posible vehículo legislativo, que el T-MEC tiene más posibilidad de avanzar hoy que antes del comienzo de la investigación formal del presidente y sus POSIBLES abusos corresponden a otra característica de Pelosi: su voluntad de proteger a los más vulnerables de los suyos.

Los demócratas, electoralmente más vulnerables frente el posible juicio político de Trump, resultan ser, en gran medida, quienes más se beneficiarían políticamente por la aprobación del T-MEC.

Esa coincidencia es la semilla de esperanza para México y para el T-MEC, pero solo si se superan los tres retos que quedan entre hoy y una posible aprobación.

El primero es la negociación entre un grupo de demócratas de la Cámara y el Representante de Comercio de EE.UU. Robert Lighthizer. Sí Lighthizer resuelve con éxito los temas en los cuales los demócratas están insistiendo —protecciones laborales y medioambientales, precios de medicinas y acceso a farmacéuticos—, y los mecanismos de cumplimento: el acuerdo estará un importante paso más cerca de su realización.

Pero solo avanzará si Lighthizer resulta ser un interlocutor válido en esas negociaciones. Es decir, si el presidente y sus asesores más cercanos en la Casa Blanca, incluyendo el economista Peter Navarro, aceptan los resultados de la negociación entre Lighthizer y el grupo de trabajo de los demócratas.

Bajo circunstancias normales, la validez de esa interlocución no estaría en duda. Con este presidente, nada es normal.

Y ahí entra el tercer reto que queda para el T-MEC: Donald Trump y su hostilidad hacia México. En casi todos los momentos de peligro político y/o legal para el presidente, él ha utilizado la misma herramienta para asegurar el apoyo de su base: ataques contra México y mexicanos.

Entrando en la etapa de máximo peligro político y legal que es una investigación formal que podría resultar en convertirle en el tercer presidente en la historia de la república en ser enjuiciado formalmente por la Cámara de Representantes, no requiere mucha imaginación pensar que Trump preferiría mantener a México como su blanco político favorito en vez de declarar una victoria legislativa.

A fin de cuentas, México y el T-MEC se encuentran sobre la mesa en un Washington muy revuelto donde casi toda la atención está sobre el POSIBLE juicio político del presidente.

Las semanas que vienen nos dirán si lo están como sitio de privilegio o como el menú del día.