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Jóvenes

Te guste o no, la ciencia respalda el amor de tu hijo adolescente por el botón de ‘snooze’ en el despertador

Por Madeline Holcombe

(CNN) — En la batalla entre la afición adolescente por presionar el botón de ‘snooze’ o posponer el reloj despertador y el deseo de los padres de subirlos a un autobús escolar temprano por la mañana, los expertos dicen que la ciencia está cada vez más del lado del posponer.

El reloj biológico de los adolescentes ha cambiado, dijo a CNN la Dra. Mary Carskadon, directora del Laboratorio de Investigación del Sueño y Cronobiología del Hospital EP Bradley. Eso significa que todo lo influenciado por el proceso de tiempo circadiano, incluidos los patrones de sueño, vigilia y alimentación, se establece más adelante.

Y si los adolescentes tienen problemas para conciliar el sueño de forma natural a una hora temprana y no obtienen las ocho horas y media o nueve horas de sueño recomendadas, pedirles que estén despiertos, listos y en un salón de clase a las 7:30 am puede causar estragos en sus sistemas, dijo Carskadon.

Los estudiantes en un estado han recibido un respiro en relación a la tristeza de la mañana. El gobernador de California, Gavin Newsom, firmó una legislación el domingo que retrasa los horarios de inicio para que las escuelas intermedias y secundarias se alineen con los ritmos circadianos de los adolescentes. Es un movimiento que los expertos en sueño esperan que sigan más distritos escolares.

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Eso es especialmente porque la investigación sugiere que cuando los adolescentes comienzan más tarde en la mañana, pueden hacer un mejor trabajo en las listas de prioridades de muchos padres como:

Prestar atención y hacer su tarea

Cuatro de cada cinco escuelas públicas intermedias y secundarias en EE. UU. comienzan antes de las 8:30 a.m., la primera hora recomendada para adolescentes, según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Carskadon dice que las consecuencias negativas de despertar temprano en el rendimiento académico son obvias: los estudiantes tienen más problemas para concentrarse en la clase y retener información, se sienten cansados durante el día, tienen más ausencias y retardos y les cuesta mucho hacer su tarea y leer bien en clase.

No hay suficiente tiempo para dormir lo que necesitan entre cuando sus relojes les dicen que se vayan a dormir y cuando necesitan estar en clase, dice ella. Y para empeorar las cosas, para muchos adolescentes, sus cuerpos les dicen que todavía es hora de acostarse cuando intentan poner atención en clase.

“Muchos niños simplemente estarán dormidos en el primer período porque sus cerebros están, casi literalmente, sobre la almohada y aún no en el aula”, dijo.

Evitar la comida chatarra

Cuando los estudiantes están fuera de su ciclo regular de sueño, a menudo también pierden su ciclo de alimentación ideal, dijo Carskadon. Dado que el reloj biológico influye en la alimentación de los humanos, desviarse del ritmo circadiano podría significar comer demasiado o escoger la comida equivocada en los momentos equivocados, dijo.

¿Quién entre nosotros busca un refrigerio saludable cuando estamos cansados y despiertos cuando se supone que no debemos estarlo?, preguntó Stacy Simera, una trabajadora social con licencia que preside el comité de sueño del Ohio Adolescent Health Partnership.

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Esa interrupción no solo significa una peor nutrición, sino que también puede conducir a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, dijo Carskadon.

No meterse en problemas

Cuando se trata del control de impulsos, Carskadon y sus colegas dicen que los adolescentes ya tienen el acelerador presionado sin frenos. Esto se debe a que el lado emocional del cerebro está bien desarrollado en esos años, pero no tiene un vínculo muy fuerte con el lado de la toma de decisiones.

Y los estudios de neuroimagen mostraron que el vínculo es aún más débil en los adolescentes que no duermen lo suficiente. El resultado puede ser problemas para controlar sus impulsos y participar cada vez más en comportamientos riesgosos como no usar casco, conducir bajo la influencia de sustancias y abusar de ellas, dijo Carskadon.

Mantenerse feliz y seguro

Desde una perspectiva de salud física, los adolescentes que duermen lo suficiente también sufren menos accidentes automovilísticos y lesiones deportivas, dijo Simera.

Ella dice que los adolescentes se duermen más fácilmente y obtienen un sueño de la mejor calidad de 11 pm a 8 am, el momento ideal. Y la investigación muestra que alejarse de ese momento ideal y dormir menos se correlaciona con la depresión, la ansiedad y el suicidio, dijo.

Un estudio encontró que por cada hora adicional de sueño que los adolescentes obtienen, el riesgo de suicidio disminuye un 11%.

OK, entonces ¿por qué no se van a la cama antes?

Para no ir en contra de su reloj biológico, los profesionales de la salud dicen que los adolescentes pueden hacer cosas como ir a dormir a la misma hora, apagar los dispositivos una hora antes de acostarse, renunciar a la cafeína en la tarde y obtener luz brillante por la mañana (pero no por la noche), entre otras cosas.

Pero todo eso es más fácil decirlo que hacerlo.

“De todas esas cosas, muéstrame un adulto que sea capaz de hacerlas”, dijo Carskadon. “Impone una gran carga a los adolescentes sin mucho apoyo para ayudarlos a implementar esos cambios”.

Y esa carga tiene un efecto desproporcionado en los estudiantes que ya están en desventaja por factores sociales como el nivel socioeconómico y la estructura familiar.

Algunos estudiantes pueden ser llevados a la escuela por un miembro de la familia y hacer que los adultos vigilen cuándo se van a la cama y se despiertan, dijo, y si se quedan dormidos (o quisieran hacerlo) tienen apoyo para asegurarse de que eventualmente puedan llegar a la escuela.

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Pero los adolescentes cuyos padres trabajan largas horas o no tienen los recursos para llevarlos al colegio, a menudo se despiertan más temprano para tomar un autobús y pierden días enteros de educación si no lo hacen.

“Sabemos que la pérdida de sueño perjudica a todos los adolescentes, pero va a lastimar aún más al adolescente con bajo nivel socioeconómico”, dijo Simera.

Y para aquellos que dicen que los horarios de inicio temprano preparan a los estudiantes para el mundo real de las horas laborales obligatorias, Simera dice que el status quo tampoco los está ayudando de esa manera.

“Si queremos preparar a los niños para el mundo real, dejémoslos entrar al mundo real con tasas reducidas de depresión, tasas reducidas de diabetes, con menos lesiones en la cabeza por accidentes automovilísticos o lesiones deportivas”, dijo.