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Política

Lo realmente aterrador de la gran revelación que hizo Nikki Haley sobre la Casa Blanca

Por análisis de Chris Cillizza

(CNN) – En su libro sobre el tiempo que trabajó en la Casa Blanca de Donald Trump, la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley asegura que fue reclutada por los entonces secretario general de la Casa Blanca, John Kelly, y entonces secretario de Estado Rex Tillerson para subvertir los deseos del presidente.

“Kelly y Tillerson me confiaron que cuando se opusieron al presidente, no estaban siendo insubordinados: estaban tratando de salvar el país”, escribió Haley en la obra With All Due Respect, que se publicará este martes. (El diario The Washington Post obtuvo una copia antes).

Tras esa revelación, Haley ha insistido en que ella se resistió a dichas peticiones. “Como debería ser es que tú vas a decirle al presidente cuáles son tus diferencias y renuncias si no te gusta lo que él está haciendo”, le dijo Haley a CBS durante este fin de semana. “Desautorizar un presidente es realmente muy peligroso. Y va en contra de la Constitución y de lo que quiere el pueblo estadounidense. Fue ofensivo”, insistió.

Pero enfocarse en Haley –y en lo que hizo o no– deja por fuera el punto clave: dos de los principales funcionarios en el gabinete de la administración Trump estaban lo suficientemente preocupados por el comportamiento del presidente de Estados Unidos que se acercaban a otros miembros influyentes del gobierno para trabajar activamente a su alrededor.

Eso es un GRAN problema. Especialmente si consideras cómo llegaron Tillerson y Kelly a sus trabajos.

Tillerson era el jefe de Exxon, una compañía masiva y multinacional. Trump lo presentó como la joya de la corona de su gabinete, un empresario exitoso que solo este presidente podría reclutar para trabajar para el gobierno. Kelly, por su parte, fue un general enormemente consumado que dirigió el Comando Sur, entre otras áreas durante la vida que pasó en el ejército.

Fueron estos currículums los que atrajeron a Trump hacia ellos. De todos los funcionarios del gabinete, era de estos dos de quienes más presumía durante los primeros días de su Casa Blanca. Sobre Tillerson, Trump dijo: “Es un jugador de clase mundial. Está a cargo de una compañía petrolera que tiene casi el doble del tamaño de su competidor más cercano”. Y a Kelly lo valoraba tanto que cuando se abrió la vacante de secretario general de la Casa Blanca, Trump lo trasladó de su puesto como jefe del Departamento de Seguridad Nacional al nuevo cargo.

Ninguno de estos hombres estuvo alguna vez en contra de Trump. Ambos fueron la primera elección de Trump para posiciones de gran importancia –tal vez las más poderosas del gabinete– y al menos en los primeros días de la presidencia de Trump fueron considerados jugadores estelares. Ellos, junto con Trump, supuestamente iban a dar forma al futuro del país y del mundo.

Tillerson y Kelly no pueden describirse con precisión como expertos del Estado. Los dos eran nuevos en este nivel de gobierno. Además, estaban muy alejados de incrustarse dentro de la vasta burocracia gubernamental. Y no es por sonar como un disco rayado, ¡pero Trump los nombró a ambos!

Así que considera lo que significa que, en un período relativamente corto, no solo los dos identificaron preocupaciones importantes frente al presidente, sino que también estaban tan intranquilos que se acercaron a otros dentro de la administración para tratar de reclutarlos en una misión de proteger al país a cualquier costo.

Es absolutamente cuestionable, como lo menciona Haley, que Tillerson y Kelly no hayan renunciado en vez de intentar llevar a cabo una campaña de persuasión dentro de la Casa Blanca para dejar de lado al presidente. (Supongo que dirían que les preocupa lo que sucedería si se fueran).

Pero, para mí, la parte más importante de la historia es que estos dos funcionarios enormemente consumados, que fueron elegidos por el presidente y que, presumiblemente, llegaron al gabinete con una inclinación a favor de Tump, evaluaron rápida y claramente que el hombre en el poder era un peligro activo para el país.

Y tal era el peligro que estaban en el proceso de reclutar activamente a personas dentro del gobierno para ayudarlos a evitar que el presidente hiciera algo que ponga en peligro al país.

Piénsalo. Es aterrador